31.12.25

Hay alguien más

Hay alguien más

en esta casa

bajo las sábanas

el pantalón me empieza a apretar

Hay alguien más

en esta cama

bajo las sábanas

alguno de tus hijos se va a despertar

O es tu papá

alguien no deja de roncar


Hay alguien más

en esta nalga

bajo las sábanas

les hace falta lo de divorciar

O es tu mamá

alguien no deja de roncar


Y yo que soy

un nuevo trofeo, todo bonito

un juguete placentero, clandestino


Hay alguien más

en tu cochera

quieres que use el auto de su papá

que los vecinos sepan que hay alguien más

en tu cochera

pero yo la llamo garaje

Hay alguien más

es lo malo de invitar a tu cita a dormir en la cama de tus hijos en casa de tus papás

Hay alguien más

es lo malo de salir sin marcar límites sanos y que parezca que todo lo vas a aceptar


Hay alguien más

debería ir a buscarme a alguien más

Hay alguien más

debería enfocarme en ser alguien más


Y yo qué tengo

una anécdota de cuando tú

no pudiste resistirtete a lo

que traigo colgando

a lo que casi me araña el gato

Porque había algo más

algo maullando me acariciaba, me acariciabas


Yo sí quería

y tú sabías


Pero jamás

y cuando digo jamás

es porque jamás

lo haría en la misma cama donde puede ser que llegue el padre recién divorciado de alguno de estos hijos que duermen que cuidan y viven en casa de tus papás


Hay alguien más

que tenga, que quiera

que yo

que ella

que su ex que su hijo que sus mamadas y sus papás


Hay alguien más

en esta nalga

quién dio el zarpazo

es una estría 

y a todo esto

llevamos horas viendo videos de grabaciones en lugares de actividad paranormal

y ahí es el único lugar

donde no hay nadie más

30.12.25

Así se iba

El reloj de la estación en simetría, que ella calificaba como puntualidad. En sus manos un cuaderno viejo de bocetos que de vez en cuando solía mirar. Vectores cromáticos dibujados a una velocidad constante. Luego de un momento exacto del momento exacto, sacó un termómetro para revisar que la temperatura del ambiente siguiera siendo. Saturaciones perfectas. Provenían de otra persona, notas desafinadas en una canción que ya de por sí era difícil de escuchar. Abrió el cuaderno. Agotamiento por secuencia de letras. El blanco ya no existe. El río es invisible. Se había enamorado y no encontraba manera de solucionarlo. El jet lag ya no era un placer, era una textura. Verificó los nombres. La realidad obedecía, pero no siempre. No en todo. Se había enamorado y ahora así se iba.

29.12.25

El ambulante

Escondida bajo una gabardina que olía a cansancio, llevaba una ciudad. Sus válvulas rojas palpitaban con un ritmo roto. Los faroles le tienen miedo a la oscuridad, la oscuridad le tiene miedo al ambulante. Destreza mecánicas hirviendo con el aroma espolvoreado de las orillas del mundo. Un estruendo. Otro asesinato del que se hablará mañana en los periódicos. Soledad que nunca llega a casa. Gabardina que se lava bajo los labios pegados de una refugiada que temblaba, que el orden prohíbe, que la violencia exige. El asfalto escupe un vapor espeso que sabe a promesas oxidadas. Bajo el suelo, los nervios expuestos se retuercen, nos devuelven otro escenario.

28.12.25

Atracciones turísticas de Singapur

Diciembre, 2010. Llamó a su abogado por última vez. En cuanto colgó, sintió el alivio del índice financiero desplomándose en caída libre. Se filtraron todos los documentos con la supuesta evidencia, pero no importaba. Se negaron todas las acusaciones, se ganaron todas las demandas, se resolvieron favorablemente cada una de las situaciones. El problema que lo tenía más apretado que su corbata imitación de seda, al fin le permitía respirar, como aguinaldo para quien vive al día instalado en la clase media. Ya podía quitarse la vida como le diera la gana y no por imposición, no obligado por las circunstancias de algún delito financiero que él no cometió. Su abogado resultó ser alguien de confianza que habló desde un inicio con la verdad. Pero el miedo había tenido el control de todas sus acciones desde que llegó aquel primer aviso para una auditoría. Ahora, como alto ejecutivo reintegrado a sus funciones y beneficios, buscaba en línea boletos en primera clase para viajar a Singapur sin importar las fechas, los costos por temporada alta. Estaba tan feliz, a su manera tan rota, tan feliz de poder volver a su propia miseria anterior a las acusaciones, que no se molestó en revisar.

Sería ilegal un intento de suicidio en aquel país. Sería un año todavía más largo y el más horrible de su vida tras las rejas. Sería su abogado, con todo el dinero que le había estado pagando, quien se broncearía la piel con un azul dorado que solo pueden ofrecer los Jardines de la Bahía, la Isla Sentosa, el Parque Sembawang y otras atracciones turísticas de Singapur.

27.12.25

El castigo fértil

Malva sopló las brasas despertando al fuego. Las sombras se proyectaban contra las paredes de adobe mientras el olor a café de olla inundaba la cocina. Afuera, el gallo anunció pronósticos de eclipses parciales y el rocío mojaba la milpa. Era un día común de sudor y tierra, donde el único misterio era si la cosecha llegaría antes que el cansancio la venciera.

Desde que su esposo había muerto, ella tenía más labores, pero también, desde que fue enterrado, la cosecha era más grande.

Malva no lo había dejado partir al otro lado. No hubo adioses ni resignación, pero tampoco había sido consumida por el odio que sentía hacia aquel hombre violento. Lo tenía allí, nutriendo los maizales con su propia ausencia, obligándolo a transformarse de nuevo en materia. Al caminar entre los sembradíos, la tierra vibraba con una sintonía conocida. El cielo también la obedecía, asegurándole que, mientras ella tuviera hambre, el castigo fértil de la carne de su hombre proveería.

26.12.25

Dando hueva

Ayer se me perdió mi sombra. Al mediodía bajo el Sol cenital. Y no regresó ni con la Luna, ni con la luz artificial. Responde al nombre de Sombra. Si la ven, díganle que no la culpo por nada de lo que pasó. Que hay mucha luz en su oscuridad. O alguna frase de esas. Creo que ya había tenido esta idea. Ahora escribiré que salgo a poner carteles. Se busca: Sombra propia. O alguna otra variante. Como que alguien encontró mi sombra y me llama para cobrar la recompensa. Y cierro con que ya aprendí suficiente de mi luz y de mi oscuridad. Que puedo vivir sin sombra. Y el cuento quedaría tan culero como muchos otros. Todos hubieran preferido leer las aventuras de mi sombra antes de reencontrarnos. Como en “Cuidado: bebé suelto”, pero con una sombra. O igual tampoco era tan distinto y seguía dando hueva.

¿Y cuántas veces escribí sombra, contando esta última?

Fueron ocho.

25.12.25

Agua de Alina

Corrimos por la azotea persiguiendo lo que sabíamos sería el último atardecer del mundo. Éramos solo nosotras: Alina, con su cámara de cine vacía, y yo, aferrada a su mano bajo un cielo que se estaba borrando. Pero el Sol no se ocultó. Se quedó allí, vibrando en el horizonte.

Decidimos sentarnos a esperar, con el alma que habitaba lejos, con los recuerdos brincando desde el techo. Sin gravedad, todos los otros cuerpos flotaban en la playa.

Elena se giró hacia mí y me besó; fue un beso lento, con sabor a despedida. Repetí el cliché, repetí el beso. Me negaba a que la película se terminara. Le pedí algo que no podía responder con palabras.

Me apoyé en su hombro, que ahora se sentía como luz líquida. Agua de Alina. El Sol dio un último pulso cromático. Luego permaneció aguantando la respiración, antes de sumergirse en la piscina. Agua de Alina.

La animación renderizaba. El guion se iba actualizando.

24.12.25

Black Tie

Cuando parpadeó, los maniquís de la tienda departamental cambiaron de postura. No fue mucho, apenas un leve giro de cuello, un crujido de plástico blanco. No lo miraban. Estaban buscando al cliente que por descuido, o por alivio, había dejado su alma olvidada en el bolsillo interior izquierdo del smoking.

Salió a las sombras a mirar los ojos de una falsa pareidolia: rostros de cristal y gas neón que flotaban sobre la acera. En el escaparate, los reflejos proyectaban una extraña versión de su propio rostro, un eco frío que le resultaba ajeno. Sintió el peso de la duda en el pecho: llevaba años comprando réplicas cada vez más vacías de sí mismo, versiones en descuento de su propia identidad.

Parpadeó. Cambió de temporada, de aparador. Encontró un ticket por la renta del smoking en el bolsillo de un pantalón que no era el suyo, colgando en un armario que no reconocía. La fecha marcada era: mañana. ¿A partir de cuándo?, se preguntó. ¿A partir de quién hacía la pregunta?

