31.1.26

Sobredosis de autoengaño

Estás haciendo miedo.
No tienes argumentos, hoy mira el ego, duele.
Alivias, pero la verdad no se resuelve.
Estás haciendo miedo.
Se mira y es emocional. Es evitar, es convencer.
Cuando sabes que es lo mismo.
Mejor si no es algo con sentido, mentir para mantenerte protegido.
Esta versión tiene un plazo a enfrentar.
Acepta que no es. Sirve, protege el fondo.
Si aparece sientes fuerza. Pero mañana será real.
Si eliges lo que incomoda, la pérdida.
Estás haciendo miedo.
Una persona que complica. Lo que tiene es dolor.
Mecanismo que necesitas, justificaciones lógicas para tu mente.

Shake it

Estás haciendo miedo.
Verdad lo que aparece y te protege para mantenerte en justificación emocional.
Cuando el plazo sea real con qué argumentos dolerás al ego.
Sabes que se complica esta versión.
Enfrentar para evitar, no convencerte de que sientes, no resuelves, eliges
estar haciendo miedo
Pérdida de lógica en una mente incomoda, se aliviar al mentir
Tienes a una persona que todo lo alivia con el mecanismo de estar
Estás haciendo miedo.

Shake it

Cómo mantenerte lógica cuando esta versión de ti aparece.
El ego enfrente te incomoda.
Dolerá esa persona mientras tengas algo que evitar.
Alivia sentir esta justificación y hacer miedo.

30.1.26

El cachetero que quería ser tanga

El cachetero que quería ser tanga
se fue metiendo un poquito 
y metiéndose otro poco más
en la zona intergluteal

El cachetero que quería ser tanga
no cuestionaba su identidad
buscó observarse desde afuera
en la misma realidad

El cachetero que quería ser tanga
como ninguna otra corriente filosófica
que explore desde lo corporal
deslizándose hacia la verdad

El cachetero que quería ser tanga
entre las nalgas llegó tan adentro
adentrándose cada vez más
hasta cruzar el horizonte de eventos

El cachetero que quería ser tanga
se dobló de afuera hacia adentro
se había comido a sí mismo
devorando el infinito como quien se anda comiendo el calzón

El cachetero que quería ser tanga
como ninguna otra corriente filosófica
que explore desde lo corporal
deslizándose hacia la verdad

29.1.26

Lágrima

1

Cabeza Rota
soñaba en pasados

Cabeza Rota
soñaba en pedazos

enfermó de tristeza
escribió de tristeza

Queda Nada
cambió su nombre

Queda Nada
nombró su cambio

lágrima de vida
lágrima de muerte


2

En un carro de olvido antes del aclarar
de una estación del tiempo decidido a rodar
Run Run se fue pa'l norte, no sé cuándo vendrá
vendrá para el cumpleaños de nuestra soledad

A los tres días, carta con letras de coral
me dice que su viaje se alarga más y más
se va de Antofagasta sin dar una señal
y cuenta una aventura que paso a deletrear

Ay, ay, ay, de mí

Run Run siguió su viaje, llegó a Tamarugal
sentado en una piedra se puso a divagar
que sí, que esto, que lo otro, que nunca, que además
que la vida es mentira, que la muerte es verdad

La cosa es que una alforja se puso a trajinar
sacó papel y tinta y un recuerdo quizás
sin pena ni alegría, sin gloria ni piedad
sin rabia ni amarguras, sin hiel ni libertad

Vacía como el hueco del mundo terrenal
Run Run mandó su carta por mandarla no más
Run Run se fue pa'l norte, yo me quedé en el sur
al medio hay un abismo sin música ni luz

Ay, ay, ay, de mí



3

Cabeza Rota
qué le vamos a hacer

Queda Nada
esta solo es la parte tres

Porque las lágrimas
a los ojos nunca han de volver

28.1.26

pero luz

El refrigerador murmura historias de madrugada
no es zumbido, es mantra que calma
dice en un tono de voz escarcha acumulada:
la transformación es el juego de alterar
superficie como vehículo
para vanidad

El pastel se enfría junto a la ventana abierta
pero no ocurre ningún robo de caricatura
dice una prosopopeya dibujada a lápiz:
el ilusionismo es para todos
sistema global problemático
entre uno y otro

Tierra mojada
sin lluvia
pero
cables calientes
hacer tiempo

nada siente
punto
baja línea

Las nubes le ladran a algo que no existe
deshacen sin ruido

¿Qué preguntas tiene
esa luz que parpadea tanto?

