
Desperté tarde, o quizá el sistema simplemente dejó de cargar mi conciencia. Intenté usar un clip para pasar a través de la pared del baño y llegar más rápido a la oficina, pero me quedé atorado a mitad de alguna textura.
Aquí, donde el mundo entero observa la ruta del rumbo hacia el final de los tiempos, me he convertido en mosaico. Ahora soy parte de la arquitectura del edificio; un error de cálculo en el plano original. La señorita de la limpieza me saluda con el trapeador cada mañana, con esa cortesía indiferente que ya antes había visto que tenía con las grietas.
– Buenos días, señorita señal. Buenos días, señorita aseo.
Ella nunca me llama por mi nombre. Se comunica mejor la realidad sin intermediarios humanos, justo donde lo que nace se va a llenar de luz. Atrapado, pero nunca sin tiempo.