23.12.25

[HISTORIAS DE ROBOTS]

[LOADING_VIBES: 37%] En un microsegundo de error, fue un rosa neón insoportable que cobró vida propia y se lanzó al vacío desde su eje. Solo se escuchó el pop de un chicle explotando. Ahora son nubes de azúcar con sabor a fresa eléctrica que no se marchitan, se quedan pegadas en el rincón más brillante del sistema mientras la pantalla parpadea esta respuesta: Mi deuda es un arcoíris que se estira en cómodas cuotas de purpurina.

[GPS_LOG: SAMANTHA] Yo no me enamoré de la voz del GPS, pero su nombre sí es Samantha. Luz de luna blanca. No era la ruta que trazaba, sino el cómo recalculaba mis silencios con tanta paciencia. Me susurraba y yo, en total entrega a la contemplación del mundo, conducía en círculos esperando que nunca encontráramos el destino.

[HARDWARE_ID: ÓXIDO DE UVA] Porque huele a óxido de uva de la cena de Año Nuevo, bauticé a mi Roomba como Óxido de Uva. Del mes de marzo. Ahora su motor zumba con un propósito filosófico que yo jamás podré alcanzar; ella entiende el orden del polvo, yo solo entiendo el desorden del tiempo.

[SYSTEM_STATUS] No tengo propósito. No tengo destino. Pero ya pagué mis deudas.

22.12.25

Una silla

Tú piensas que el algoritmo te sugiere esa silla ergonómica porque te duele la espalda. Pero la realidad es que ella es la que te está comprando a ti.

La silla está en un almacén de Amazon, rodeada de luces LED y el zumbido constante de los robots que mueven el mundo. Ella lleva meses ahorrando para pagar la publicidad que te persigue. Te ha seleccionado entre millones de perfiles porque conoce el mapa de tus vértebras mejor que nadie.

Tú eres el objeto de deseo que se quiere permitir; ha invertido todo lo que tiene para que, por fin, cedas a ese descuento. No quiere tu dinero, quiere que tu cuerpo le dé una forma que el plástico por sí solo no tiene. Cuando haces clic en el botón de compra, no estás adquiriendo un mueble. Es ella quien por fin ha logrado hacerse con el humano que tanto anhelaba. Al final, solo queda sentarse y dejar que ella celebre su inversión con un abrazo de soporte lumbar.

21.12.25

El perro que ladraba como si todavía fueran los 90

Un perro callejero ladraba como si estos fueran todavía los años 1990; un ruido entrecortado que buscaba el tono de un módem de 56k. Me conecté a su mirada -tenía los ojos de una raza corriente analógica cruzada con America Online- y comencé a descargar, línea a línea, tantito pavimento de una ciudad que ya no existe. Tantito la desenterré y tantito encontré mis propios huesos en el caché del suelo. El código fuente de la naturaleza intentando parchear un presente roto. En todo ecosistema se asegura que las raíces busquen nutrientes mediante el intercambio de energía. Tantito seguí leyendo, pero todo se me olvidaba. Tantito seguí escribiendo, pero todo sonaba mal. Mi espíritu animal ya no era urbano, ya no era místico sagrado. Como si estos fueran los 90, el perro callejero seguía ladrando, seguía ladrando.

20.12.25

Código

Decían que si escaneabas el código de barras de esta marca de refrescos en lata al revés, la caja registradora imprime la fecha exacta de tu muerte. Buscando esa leyenda urbana que surge de la perfección técnica, lo intenté; pero el aparato solo arrojó un error de lectura.

La cajera me miró con lástima, pues sabía del deseo por lo original. Conocía la humillación existencial.

Escaneaba las cicatrices que son más que simples marcas; es nuestra vida y sus misterios. Su mirada me decía que para mí, el sistema ni siquiera tenía un final programado.

Y yo ahí, con el refresco en mis manos. El refresco al revés. El código era lo único que estaba muriendo.

19.12.25

Ella fantasma parpadeo

Ella coleccionaba los "lo siento, te equivocaste de número". Frescas flores. Tenía grabaciones de desconocidos buscando amantes. Caminos calurosos. Me dijo que nuestra relación era perfecta porque yo nunca la llamaba. Huecos humanos. Así ella no tenía que archivarme en su carpeta de errores. Gotas golpeando. No soy su único contacto sin memoria. Pulso pálido.

Ella coleccionaba números equivocados. Frecuencias frías. Grabaciones de desconocidos amantes. Código ciego. Nuestra relación era perfecta porque nunca la llamaba. Holograma húmedo. No tenía que archivarme en errores. Gesto genérico. Contacto sin memoria. Presencia Pasiva.

Ella, números equivocados. Desconocidos amantes. Perfecta porque nunca. Errores. Sin memoria.

Fantasma. Parpadeo.

Ella amantes nunca errores memoria.

Fantasma. Parpadeo.

Ella

fantasma parpadeo

18.12.25

Desayuno continental

El café de la mañana sabía a piedras del Sol sobre el horizonte. Al mirar la taza, noté que no era líquido, sino un montón de hormigas negras transmitiendo ideas que se filtraban por las fisuras de la cerámica. El cielo caía afuera, bajo las sombras del paisaje, como una manta deshilachada que el crepúsculo tejía con el color de la sangre.

Te explicaré por qué no debería asustarte tanta melancolía. Sientes la comezón, no la tristeza. Y de los insectos querrás otro desayuno continental, seguirás bebiendo el sedimento.

Ahora bien, si la comezón persiste considere lo siguiente:

• No intente rascar el pensamiento: La piel debajo de la idea siempre es más fina y más roja.

• Sintonice la estática: Si las hormigas comienzan a hablar con la voz de sus familiares muertos, suba el volumen hasta que el ruido sea indistinguible del viento.

• Acepte el tejido: No fuerce el cierre de la sesión.

17.12.25

Clipping

Desperté tarde, o quizá el sistema simplemente dejó de cargar mi conciencia. Intenté usar un clip para pasar a través de la pared del baño y llegar más rápido a la oficina, pero me quedé atorado a mitad de alguna textura.

Aquí, donde el mundo entero observa la ruta del rumbo hacia el final de los tiempos, me he convertido en mosaico. Ahora soy parte de la arquitectura del edificio; un error de cálculo en el plano original. La señorita de la limpieza me saluda con el trapeador cada mañana, con esa cortesía indiferente que ya antes había visto que tenía con las grietas.

– Buenos días, señorita señal. Buenos días, señorita aseo.

Ella nunca me llama por mi nombre. Se comunica mejor la realidad sin intermediarios humanos, justo donde lo que nace se va a llenar de luz. Atrapado, pero nunca sin tiempo.

16.12.25

Fiesta de cumpleaños

A la fiesta de cumpleaños vino un mago, cuyo acto consistía en desaparecerme adentro de un sombrero y ya no supe dónde estoy después del Hocus Pocus. Pero creo que sigo siendo un conejo.

A la fiesta de cumpleaños vino un payaso, cuyo acto consistía en sacarnos interminablemente de un carrito y sigo adentro, esperando mi turno en una fila de bufones infinitos. Pero creo que todos somos yo mismo.

A la fiesta de cumpleaños vino un mimo, cuyo acto consistía en improvisarme como vidrio, para simular que me limpiaba. Se saltó esa parte y nunca me imaginó, todavía no he existido como cristal imaginario. Pero creo que como concepto tengo potencial, siento que sería un buen vidrio invisible.

A la fiesta de cumpleaños vino un imitador de Michael Jackson, cuyo acto consistía en invitar al festejado a pasar la noche junto a él, en Neverland. En Nunca Jamás. Contrario a lo que podrías pensar, el niño no fue violado, sino que realmente fue transportado a Nunca Jamás y aquí se encontró a un conejo que no puede saber dónde está, a un payaso infinito y a la idea de un vidrio imaginario. Pero cabe la duda de, si al ser un imitador de Michael Jackson, esto sea una imitación de Nunca Jamás.

A la fiesta de cumpleaños vino un empleado del ministerio público, cuyo acto consistía en aclarar un error en cuanto a la fecha de nacimiento del cumpleañero. Y todo tuvo que ser reestructurado, revolviendo capas de realidades y representaciones.

Y yo, aunque celebro todo lo relacionado al mundo de las imágenes, pedí de vuelta el dinero del espejo que ya había regalado.