27.1.26

Episodio de House M.D. conmigo de paciente, diagnóstico: insomnio familiar fatal (IFF)

No, de ninguna forma estaría aquí
sonriendo
Cariño, ¿no ves que te estoy?
Advirtiendo
Escape espera

Necesito una dosis
irme de viaje

No quiero dormir
No quiero tener ganas de dormir
Quiero que la noche avance todavía de día
Porque nada hace más daño que

sonriendo
Cariño, ¿no ves que te estoy?

Hace daño aguantarse el insomnio

No el insomnio como tal

Mientras más vivo más te olvido
pero algo ya se está torciendo
enredado en la naturaleza

Está en el aire, está en todas partes
¿Puedes sentirlo ahora?

En esa blusa
En esa falda

Tú… cómo pones a prueba mi paciencia.
No puedes evitarlo,
siempre tienes la última palabra.
Yo no tengo oportunidad.

mentí fallé
mentifalé

Columpios y días soleados,
me encantaba ser tuya, amor, pero
ya no tengo paciencia.
Puedes ser tan feo.

Ya es tarde para dejarte,
y sin embargo aquí se termina.
Con el sabor de tus labios voy en un viaje…
pero ahora me estoy hundiendo.
solo


eso decía antes

Ahora sé
que lo tóxico
también se ama
mientras te destruye

No quiero dormir
No quiero tener ganas de dormir
Quiero que la noche avance todavía de día
Porque nada hace más daño que

sonriendo
Cariño, ¿no ves que ya no estoy?

Hace daño aguantarse el insomnio

No el insomnio como tal


Hace daño aguantarse el insomnio

26.1.26

tap

El vínculo que nos queda
escena nueva
de la misma esencia
El recuerdo que me aterra
la huella nítida
El cauce débil
con armonía
orgánica y parcial

La vigilia
hallaré tus cuerpos
múltiples en la lejanía

Califiquen mi SoundCloud
les comenté alguna vez
a las noches cuando rogaba
que no aparecieras tú

China

y fuera la máquina
que compré
para darle tap tap a la pantalla

a la papaya
a la papada
y a la débil, orgánica y parcial
y
tap

tiki tiki a la pantallita

y

tap
 

ya no nos queda nada

25.1.26

Tangram

Se sienta frente a la mesa
con piezas jaula

Se extiende la madera
con sueños arena 

Qué triángulo existe
si el plástico no tiene esquinas

Tangram tan bruma
tantos bordes grama sombra
agrava suya

Tangram para atrapar los pensamientos.

Pero la forma tiembla. 

Siempre tiembla.

Se hunden las piezas en la trampa de arena. 

24.1.26

El pasaje

Museo portátil
todavía respira
archivo de algo en el bolsillo

Antigua ola insiste
que la forma memoria es

El adjetivo en posición atributiva está
El hipérbaton usado fue

La identidad no es raíz
like

es
La imaginación no huye
reclama territorio

Conquista curaduría
Cosecha compartiría
de quien siembra puertas

Mirar no basta, ni suscribirse,
ni no olvidarse de activar la campanita
de notificación

hay que volverse
el pasaje

23.1.26

Peregrinaje, euforia y metamorfosis

Aerolínea, fervor y hormonas
Peregrinaje, euforia y metamorfosis

Aerolínea, fervor y hormonas
accidente fonético
ero, hervor
hora, liviana
hornalívea

Ala arde, hélice hierve
cielo silba, Silvia
se vuelve sílaba caliente

Cuerpo despega
vibra
y la voz aterriza tarde

Hornalívea
como si acabara de nacer
el lenguaje

22.1.26

La teoría de nada

“La teoría del todo” debería llamarse “La teoría de nada”. Una teoría del todo no es tan interesante como una teoría de la nada. El todo, por muy complejo que pueda ser, es describible. La nada puede parecer simple, pero es impensable. El enfoque es incorrecto: una teoría de todo lo que hay -cómo funciona el universo-, no de por qué hay algo -cómo es que existe-. La verdadera teoría imposible no es la del todo, sino la de la nada. Podríamos describir el vacío cuántico, la ausencia de partículas, la energía mínima. Pero seguiría siendo algo. La nada radical es científicamente intratable. Para nosotros, el todo es fácil, porque estamos, percibimos. El todo es una extensión de lo que ya conocemos. La nada sería la negación total de las condiciones que hacen posible conocer. Si desaparece el tiempo, el espacio, la conciencia. Entonces nadie observa, nadie piensa, no hay pregunta. Ni siquiera puede haber idea de la nada.

