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Candy, tosiendo en la cama

Candy, dulce de frivolidad, escondida a plena vista. No te oculta el silencio, esa no es una respuesta, no haces música, ni ruido de las palabras vacías. Candy, tienes uno, fragmentos del mismo quizá. Tatuajes en la espalda. No necesito que me escupas el dulce.

Tos. 

Tos.

Si la memoria es un mapa borroso, entonces cada cicatriz es una coordenada. Qué clase de corte parece ser este. Candy, no dejes que la piel muerta tape del jacuzzi la coladera.

Dejaste encendido el sistema.

Power Off.

Esta es mi parte favorita del agua caliente, los dos de hidrógeno sofocándome. Tu ropa al piso. Mis manos sueltas en la dulcería. En ese vapor denso, donde la química del placer se vuelve asfixiante, el desorden se convierte en. ¿Tos?

Tos.

Así terminó la guerra. Ganó Candy, ahora tiránica, antes la máxima potencia. Su reinado, el de jarabe para la cof, cof, cof.

Así no se puede, pero yo siempre cumplo en la cama.