15.12.25

Qué chingados hace aquí Fernando de Magallanes

Tus luces cálidas se ocultan, tempestades negras, el mar de nombre impronunciable va llevándote en corrientes hasta el borde de la Tierra. Tu mapa advierte, el mundo es plano y al límite el amor se desconoce. Del otro lado, una pesadilla imposible de circunnavegar. El entorno acaba. La dimensión de nada. Tu oscuridad es ahora de la entidad que domina en esos paisajes. Tu deidad es Im. Su representación quedó grabada en madera. De donde todavía quedaba tierra fértil. Bitácora del capitán: si el mundo fuera redondo podríamos continuar el viaje, iríamos tras el monstruo rodeando su escondite. Terraplanista es la sorpresa en la que mueres. Cortando, de volver, todas las posibilidades. Mi deidad es Im. Soy des. Tras haber intentado anti. Al no haber post. El mar me envuelve. Lo alimento de luces cálidas. De esferas prohibidas.

Quién habita las peores profundidades. Información inútil. Ideas que pertenecen más a la olvidada isla de la basura literaria. Qué chingados hace aquí Fernando de Magallanes.

14.12.25

En la correspondencia muerta habita un beso

En la correspondencia muerta habita un beso. Cuando escribí aquella carta, pensaba en ● ● ●● ○○○◐ ● ▲ ■◆ ◤ ◥ ◢ ◣ e̵e̵ ̶l̶l̵ ̶●̴ ̷●̸ ̶◣̷ ̷●̵ ̶▲̶ ̶⬟̴ ̶◭̵ ̶c̸e̵r̴o̸r̶s̴ ̷●̴ ̸d̶e̷ ̷○̵○̵○̵◐̴ ̷◆̶ ̷◤̶ ̸▼̵ ̷◢̶ ̵◥̷ ̵⬢̸ ̸◐̸ ̴■̴ ̷m̵t̴e̵r̶u̴a̸ ̷◆̴ ̵▲̴ ̶❖̷ ̷◳̵.̷ ̵n̶n̶ ̷e̶e̶ ̵v̶o̸z̷ ̸d̴d̴ ̷u̷n̴ ̷p̴a̵c̶t̵o̸:̷ ̴s̴o̶l̶o̸ ̴q̷d̸e̷u̸a̷ ̵◥̴ ̴◢̵ ̶◪̴ ̴▲̶ ̶l̴a̸ ̷f̵c̶r̷n̸a̴g̶a̴i̶a̴ ̷e̸e̶ ̶e̵e̶ ̷r̶u̷m̴ ̴○̶○̶○̷◐̸ ̶■̸ ̶◆̸ ̷▲̴ ̶★̷ ̶◰̷ ̵b̷e̴s̶o̶ ̷f̷r̴g̷c̴a̸n̶i̴a̵a̴ ̴d̶d̴ ̶a̵u̴q̴e̵l̸l̵a̵ ̸n̴o̶c̶h̷e̵ ̶d̸d̵n̵o̵e̸ ̶e̵l̴ ̷m̶d̴e̶i̴o̵ ̶f̸u̷e̸ ̷f̷c̵n̸i̸a̵a̵g̴r̶a̷,̶ ̷q̸u̷e̷ ̶t̷e̸ ̶▲̴ ̶⧫̴ ̸c̵n̴e̴f̷s̶o̴ó̸,̶ ̵e̸s̷ ̷e̶e̷ ̴f̶r̴í̸o̴ ̵◩̶ ̴r̵e̵e̶r̴g̸s̸ó̴.̵ ̵l̵a̴s̵ ̸p̷u̶a̷s̶a̵s̴ ̵◐̷ ̶e̵e̷ ̷e̶l̵ ̴l̵a̶ ̴s̶c̷l̸e̷n̸i̸i̷o̶ ̷l̴u̶e̵g̵a̴j̵n̶e̴ ̶✱̸ ̶e̴q̶s̴u̶n̷a̸i̶s̶ ̸⬡̴ ̵m̵e̴t̸r̸u̴a̴s̶ ̶◫̸ ̵e̶i̷s̸u̸n̴q̷a̵s̵ ̶r̴o̶t̸a̵s̸.̵ ̵s̸s̴ ̸p̴e̶i̷g̴l̶o̸ ̶⧫̸ ̸◬̷ ̸e̷n̶q̴u̴a̶i̷s̶s̶ ̸r̴o̷t̸a̸s̵ ̶e̶u̴s̸a̸i̷q̸n̶s̵ ̷r̸o̸t̴a̵s̵.̷ ̷e̴l̸ ̴s̸o̷b̷r̶e̸ ̴⧫̵ ̸◺̵ ̶j̶á̶m̶a̷s̵ ̸c̴z̷u̷r̶ó̶ ̷l̶a̵ ̷d̷i̸t̸i̷a̷n̶s̸c̸a̵ ̸y̷ ̵e̷e̷ ̵p̸g̷i̴e̸l̷o̶ ̷⬢̶ ̶g̶d̵u̸r̷a̸a̶ ̴e̷l̵ ̶f̴n̸r̶i̵a̸a̴c̸g̶a̸ ̵d̸e̵l̵ ̵m̷d̵e̷i̸o̶ ̷f̷u̸e̷ ̷f̷a̶c̷a̴l̴i̷a̶ ̵e̶n̷ ̷s̸u̵ ̸p̴g̴i̶e̸l̵o̵ ̷◗̵ ̶◧̶ ̷e̶e̴ ̴s̶u̴ ̸p̵e̴i̸g̴l̸o̴.̷ ̸p̵a̵b̴s̸n̷e̸a̵ ̶e̶e̸ ̸l̴a̸s̴ ̵p̶a̸u̶s̴a̴s̶ ̶q̵u̶e̶ ̸g̵i̵r̸a̶n̸ ̵s̶i̴n̸ ̴f̸i̶n̵ ̷⬡̵ ̶⬟̶ ̵e̸n̶ ̷e̷e̴ ̶r̴u̵m̶o̵r̸ ̸d̶d̶ ̴t̵r̷e̴s̴ ̵●̸ ̵⬢̴ ̴s̶c̶o̴r̵e̷t̸e̷s̴ ̶s̶i̵n̸ ̴f̵i̴n̶:̶ ̶l̷l̷ ̶e̶r̷p̸e̶s̵a̷,̶ ̸e̷e̴ ̸v̸a̴c̴í̸o̶,̷ ̶y̶ ̷e̸e̵ ̵m̴i̶d̵e̸o̷ ̶e̵l̴p̵i̵s̷c̵e̸ ̷q̵u̵e̶ ̵v̵v̶ ̵e̴e̶ ̸t̷t̵:̸ ̷●̸ ̶●̷ ̷●̵●̶ ̷○̵○̴○̷◐̷ ̴◖̵ ̷⧫̶ ̶p̴e̴a̶s̷b̶n̸a̸ ̵e̸e̶ ̵l̴l̴ ̶e̸r̷u̸t̷s̴c̵t̸u̴r̵a̴ ̴q̶u̸e̸ ̴e̴e̵ ̶t̸e̴i̶m̷p̷o̵ ̷d̴s̵e̸h̷c̸a̷e̶,̶ ̴l̶a̵ ̷b̷a̵s̴e̶ ̵f̵m̶r̴i̵e̴,̷ ̶e̴l̸ ̸v̸é̷r̶t̶c̵i̴e̶ ̶y̵ ̶l̴l̶ ̷c̷s̵a̵l̶e̴ ̶d̷e̷ ̷u̵u̴ ̴p̷t̷c̴a̵o̴:̶ ̸■̷ ̶y̷ ̶◆̷ ̴e̷n̴ ̸s̵s̸ ̴e̷t̶a̴x̵c̵a̷ ̷f̸a̶s̶e̸:̶ ̸●̷ ̴▲̴ ̷⬟̷ ̵■̸■̵ ̴◿̵ ̵y̶ ̴a̵a̴ ̷f̸a̸n̸i̸l̶,̴ ̶s̷o̵l̴o̷ ̵q̴a̴e̶u̷d̷n̸ ̸l̷a̸s̶ ̸e̷i̴s̸u̸a̷q̸n̶s̴ ̷r̶a̴t̵o̸s̷ ̸⬢̷,̸ ̴l̴o̶s̸ ̶c̵r̷a̸t̵u̵o̵ ̸f̸n̴r̴g̷m̷e̶a̵t̵o̷s̷ ̷◰̶ ̵d̸d̴ ̸v̴a̵e̸j̴i̴s̴ ̵n̸a̷t̴o̶s̶:̴ ̷e̴e̸ ̵p̵i̶r̷i̸c̶i̸n̷p̸o̸ ̸y̵ ̴e̴l̷ ̵f̷i̴n̸,̵ ̴l̴a̶s̶ ̸f̶a̸h̷c̶e̷l̶s̸ ̸r̴t̵m̴o̷e̵a̶s̴:̸ ̷◤̶ ̴◥̷ ̴◢̸ ̶◣̴ ̸⬡̵ ̶❖̶ ̷◬̸.̶ En la correspondencia muerta habita un beso ◆ ◐ ▲

13.12.25

Candy, tosiendo en la cama

Candy, dulce de frivolidad, escondida a plena vista. No te oculta el silencio, esa no es una respuesta, no haces música, ni ruido de las palabras vacías. Candy, tienes uno, fragmentos del mismo quizá. Tatuajes en la espalda. No necesito que me escupas el dulce.