Ensayo filosófico

Verso en fuga

Desde el razonamiento conceptual
hacia una zona sensorial

Como el escalofrío oculto
obsceno
que produce
observar bajo la piel

Vacíos pálidos
produciría
sin esa inversión
la película fotográfica

Incluso en ausencia de cualquier intención irónica.

Felicity Jones

AZnude


y casi corporal

La teoría del casi.

21.1.26

Instalación


Fiesta de té
en sala ámbar
para una voz
estado de conservación

Fragmento de qué
sarcófago terracota
no guarda hojas 
ni líquido en vapor

Instalación heurística
incomple
porcela
en existencia paralela

Revelación inaccesible
f l o t a n d o
s o n o r a s
toman su propio pulso

Garganta destilada
las tazas conectadas
a un eco artificial

Conocimiento suspendido
intentos fallidos
por traducir el signo

20.1.26

Propulsor de nitrocelulosa

Propulsa

nitrocelulosa

Pasillos que hemos de correr

a la velocidad

de arquitecturas aliadas

Ataque psíquico a la clase


Propulsa

nitrocelulosa

Salones que hemos de pintar

en la tonalidad

de doctrinas potenciadas

Conspirativo-terrorista de la clase 


Favorito

de la infancia

Ajedrez simulado

sobre tablero de monopolio

Juega y aprende

el impacto entra caliente


Aprendimos

a morir sin hacer ruido


Desangrar

colores que no elegimos


Ni siquiera nuestra muerte

tampoco eso

se nos dejó 

que fuera nuestro


Todo

le pertenece


Todo le pertenece

al propulsor de nitrocelulosa

19.1.26

Malévich debería llamarse el mejor de los blanqueadores

¿Te puedes fiar del registro borroso de un observador inestable? El problema comenzó el día en que el artefacto decidió no reconocer mi rostro. Reflejos líquidos que tuve que limpiar con Cielo Mecánico. Se filtraban murmullos en la red mental, de alguna fase anterior. Sonó la alerta. Todos sentimos un ligero desplazamiento en la memoria, una grieta microscópica anunciando el próximo destello. Mi camisa de franela hizo la mayor parte del trabajo. Cuadros grises, ahora grises sobre grises. Malévich debería llamarse el mejor de los blanqueadores. Yo venía de una caminata inútil, con un recibo de devoluciones que me fue devuelto a mí. No podían aceptar papeles tan doblados, pasados por la lavadora con Malévich en un ciclo completo de enjuagado. Justo al entrar, en el umbral de la puerta, la máquina recalibró: —Primera anomalía. Estaba en el calendario, pero no en el tiempo. Entre los días. Era la cuadrícula. Algo fuera de sitio en esa unión específica de líneas reticuladas. Era un punto, que no era línea, que no pertenecía a la sucesión de eventos. Tomé mi Sharpie. Uní los puntos. Y con eso bastó para que el mundo se reorganizara en una amenaza administrativa: —Lloverá por error, cuando los árboles se enfríen. —Nunca llueve por error. No sé para qué me había molestado en contradecirle. Topógrafo de espejos. Arquitecto de simetrías inestables. Mentí en mi Currículum Vitae para obtener esta vacante. Y ahora qué. No puedo ni checar entrada hoy. No debí quitarme la pijama. Como concepto. Debí seguir usando pijama desde mi infancia. Ahí está la raíz del problema. Pero en un rizoma no hay inicio, ni final. Tampoco pijama.

18.1.26

En busca del capitalismo

1

“En busca de la felicidad” debería llamarse “En busca del capitalismo”. La película no celebra el bienestar humano, sino la capacidad de resistir, adaptarse y encajar en un sistema que primero te exprime y luego, quizá, te recompensa. La felicidad es un premio condicionado a la productividad, al sacrificio extremo y a la obediencia silenciosa; no es un derecho universal inherente al ser humano. La miseria se romantiza y el éxito individual funciona como pretexto para no cuestionar la estructura social que necesita muchos cuerpos agotados para que unos pocos puedan llamarse felices.


