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Esta máquina solo acepta monedas de $5

Tantos lugares a los que nunca quiero ir. Tantas personas que no quiero cerca de mí. Solamente quiero la calle, mi mente y yo... Y bueno, la mente de la calle. Y ambas entrando en comunicación.

Revelándome la ciudad y sus mentiras, los códigos ocultos en los números de las casas que no siguen la misma secuencia. Los símbolos debajo de la publicidad, del arte urbano, de capas y capas de representaciones de nada. Pero ahí está. Soy la respuesta que buscas. Soy la única palabra que necesitas. Y no soy respuesta, no soy palabra. Y no entiendo la adivinanza.

Y no traigo cambio para echarle a la máquina expendedora de mis peores ideas.

¿Esto cuenta como texto? ¿como cuento? Si presiono la tecla ENTER ↩ ¿es un verso?

¿Y cuál es la adivinanza? A todo esto.