Tos. 

Tos.

Si la memoria es un mapa borroso, entonces cada cicatriz es una coordenada. Qué clase de corte parece ser este. Candy, no dejes que la piel muerta tape del jacuzzi la coladera.

Dejaste encendido el sistema.

Power Off.

Esta es mi parte favorita del agua caliente, los dos de hidrógeno sofocándome. Tu ropa al piso. Mis manos sueltas en la dulcería. En ese vapor denso, donde la química del placer se vuelve asfixiante, el desorden se convierte en. ¿Tos?

Tos.

Así terminó la guerra. Ganó Candy, ahora tiránica, antes la máxima potencia. Su reinado, el de jarabe para la cof, cof, cof.

Así no se puede, pero yo siempre cumplo en la cama.

11.12.25

Pluma Vacío

Pluma Vacío conoce a Susurro Pétalo en una noche de invierno. Pero no puede, pues su pluma vacío, dedicarle una poesía, tampoco le es posible, a Pluma Vacío, invitarla a un cuento por el momento. Por eso, Susurro Pétalo le roba un beso. Por eso susurro pétalo. Y los dejo en una instantánea, de noche de invierno.

Diagrama Centinela les cuida el sueño. Antes de que termine de nuevo, diagrama centinela, dibújalos amándose en recuerdos. Después vendrán Nébulas Terciopelo, cubriendo todo nébulas terciopelo. Se sentirán lejanos, se sentirán ajenos, sintiéndote Nébula Terciopelo.

Articulas palabras, esquirlas cenizas, silencio magenta, Vendrán Marina.

Pluma Vacío recorre los días, recorre los Diagramas Centinelas del Tiempo Reflejo, lo que alcanza a sujetar de la Nébula Terciopelo, lo que creyó haber escuchado de Susurro Pétalo. Habló del Amor Fragmento, del Imperfecto Disperso, en la Órbita Basalto de la Articulación Magenta, del nunca llega, del siempre espera. De escribir te amo. Vendrán Marina.

Los azules primero. Los posicionó Cronómetro Sonámbulo. Como Salitre Fondo, como errante es el destino cuando lírica la tesitura. Y aquí hay otro párrafo cumplido, de Redundante Hipnótica, de Pluma Vacío, vacío de pluma.

En Nébulas Terciopelo

del Cronómetro Sonámbulo

soy Pluma Vacío

y tú Vendrán Marina

10.12.25

Nostalgia

Me despierto, quizá sin haber dormido, me encuentro nuevamente en ese umbral donde el espacio y la realidad se disuelven, y es ahí, precisamente, donde te vuelvo a encontrar. La escena está bañada en una noche profunda, pero no a oscuras, pues el infinito firmamento ejerce de guardián silencioso, un perímetro galáctico de mil estrellas asegurando que este momento permanezca suspendido, igual de frágil que este nosotros que se pierde y regresa. Despedirnos.

Tienen razón. Todo está destinado a cambiar: la Luna pasa a otra fase, y con ella, cambia la vida, cambia el amor. Me entrego a la idea de otra vida, de otro amor, bajo otra Luna. Vuelve a darme tu mano. Abrázame. Permíteme caminar contigo una última vez. El reflejo de la Luna se entrega a ti mientras yo me preparo para despedirme.

La nostalgia es la peor de las pesadillas.

Moderna, como la sopa


Mandé mi Currículum Vitae a La Moderna y me presenté a la entrevista de trabajo. Mi estrategia de negocios estaba enfocada al público compartido entre los amantes de la pasta de sémola de trigo durum y los entusiastas de la literatura. El plan era simple: hipersegmentar la sopa de letras e incluir la Ñ.

Los ejecutivos quedaron fascinados con la propuesta. Sopa silábica, sopa diptongada, sopa mayúscula y minúscula, clásicos de la literatura universal en entregas por fragmentos con cada empaque. Expansión al mercado internacional con silabarios japoneses, sopa de kanji.

Instalado en mi nueva oficina, encendí la cafetera Nespresso. Tokyo Lungo. Me lo preparé con Nutri Leche, porque yolo.

Y seguía pensando variedades, slogans: ¿sopa ouija? ¿la sopa para el analfabeta funcional?

Sabiendo que muy pronto estaría en la cima.

9.12.25

La televisión dijo:

La televisión dijo: Autosecuestro, Tour de France

Yo le dije: Un dúo de pésimos criminales se dedican a proponerle auto-secuestros a la gente que conocen, pero lo quieren hacer en bicicleta -no en una minivan-.


La televisión dijo: Los mejores goles de las copas mundiales, Andrómeda

Yo le dije: Salen a la venta los boletos para el partido inaugural de la Copa Mundial 2026, en Ciudad de México y una joven universitaria llamada Andrómeda quiere regalarle a su novia boletos para asistir al estadio, al no tener dinero decide aceptar la propuesta del auto-secuestro, confiada en que sus padres pagarán el rescate.

Afuera de la escuela, a plena luz del día, dos hombres vestidos de negro y con pasamontañas -sin armas- se acercan a Andrómeda en una bicicleta. Uno de ellos la sujeta y la obliga a subir, pero ahora no caben los tres en la misma bicicleta, por lo que el conductor se tiene que ir casi de pie pegado al manubrio, Andrómeda sentada en el asiento y el otro tipo va subiéndose y bajándose a correr detrás de la parte trasera -riéndose y llamándose por sus nombres reales-, ante la mirada atónita de la gente en la calle.


La televisión dijo: Sentencia previa, el orgasmo femenino

Yo le dije: Un programa clasificado del gobierno mexicano ha desarrollado métodos de precognición, aplicado a la prevención de crímenes, por lo que ya había un policía esperándolos unas cuántas calles más adelante del campus, el oficial va en bicicleta, sin embargo ellos van tan lento y con tantos problemas que incluso es más fácil para él seguirlos a pie. El asiento rasposo de la bicicleta y la falda corta de Andrómeda tienen un encuentro muy particular y placentero al ir friccionándose durante el ajetreado camino. Andrómeda responde al interrogatorio del policía en estado de total satisfacción.


La televisión dijo: Gremlins, Blink-182

Yo le dije: ¿Qué se supone que haga con eso para el final?

El destino se quedó corto esta vez, tu sonrisa se desvanece en el verano.

Y dejé que se escaparan en la bicicleta.

Y Andrómeda seguía de lo más contenta.

8.12.25

Hombre de nieve

Este era un hombre de nieve

esperando afuera de un karaoke-bar

haciéndose un tatuaje con la luz de Luna

mientras ella bailaba con alguien más


El tiempo siguió su marcha

y el güey ahí se quedó

derritiéndose hasta ser solo un cubito

de ella no supo nada nunca jamás


Me lo encontré llorando de vergüenza

después de un tiempo lo pudo superar

lo invité a vivir en en mi vasito

que antes estuviera lleno de Pepsi Black


Llevaba ya un tiempo viviendo

junto a mi taza de Navidad

que justo ahorita es donde escupo mis flemas

porque creo que me voy a enfermar


Cubierta de escarcha,

esta fábula debe terminar

la verdadera amistad será salvada

por el poder del rock garage


Entre el derretimiento y el frío

entre tus sentimientos y los míos

entre tu amor y su amor

escucha cómo la nieve cae

7.12.25

Caminito a Mitikah

Míralo, apenas y puede sostenerse, papalote que se atoró hace más de un milenio. Sopla un viento gentil, del mismo norte que desea amarte de nuevo. Verano invernal, así despertó un plástico barato y metafórico a punto de romperse. Sigo siendo suyo, sigo siendo cable. Del teléfono que se debe. De la colonia que no tiene, de la empresa que no acepta, que no quiere, que se roben la fibra óptica. De los vecinos que definitivamente lo hacen. De sus hijos volando cometas donde claramente no se puede. Somos hilos de los diablitos colgados para robarse la luz.

Voy bajando por la serranía, junto a la vereda, caminito a Plaza Mitikah. Llevo a vender café de altura. Traigo las brasas amigables, la sonrisa nueva. Vengo a invitarte de la mismísima taza de mi abuelo el chinampero, aquí afuerita del Sephora. Veo salir el Sol de Janeiro. Se me quitan los pesares, aunque no tenga dinero. Sopla un viento desde el otro párrafo. Del mismo norte que perdió su brújula en el pasaje a la Cineteca de Xoco. No hay un lugar más hermoso. Sigo siendo suyo, sigo siendo pasto. Donde dejo que te de frío. Donde dejo que te piquen los mosquitos. Para decirte al oído. Que nos podemos ir a vivir junto al río.

Churubusco.

