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Fiesta de cumpleaños

A la fiesta de cumpleaños vino un mago, cuyo acto consistía en desaparecerme adentro de un sombrero y ya no supe dónde estoy después del Hocus Pocus. Pero creo que sigo siendo un conejo.

A la fiesta de cumpleaños vino un payaso, cuyo acto consistía en sacarnos interminablemente de un carrito y sigo adentro, esperando mi turno en una fila de bufones infinitos. Pero creo que todos somos yo mismo.

A la fiesta de cumpleaños vino un mimo, cuyo acto consistía en improvisarme como vidrio, para simular que me limpiaba. Se saltó esa parte y nunca me imaginó, todavía no he existido como cristal imaginario. Pero creo que como concepto tengo potencial, siento que sería un buen vidrio invisible.

A la fiesta de cumpleaños vino un imitador de Michael Jackson, cuyo acto consistía en invitar al festejado a pasar la noche junto a él, en Neverland. En Nunca Jamás. Contrario a lo que podrías pensar, el niño no fue violado, sino que realmente fue transportado a Nunca Jamás y aquí se encontró a un conejo que no puede saber dónde está, a un payaso infinito y a la idea de un vidrio imaginario. Pero cabe la duda de, si al ser un imitador de Michael Jackson, esto sea una imitación de Nunca Jamás.

A la fiesta de cumpleaños vino un empleado del ministerio público, cuyo acto consistía en aclarar un error en cuanto a la fecha de nacimiento del cumpleañero. Y todo tuvo que ser reestructurado, revolviendo capas de realidades y representaciones.

Y yo, aunque celebro todo lo relacionado al mundo de las imágenes, pedí de vuelta el dinero del espejo que ya había regalado.