
Voy bajando por la serranía, junto a la vereda, caminito a Plaza Mitikah. Llevo a vender café de altura. Traigo las brasas amigables, la sonrisa nueva. Vengo a invitarte de la mismísima taza de mi abuelo el chinampero, aquí afuerita del Sephora. Veo salir el Sol de Janeiro. Se me quitan los pesares, aunque no tenga dinero. Sopla un viento desde el otro párrafo. Del mismo norte que perdió su brújula en el pasaje a la Cineteca de Xoco. No hay un lugar más hermoso. Sigo siendo suyo, sigo siendo pasto. Donde dejo que te de frío. Donde dejo que te piquen los mosquitos. Para decirte al oído. Que nos podemos ir a vivir junto al río.
Churubusco.
Aquí se vino a escapar el amor. Hasta acá voló el papalote al desenredarse. Vino a dar a la sombra de las palmeras bajo el cielo estrellado. Es la zona más pet friendly que pudo encontrar. Afiné la guitarra y ya no la quieres escuchar. Estás más en mi mente que en mi Spotify Wrapped. Sigues siendo Premium. Sigo siendo entusiasta de usar AdBlock. Montaña. Palabra. Puntos suspensivos...