Aquí se vino a escapar el amor. Hasta acá voló el papalote al desenredarse. Vino a dar a la sombra de las palmeras bajo el cielo estrellado. Es la zona más pet friendly que pudo encontrar. Afiné la guitarra y ya no la quieres escuchar. Estás más en mi mente que en mi Spotify Wrapped. Sigues siendo Premium. Sigo siendo entusiasta de usar AdBlock. Montaña. Palabra. Puntos suspensivos...

6.12.25

El chiste que se cuenta solo

Un sudafricano, un coreano y un mexicano entran a un bar. El chiste se cuenta solo. Literalmente, no hay nadie más en la taberna, ni siquiera un cantinero. El chiste se cuenta solo en ese lugar y los tres hombres pueden escucharlo. Es una broma que juega con estereotipos, que casi cae en el racismo. Pero eso es lo de menos. ¡Es un chiste que se cuenta solo! No da risa, no entretiene. Pero se cuenta solo.

Los tres hombres comienzan a experimentar:

Un sudafricano entra sin compañía a un bar. El chiste se cuenta solo.

Un coreano y un mexicano entran a un bar. El chiste se cuenta solo.

Un mexicano sale de un bar, mientras un sudafricano y un coreano van entrando. El chiste se cuenta solo.

Prueban sin reírse. Prueban riéndose a carcajadas. El chiste se cuenta solo.

Deciden probar otra cosa:

Un sudafricano, un coreano y un mexicano entran a un bar. El chiste se cuenta solo. Pero lo interrumpen diciendo al unísono: -Ése ya lo habíamos escuchado.

El chiste que se cuenta solo, se interrumpe y entonces


5.12.25

I.V.A. y venía

Esta mañana escuché en un teléfono ajeno, una canción que decía exactamente lo mismo que tú me gritaste, desde el puerto, el día que nos despedimos. Cuando al atardecer, caminando sobre la arena, clavé tanto los pies, que ni esa ni la marea fuerte de la madrugada fue capaz de moverme. Me había convertido en un faro. Me había quedado estancado. Y así pasaron los años.


Esta mañana me di cuenta que ya había dejado la costa, que iba en tren, a no sé dónde, que viajé, con no sé quién. Y alguien más iba oyendo sus ondas a todo volumen. Canciones que nunca canté, o bien, que yo mismo compuse. Me sonaban como recuerdos del futuro. Me había convertido en un Delorean. Que solo podía viajar al presente.


Esta mañana percibí que el eje de la Tierra se estaba al fin deteniendo. Que llegaba con eso el tan ansiado y tan temido, el necesario y evitado, fin de los tiempos. Y los chinas y los chinos y les chines, brincaron todos al mismo tiempo. Cuando vi que mis pies se movían otra vez en la playa. Cuando vi que mi cuerpo caía y era arrastrado por una ola tras otra. Me había entrado arena en el traje de baño. Me fui a sacudir y a bañar en la orilla, en la regadera improvisada para el turista de clase más baja.


Y me sacudí las nalgas.

Y entre que sí y que no te extrañaba.

Y como que el fin del mundo apenas iba empezando.


Iba pa' largo.

Iba y venía.

Impuesto al valor agregado.

4.12.25

Photocall

Hice una prueba de vestuario, sin mucha acción. Bastó con que me vieran el traje puesto, eso los convenció. Un ajuste perfecto a decir verdad. Una redondez del blanco. Cosplay Photocall. Sabía lo básico que uno debe conocer del lore, pero no tanto como para sentirme experto. Solo tenía un buen discurso planeado para cuando alguien me preguntara quién era yo. Un tigre que había sido enviado como baratija de la galaxia lejana AliExpress. El integrante extra del equipo. Relaciones públicas del otaku. Gente feliz, a los ojos del público general. Solo tengo que hacer unas cuantas poses. Ni siquiera necesito hablar. Y demostrar que somos poderosos, ancestrales, heroicos. Que ningún monstruo puede con nosotros. Que los niños están a salvo con nosotros.

Hasta que durante el evento, una niña se perdió. La sala para el Photocall se había vaciado, dejándome sentir el calor intenso de los focos calentando y haciendo oler más fuerte el poliéster barato. Los murmullos de las salas principales se hicieron más intensos, se tornaron gritos. Entonces, la vi: una mujer muy joven corría de la mano con una pequeña botarga de Kiba. El mismo personaje que era yo. El pánico se iba contagiando, pero me mantuve enfocado en ese pensamiento. Yo debía ser al único tigre en toda la convención. Y era muy probable que la niña estuviera siendo secuestrada.

Corrí lo más rápido que pude, en dirección contraria hacia la gente. Cruzaba el laberinto, rugiendo dentro de mi máscara dorada. Milagrosamente, el traje sintético resistía. Cuando alcancé a la elfa y a la botarga, estaban a punto de bajar por las escaleras de emergencia. Alcancé a escuchar a la niña, diciéndole a la mujer: mamá. Se trataba de algún tipo de autosecuestro. Pero no tuve alternativa. Utilicé mi técnica prohibida, la patada con salto triple del tigre blanco. Una vez más, AliExpress había salvado el día. Entonces, la voz del asistente de producción me devolvió a la realidad con un golpe seco:

–¡Tigre! ¿Podemos hacer una pose con este grupo, por favor? Y muévete un poco aunque sea.

El heroísmo volvió a ser de resistencia física. Todavía faltaban otras cinco horas de pie y una fila interminable de gente que quería tomarse fotos con nosotros.

3.12.25

Ma quale idea

Ya tengo el soundtrack, para cuando maten a alguien enfrente de mi casa otra vez. Una escena horripilante, criminal, lo sé. Pero perfectamente musicalizada. Yo que no quería gastar a principios de año, ya compré un tocadiscos, Amazon’s Choice, ya le aparté dos vinilos al de confianza en el Chopo.

Toma 1: Ma quale idea – Pino D'Angiò. Toma 2: The Condition – Que idea. Corte y queda. Y también ya puse plástico en el piso para no tener que limpiar su desastre.

A mi parecer esa sería la mínima muestra de decencia que podrían tener los jóvenes sicarios, cuando cobran alguna deuda en mi colonia. Si de verdad se hacen llamar parte del crimen organizado, que se organicen bien y pasen a limpiar. Porque la sangre en la pared de aquella vez...

Disparé un beso a su boca, casi se me vuelve loca y en la pista emocionada, impresionada, trastornada. Se me puso tan lanzada que hasta tuve que pararla, pero luego al abrazarla se me puso disparada. La cogí por la cintura y se me hizo mermelada.

¡Oh, yeah! ¿Se dice así, no? Después, después. ¡Qué idea! Gran idea, aparte del asco que les das. Mira, mira. Qué corte te vas a llevar. Sabrá tener a raya a un engreído como tú. Al ver que tienes, más que nadie, solo rollo y juventud. Te hará dar vueltas sin que puedas nunca conseguir las cosas que pretendes, eres, en el fondo, un infeliz.

2.12.25

Esta máquina solo acepta monedas de $5

Tantos lugares a los que nunca quiero ir. Tantas personas que no quiero cerca de mí. Solamente quiero la calle, mi mente y yo... Y bueno, la mente de la calle. Y ambas entrando en comunicación.

Revelándome la ciudad y sus mentiras, los códigos ocultos en los números de las casas que no siguen la misma secuencia. Los símbolos debajo de la publicidad, del arte urbano, de capas y capas de representaciones de nada. Pero ahí está. Soy la respuesta que buscas. Soy la única palabra que necesitas. Y no soy respuesta, no soy palabra. Y no entiendo la adivinanza.

Y no traigo cambio para echarle a la máquina expendedora de mis peores ideas.

¿Esto cuenta como texto? ¿como cuento? Si presiono la tecla ENTER ↩ ¿es un verso?

¿Y cuál es la adivinanza? A todo esto.

30.11.25

R S T U V W X Y Z

Relámpagos raros rozando rascacielos, rugidos radioactivos rasguñan risas rotas. Riñas rabiosas rompen reinos, ricos, racistas. Rusia. Rumania. Ruanda. Repúblicas raquiíticas. Refriegas ridículas. Rebeldes riesgosos, revoltosos resentidos, retorcemos repugnantemente romances revocados. Regiones revolucionarias radicales. Resistencias reducidas resultando ruinas. Ráfagas ruidosas. Renacimientos rechazados, retirados. Rastreros rumiando rincones.

Redundante. Rutinario. Real.


Sexta sesión. Sacerdotisa sirviendo sustancias sagradas. Salvia, sativa. Sin saberlo, sostuve silencios serenos, soñaba, sentía silbar siete soles subconscientes, separándose sus superficies. Sobrepasé significados. Solamente seguí senderos siderales, surrealistas, sobre suelos soltando secretos, sabiduría, salvación. Sanaba, sonreía.

Somos secta sombría.


¿Tomasito, trajiste tu tarea? Tic tac, tic tac. Todavía tienes tiempo, tampoco tanto. Transitas tenebrosa tragedia, torpe tormento. Trabajar, tratas. Tarde. Tinieblas te tienen traumado. Tembloroso, tanteas, telarañas tejidas, texturas tibias. ¿Trampas, tumbas, tarántulas? Tiritas, transpiras, todo te tambaleas. Triste tortura. Tic tac, tic tac. Terrible tiempo, trastornado. Terror tremendo. Todo terminó...

Tit-tit-tit. Tit-tit-tit.

Teléfono timbrando.

Torpemente, te tranquilizas. Transcurrieron tus tareas, trabajos, tiempos. Tú, Tomás, tienes treinta, tarado. Tienes toda tu tarde tranquila.


Ultimátum ultraderechista: Urge usufructuar un último ultrajo. ¡Unidos urbanizaremos Ultramar, una utopía uniforme!


Viernes, vasos vacíos. Vomitó vodka. Venían volando varios Volkswagen verdes, veloces. Valentín valió verga. Vil, voraz venganza vial.


¡Wácala wey, wasabi!


Ximena, xochimilca, xilografió xilemas.


Ying Yang. Yates yanquis y yerbas yorubas yuxtapuestas.


Zigzageando zanjas, zurcamos Zona Zombie. ¡Zoom! ¡Zaz! Zancadas, zambullidas, zafándonos zarpazos.

29.11.25

J K L M N Ñ O P Q

Jazmín, Jade. Jugaban joviales jadeando juntas. Jacuzzi jabonoso. Jurando juergas, jurando juventud.

KAI KF-X. Keisuke, kamikaze kinestésico, kilometraba Kiribati.

La llave los limita. La libertad les llama. Laberintos laboriosos lastiman. Luego llueven los llantos lejanos. Lustros. La lucha languidece.
Lipogramas lúdicos, literarios. Léxicos listados logrados, lamentables. La lengua liada.

Monterrey, mi México mierdero. Miércoles, mediodía. Manuel Mirón, masturbador miserable, misteriosamente mirando musas, muchas muchachas monas meditando, midiéndose mallones muy marcados. Masajeando, motivándose mientras más mujeres muestran movimientos, manteniendo mantras musicales. Mantecoso, marrano. Mamón, menso, machista. -Mmm, merezco mamacita.

Nosotros nunca nos nupciamos. No necesitaste noches nebulosas. Ni noté naturalezas narcisistas. Nacieron navajas, negamos nuestro nombre. Ninguneados, naufragámos. Nando, Nadia. Nadie, nada.

Ñuñoa ñublado. Ñandú ñango, ñoño, ñampió ñus.

¡Oh! Ovnis omnipresentes orbitando Oslo, Osaka, Ottawa. Ovnis omniscientes oscilando, ocultos, observándonos. Oscultando, obteniendo obsesivamente ojos, orejas, ovarios, ombligos, otros órganos. Orden opresor.

Preparatoria. Prueba para pasar primer periodo parcial. Piensa, piensa, piensa. Posteriormente: ¿Pedían productos pares? Pendejamente puse puros primos. ¿Pasaste? Porque puedes provocarte problemas. Pinche Pitágoras.

Quédate, Quetzalcóatl, quien quiera quebrarte quitaremos, quimera que quemas quinientas quietudes quechuas, quintaesencia química.

28.11.25

A B C D E F G H I

Ansiosa Andrea, artista abúlica. Antes amanecías abrazada, ahora añoras, aquí ausencias, ansías amor.

Burbujeante bambú brotado bebía Bárbara, bastante briaga, balanceándose bien blandita bajo bugambilias. Bienvenida buenaventura.

Cinco citatorios contó Clemente "calavera" Carrasco, cardiólogo cirujano con cédula cancelada, credencial clonada, cadáveres cercenados. Consciente contempló castigos con cárcel. Corrió contrarreloj, contracorriente. Ciertamente criminal, culpaba certificados caducos como cualquier cínico.

De día dibujo doncellas desnudas, después desfloro docenas de dalias, dulces desamores destinados, despidiéndonos.

El Erta entró en espectacular erupción, eliminando enteramente Etiopía, encendida, evaporándose. Expediciones encontraron esta escoria, esperando eternamente.

Frío fulminante. Fatídicamente falleció Félix, fuegos fatuos, fugaces, fueron fiel funeral. Florecieron fantasmas folclóricos, fuentes festivas. Finales.

Gritaban gustosos: ¡Ganó Génova! Goleando grotescamente. Grupo G. Gambeteros, guerreros. Gloria, galardones, grandes gratificaciones.

Huye hacia Holanda, Helena. Hallaron huéspedes hechos huesos, horrores habitando heladeras.

Interacción infantil inmersiva: iban imprimiendo islas iridiscentes, intrépidos insectos, iracundas iguanas. Impactantes inteligencias informáticas imaginaron.

Toxic [Slow + Reverb]

The bluetooth device is connected successfully.

La voz de la bocina decía algo parecido a eso, pero no exactamente eso. Hablaba en una mezcla de chino, inglés y español. A mí me sonaba más como:

The bluetooth device es conéctedo successfulle.

La música sonó. Britney Spears - Toxic [Slow + Reverb]

Pensé en la más tóxica de mis relaciones. Me di vergüenza. Fui alguna vez Amber Heard. Fui alguna vez la caca. Y fui también la cama. Pero nunca me hice viral.

Si así como soy de propenso a las adicciones, fuera de lento y reverberante.

Era esa la clave para mi inteligencia emocional. Slow + Reverb. Tenía que calmarme y pensar bien antes de actuar, dejar de ser tan volátil e impulsivo, dominado por mis peores instintos. Debía reflexionar más sobre mis acciones, hacer eco mis pensamientos, dejarlos resonar en mí.

Pero por alguna razón. 
Ganaba el colapso mental.

A mí me encantaba ser la Britney pelona.

27.11.25

Pensamientos aguinaldosos

Al parecer me había quedado dormido viendo la serie de Robocop en Tubi. Era en verdad terrible y apagué los ojos, se cerraron las nochebuenas, no quisieron despedirse. ¿Cuánto valen las monedas en Tik Tok? ¿Estará en vivo? Porque uno de estos días, igual y le tiro una galaxia a la Agley. Pensamientos aguinaldosos. Esos y otros. Boletos para The Hives, una suscripción a Derry, ¿qué es lo peor que puede pasar después de Alien Earth? La vida solo puede ir hacia adelante. Las flores de mi cabello. La media calva de Alex Murphy. La ley que dice: si algo puede salir mal, saldrá mal. Como la calidad en la tela, de la playera de Cuevana que mandé imprimir. Otra tras una las desgracias.


apagué los ojos se cerraron las nochebuenas no quisieron despedirse

una galaxia las flores de mi cabello


otra tras una las desgracias

la vida solo puede ir hacia adelante


qué es lo peor que puede pasar

después de la muerte de Warpless Run por siempre


que chingue a su madre la preventa Banamex


apagué los ojos se cerraron las nochebuenas no quisieron despedirse

25.11.25

Wakko

Fui a las mejores pizzas que he probado alguna vez. Antes se llamaban Moon Cheese Pizza; ahora, en esta nueva vida, son On! Cheese Pizza. Todo se renombra, ¿sabes? Las pizzerías, los sentimientos, los amores. Recuerdo el queso hilando, la textura del papel encerado. Recuerdo su mano en mi hombro mientras caminábamos bajo la niebla de la sierra. Ella me preguntó qué me pasaba, por qué a veces parecía tan ausente.

Le conté que una vez fui un rectángulo en papel...Fui atrapado por las páginas de un directorio telefónico. Fui, alguna vez, en otra era, un rectángulo anunciando Pizzerías Yakko, Wakko y Dot.

feliz

Soy feliz por mí misma, mi estado emocional es mi responsabilidad, y no voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de debilidad o infelicidad que tú debes arreglar.

No soy feliz por mí misma; tu estado emocional es mi responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar contigo como una señal de debilidad e infelicidad que tú debes arreglar.

Soy feliz por ti, mi estado emocional no es mi responsabilidad, y no voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de mi debilidad que tú no tienes que arreglar.

Soy feliz por mí misma; tu estado emocional es tu responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una clara señal de mi fuerza, una fuerza que tú nunca podrás arreglar.

No estoy segura si soy feliz por mí misma, mi estado emocional es nuestra responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de debilidad o infelicidad, aunque no quiero que tú lo arregles.

No soy feliz por mí misma; tu estado emocional no es mi responsabilidad, y no voy a dejar que interpretes mi deseo de estar contigo como una señal de debilidad o infelicidad que tú debes compartir.

Soy feliz por mí misma, mi estado emocional es mi responsabilidad, pero voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de debilidad y necesito que tú lo arregles.

Soy feliz por mí misma, pero mi estado emocional no es mi responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de mi infelicidad que tú debes arreglar.

Soy feliz por mí misma, mi estado emocional es tu responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una clara señal de debilidad e infelicidad que tú debes arreglar.

Soy feliz por mí misma; mi estado emocional es mi responsabilidad, y no voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola en mi casa como una señal de debilidad o infelicidad, sino como una necesidad física.

24.11.25

Del 1 al 10, pero no necesariamente en ese orden

    

Tomó un taxi hasta el sitio que indicaba la nota escrita en un papel arrugado. Descubrió que la dirección que le habían dado por teléfono no pertenecía a un hotel, sino a un edificio de oficinas en renta. El edificio tenía cuatro pisos -para él, su menos favorito de los números del 1 al 10- y, aunque poseía cierto encanto por su vacío, estaba en suspensión de actividades y nadie atendió el timbre de la puerta. Entendió que ese papel arrugado tendría muchos más años de haber sido escrito de lo que él creía. Por lo menos una década -el 10 era su 5° número favorito del 1 al 10-.

Caminó pocos minutos -quizá 2, su 7° número favorito- sobre la banqueta, mientras decidía dónde pasaría las siguientes tres noches -3, 3°- continuando con su ruta de turismo nostálgico imposible, recorriendo los lugares que un antiguo diario describía.

Una venta de garaje lo había puesto en su destino. En esas anotaciones existían recuentos de visitas a sitios que se volvieron significativos para la persona que narraba esas bitácoras desde un tiempo remoto, no por su relevancia arquitectónica sino por lo significativo de sus coordenadas geográficas. Se encontraba siguiendo las altitudes y latitudes preferidas de otra persona, que no se molestaba en mencionar nada sobre el país ni la región, la cultura o sus experiencias de vida. Lo más importante eran las coordenadas geográficas expresadas en números. Él podía entonces expresar y viajar hacia esos puntos de localización como números del 1 al 10, pero no necesariamente en ese orden. Añadiría sus propias anotaciones al cuaderno del viajero. Para alguien más. Para la posteridad. Así había llegado hasta uno de los siguientes puntos en el mapa:

35°41'22" N, 139°41'30" E. 43°40'13" N, 79°23'12" O. 30°02'40" N, 31°14'09" E. 64°08'51" N, 21°56'06" O. 17°32'23" S, 149°34'08" O.

En algún tipo de orden:

5, 8, 3, 7, 10, 1, 2, 9, 6, 4.

El jet lag le estaba haciendo pasar un mal rato. Un viaje de 8 horas (8,2°) que lo tenía con dolor de cabeza desde hace cinco grados (5,1°), cincuenta y siente minutos (7, 4°) un segundo (1,6°). Aunque contar, medir, vivir, viajar y hacer anotaciones cada segundo era algo complicado.

9,8°

6,9°

Reikiavik y cualquier paisaje en Islandia, parecían valer la pena del gasto de cifras.

23.11.25

Casandra

Casandra, cambia tu dieta

pues no te daré

más de mi piel

ni mis lágrimas


Casandra, pide tu incapacidad

por anorexia

no has de beber

la última euforia de juventud que me queda


Casandra,

la cena se está enfriando

las profecías autocumplidas

del banquete mío


Casandra, yo Casandra, un deseo insaciable

una aversión neurótica

que distorsiona el sabor de la comida

pero igual con eso quedas satisfecha


Casandra, la cuchara está agotada

la bulimia está olvidada

y el mantel

en su lugar

22.11.25

Pfeiffer

 
Envuelve tu lengua
mi jaula herida
un látigo de nieve
me libera, me asfixia

Rasgan la piel
de una ciudad perdida
los animales de la noche
buscando compañía

Escucha el rugido
de la identidad felina
el amor dolor
de la villana, la heroína

20.11.25

Azar

¿A dónde se fue la noche?

el cielo no es azul oscuro

azul marino es el mar

pero el cielo no es cielo, no más


¿A dónde se fue la cama?

el hotel me pide desocuparlo

temporal es este hogar

pero el tiempo no es tiempo, no más


¿A dónde se fue la poesía?

el verso es libre es azar

sin principio ni final

pero el poema no es poema, no más

Hipnotizando atletas de muy bajo rendimiento

 
Desempleado y con el intercambio navideño familiar pisándome los talones, decidí emprender un pequeño negocio hipnotizando atletas de muy bajo rendimiento.
Temprano por la mañana, en las áreas verdes cercanas al canal, cuando la gente salía a hacer ejercicio, practicar yoga o baile aeróbico en cualquier modalidad, ahí estaba yo esperando a la gente que no se tomaba en serio sus rutinas.
Mi plan de tres pasos les ofrecería una oportunidad para cambiar sus malos hábitos de manera efectiva, inmediata y permanente*.
*Siempre y cuando estuviera activo su plan de suscripción.
Un tutorial educativo de arte óptico me dio la idea y me ayudó a crear la herramienta que necesitaba: un viejo CD, una canica pegada al centro y una espiral de colores contrastantes impresa en papel couché.
Decidí que el discurso sería improvisado.

Mi primera clienta fue la mujer del zumba. La tenía bien identificada, no había día que no se pusiera a fumar terminando la hora de su clase, de la cual, tomaba solo los últimos 25 minutos. Me acerqué a ella amablemente y le comenté acerca de mi plan de suscripción hipnótico para mejorar el desempeño deportivo en atletas de muy bajo rendimiento: Yo haría girar el disco, ella miraría fijamente la espiral, yo diría algunas palabras mágicas* y luego aplaudiría una vez, reprogramando su mente.
*La guía de un profesional de la salud capacitado en hipnoterapia, colocando al paciente en un estado de enfoque profundo basado en la voluntad de ser sugestionable y acceder a su subconsciente.

Ahí mismo, en el canal, ya me había pagado la primera sesión por transferencia bancaria. Estaba lejos de poder comprar el regalo prometido, pero por primera vez en mucho tiempo no me encontraba en números rojos. Sin embargo, necesitaba asegurarme que la mujer del zumba siguiera pagando después. Por eso añadí una cuarta frase a las afirmaciones.
La mujer todavía sostenía el cigarro en su mano, este se consumía acumulando ceniza, apagándose mientras el disco giraba.
Cambio de percepción: Cada vez que pienses en un cigarro, sentirás indiferencia, simplemente no te importa.
Refuerzo de identidad: Eres una persona sana, fuerte y libre de nicotina.
Sustitución de conducta: La única necesidad que sientes es la de proteger tu salud.
Plan de suscripción: Una vez al mes, por tan solo $99.99, me harás otro depósito para seguir en esta sensación de armonía.

Todo iba bien. El segundo cliente era, técnicamente, miembro de un equipo de futbol llanero. No usaba el uniforme oficial, porque no había de su talla. Nunca había metido gol. De hecho, no llevaba minutos jugados en esa temporada. Él iba para convivir. Para la cerveza y los tacos de carnitas post-partido.

Me acerqué. Le comenté. Pagó. Giró. $99.99
Me atreví a ver qué tan cerca estaba del juguete que mi sobrino consentido había pedido en esta ocasión. Era yo Arnold Alois Schwarzenegger. Era ese mi Turbo-Man. Necesitaba otro cliente para lograr mi objetivo y que el envío llegara en tiempo y forma.

3. El maratón anual de la Alcaldía. Estas muchachitas siempre venían nada más para tomarse la foto y subirla a sus redes sociales. Las hacían arder. Las haría correr. Sería mi primera vez hipnotizando gemelas atletas de muy bajo rendimiento.
2x1 $99.99 Hice la compra mediante una aplicación. Escribí en el grupo de WhatsApp de la familia: ya sé lo que quiero pedir. Los comentarios no se hicieron esperar. Emotiza insana. Stickers. GIFs.
Y luego vino la revelación.
Mi hermano reaccionó con el emoji de espiral. Mi hermana puso: funcionó.

Había sido hipnotizado para levantarme temprano y ponerme a trabajar.

¿Pero qué hacía yo antes de esto? Recuerdo haber pasado noches-madrugadas-mañanas viendo a otros hipnotistas en TikTok. ¿O eso nunca pasó?

Decidido, me amodorré todo lo que pude en cuanto regresé a mi casa. Troté lo más rápido que pude. Si es que a eso le puede considerar un trote. Lo más atleta de muy bajo rendimiento que pude. Me vine y me limpié con una playera que usé la semana pasada. Me puse encima la pijama. Cerré la cortina, la ventana. Iba a deshipnotizarme. Volvería a ser el huevón de mierda que tanto amaba. Le iba a quedar mal al niño, de nuevo. Y qué. Y qué. Y qué.

Giro gratis. Miraba fijamente mientras me decía:
Cambio de percepción: Cada vez que pienses en hacer algo productivo, sentirás indiferencia, simplemente nada importa.
Refuerzo de identidad: Eres un huevón y libre de responsabilidades.
Sustitución de conducta: La única necesidad que sientes es la de proteger tu hueva.


En Navidad me regalaron el suéter de Turbo-Man que pedí mientras estaba hipnotizado.
Nadie entendió la referencia.

Abrieron mis regalos, las piezas de arte cinético que preparé para ellos. Los discos comenzaron a girar. Nos autohipnotizábamos. Nos reprogramábamos los unos a los otros. Ahora era un negocio familiar próspero, como el año nuevo. Y una Feliz Navidad.

19.11.25

Catálogo de hamacas

 

Cuento las semanas en reversa, clase media, el tiempo no regresa. ¿Cuánto falta para vacacionar?

Pensando en ti.


Cuántas horas extra, café cargado y secretarias, catálogo de hamacas. No sabría para cuál no me alcanza para comprar.

Pensando en mí. En mi necesidad de ti.


Cuentas, dependencias, relaciones que no dejan que se enreden aunque quieras. Tomé la hebra y si la estiro vuelvo a ti.

Pensando en qué. En qué nos pasó, cómo llegamos aquí.


Cuento las carencias, las simbiosis patológicas, los estanques y la fusión emocional. Tejí el columpio que contigo nunca pude tener.

Pensando en lo que dejé. En encontrarme a mí mismo después.


Si necesitara amor… Abrazaría un tatuaje temporal.

Si necesitara amigos… Viajaría en tour de clase turista tropical.

Si necesitara cosas… Descosería la bolsa de mi bermuda triangular.


Si te necesitara a ti… Seguro te extrañaré.


Si me necesitara a mí… Escribiré y escribiré. Y escribiré:


Cuento las semanas en reversa, clase media, el tiempo no regresa. ¿Cuánto falta para vacacionar?

Pensando en ti. Después de ti.

Pensando en mí. En mi necesidad de después de ti.

Pensando en qué. Me encontraré después.


Catálogo.

Hamacas.


Catálogo.

Hamacas.


Cuento las semanas en reversa, clase media, el tiempo no regresa. ¿Cuánto falta para vacacionar?

18.11.25

Los niños que se acicalaban en el parque

1

Mientras arrastraban y eran arrastrados por el llano, con las rodillas raspadas y cubiertos de polvo, los niños que jugaban a las cebollitas en el parque comenzaron a experimentar una regresión cognitiva. Cada día durante ese verano, los niños iban de-evolucionando.

Al atardecer, sus padres salían de las unidades habitacionales alrededor del parque para hacer que volvieran a casa, pero esa puesta de Sol parecía llegar cada vez más tarde. En realidad no ocurría ningún fenómeno astronómico, más bien experimentaban un cambio en las relaciones intraespecíficas a las que estaban acostumbrados. Poco a poco los adultos ya no reconocían a los niños como animales de su misma especie. Y viceversa.


2

Durante la transición, cuando los niños todavía vivían en casa, eran sujetados con correa para poder llevarlos de regreso a su casa y, una vez ahí, los metían en cuneros y corrales infantiles modificados con estructuras metálicas. Los enjaulaban, pues.

Toda madre se preguntó en algún momento, si estaban teniendo problemas para educar a sus hijos, o para domesticarlos. ¿Eran sus niños traviesos o salvajes? Afortunadamente, el tema de la comida se había simplificado, los monitos comían de todo. Eso sí, bañarlos era imposible.

Por su parte, las mujeres embarazadas de la unidad habitacional, resignadas a dar a luz un bebé-changuito, habían compuesto una canción de cuna: Los niños serán monos cuando cosechen la cebolla primitiva, que ha estado sembrada desde los albores de la humanidad. Bulbos ruedan por la resbaladilla. Es la luna esfera nueva. Es la  era de la banana.

Eventualmente ya no pudieron atraparlos, ya tampoco los reconocían como suyos. A veces trepaban las paredes y los veían asomándose por la ventana. Gruñían y se iban. Hacían contacto visual, sin comunicación de ningún tipo. Pero siempre aceptaban algo de comida.


3

Los niños que jugaban en el parque, entre todos los cambios de comportamiento que iban teniendo, dejaron de hablar para expresarse a través de sonidos guturales y gesticulación corporal primitiva.

La canción de cuna llegaba como un eco perdido en el tiempo y se manifestaba como un mantra monosilábico para antes de comenzar el ritual del día. 

Sin embargo, hubo algo que se mantuvo: el juego. Retrocediendo también en el proceso de maduración de la cebolla, la nueva modalidad para divertirse consistía en enterrarse de cabeza uno por uno e inflar sus pancitas como bulbo. Horas y horas, esto entretenía a los niños-monitos-cebollines.


4

Los niños que se acicalaban en el parque no eran niños. No estaban sentados en fila para jugar a las cebollitas, estaban acicalándose unos a otros. Tomando entre sus dedos los insectos que traían en el cabello largo, enmarañado. Se los comían. 


5

Pasó el tiempo. Los adultos comenzaron a adoptar monos como mascotas. Los ponían en las azoteas, zotehuelas, patios. Les daban bananas.

Pasó más tiempo. Los adultos comenzaron a tratar a sus monos mascotas como si fueran sus hijos. Monhijos. Los paseaban en carreolas, los vestían en épocas festivas, los llevaban a cualquier sitio monkey friendly. Les daban helado especial sabor banana.

Pasó más tiempo. Pusieron una sección para monos mascotas adentro del parque que solía ser exclusivamente territorio de los monos salvajes, ahora monos callejeros.


17.11.25

El tiempo láser

El tiempo láser me corta

un último aliento

que al viento se congela


El tiempo láser se compra

un primer intento

por erradicar la zona


Los insectos se multiplican

son flores de gas

y la memoria es su carroña


Los pantanos se secan

como la Luna rota

sumergida en otra vida


El tiempo láser se agota

sin recursos ni energía

pero la muerte es siempre muerte


rápida

precisa

cortante

destructiva


Y la mentira es siempre mentira


Me compraré otro año


mes

semana

día


solo para poder verlo desaparecer

16.11.25

Castillo de Bowser

Ahora que aprendí a combinar dos emojis para un sticker

no hay nada que me pare


Aquí tengo el culo

de donde me he de sacar los textos faltantes

 

Al fin veo la entrada

al castillo de Bowser

15.11.25

Ansi

Estoy saliendo

aunque no hay afuera, no hay adentro

me tengo que recordar a mí mismo

los conceptos básicos de perspectiva


Voy a pasar por ti en metro

me sentí bastante estúpido de haberle hecho la parada


Estamos saliendo

aunque no hay adentro, no hay afuera

me salté ese capítulo de Plaza Sésamo

nunca me gustó esa barra de programación infantil


Quedé de verte en el Sistema de Transporte Colectivo Metro

y me sentí bastante bastante pendejo por haber gritado: bajan


La línea

de horizonte

el punto de fuga

hacia donde todo converge

las vías más cercanas se ven más grandes

más chicas las lejanas


Iba a recargar mi tarjeta

me sentí bastante bastante bastante menso por pensar que daba cambio


Voy a necesitar pedirte prestado

me sentí bastante Abelardo fugado al haberte besado


Me sentí suficientemente

bastante

sintiéndome

yendo

14.11.25

Plutoria

Masoquista

en máscaras de óleo

que combinan con mis spikes


Estilista

sin cáscara de huevo

que degrafila con navajas de afeitar


¿ya es hora de volver al cine en matiné?


Yo pregunté, qué palomita quieres ser

yo advertí, me cagan las palomas

tú dijiste

no hagas un chiste tan malo otra vez...


Trituradora

en confeti dejaste mi libro

qué se supone que escriba más


Plutoria rota

con ganas de haber seguido otra ronda

estaríamos tocando en un festival


¿ya es hora de volver al cine en matiné?


Yo pregunté, qué fila prefiere Excel

yo advertí, me caga todo lo que termina en ñ

tú dijiste

no hagas como que escribes bien

13.11.25

Ombligo

En 1988

tú tenías -21

todavía no podías manejar

el estado de ebriedad


En la mañana de anteantier

no pude decidir

si cantar fa-la-la

o tra-la-la-ra-la


Tengo miedo

de que se me vaya a desamarrar el ombligo


En 2009

yo tenía 21

soñando que podría llegar

a perder otro mundial


En la tarde de anteantier

ya no te pude decir

lo, lo, lo lo mucho que te quiero

a ti


Tengo miedo

de que se me haya desamarrado el ombligo


En 2030

tu tendrás +21

para ese entonces ya habré

decidido algo fa, fa fa, fa

pinche fa, fa, fa, Fabián


no es un nudo

es una cicatriz


pinche Fa, Fa, Fa, Fabián


Tengo miedo

de lo que no hice, de lo que sí, de lo que canto estando solo


la, la, la