2

Cuido mi camita como rotweiller
temperamento seguro
equilibrado y tolerante al estrés

Saco mi lenguita como rotweiller
pensamiento circular
estoy feliz, claramente puedes ver

Cuido mi camita como rotweiller
estimulado, inteligente
apegado, necesito algo qué hacer


3

Cuido mi camita como rotweiller.
La película no debería llamarse así.

A continuación te presento no uno, sino tres finales alternativos:

1. El medidor de densidad ósea sí era una máquina del tiempo, que el indigente usa para viajar en el tiempo y evitar la consolidación de la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de la Salud, etcétera.

2. El medidor de densidad ósea sí era una máquina del tiempo, que además le permite a Will Smith romper la cuarta pared para observar el futuro de Jaden y decide pegarle a él la bofetada.

3. El medidor de densidad ósea en realidad mide qué tanto saco mi lenguita como rotweiller.

17.1.26

Karaoke

Esta no es solo una cabina de karaoke, era un espacio de suplantación narrativa. Cuando el cantante toma control sobre una voz ajena, habita un guion que alguien más escribió en forma de versos líricos para canciones de k-pop. Pero la pantalla se descompuso y ahora un técnico en reparación de televisiones viene a arreglar las realidades múltiples. La voz original, la invasión escrita, la sustitución del habla a través de un cliente a medio embriagar. Este karaoke, además, posee la capacidad de predecir el futuro, porque toda canción ya ha sido escrita con anterioridad. El resultado, sin embargo, puede variar según el personaje que acude y visita la habitación infinita. Ajusta la emoción, dependiendo las posibles combinaciones de estados de ánimo, personalidades, procesos psicológicos. Pero esta falla, en medio de una presentación que estaba siendo transmitida en video, ha generado un contenedor de otros universos. Alguien más ha comenzado a suplantarlo y repetirlo. Como un meme, un video viral. Así había sido preconcebido por la máquina que ve en el tiempo. El técnico arregla la imagen, la celebración continúa. En una escena musical recursiva.

16.1.26

Tipo de sangre

No estudié para mi examen de sangre. Tuve que falsificar el plasma. Transfusión, pásame la respuesta de la dieciséis. ¿Cuál es el color favorito de la sangre? Afortunadamente soy un cadáver. Alguien más tendrá que terminar la prueba por mí. Siguiente pregunta. ¿Cuál de estos no es un tipo de sangre? Un tipo que estaba hecho todo de sangre. O quizá un tipo sin cuerpo:

El hombre que solo existía como su aparato circulatorio

Había una vez, un hombre reducido a su aparato circulatorio, una red de conductos rojos y azules, vagando por el mundo. Circulando por el mundo. Tipo de sangre, era bastante bien parecido. Parecido a la mujer que solo existía como sistema nervioso. Estaba hecha un manojo de nervios. Y la gente los quería ver como pareja. Pero el tipo venía de una relación muy tóxica, que dejó contaminada, sobre todo, su expectativa de pareja, confundiendo amor con compatibilidad. La cita a ciegas se coaguló apenas se vieron las caras. O las texturas tramadas que representaban sus caras.

15.1.26

Hoy, en: Cosas que nunca pasaron

Dicen que cada libro es una nueva piel. Mi amigo experimentaba con su hija recién nacida, leyendo cuentos cada noche, mientras veía como su cuerpo de bebé se transformaba. Mi niña corazón de jirafa. Mi niña ojos de cielo. Mi niña alma de… ¿Warpless Run VOL. 1?

Efectivamente. Había impreso, encuadernado y regalado la compilación con relatos breves y versos libres al amigo que tengo desde la secundaria. Fui de visita hasta su casa cerca -pero realmente no tanto- de la playa. Este no, este tampoco. De lo que se podía leer frente a una pequeña seleccionamos. Mi niña cabello de Sadako. Mi niña besos de perro bautizado. Mi niña risa de llanto, llanto de risa… ¿referencia de Yakisoba? Ese texto del 30 de Julio ni siquiera quedó en la compilación.

O sea que esto no estaba pasando. O sea que alguno de nosotros, o todos, estaba soñando.

La bebé despertó y habló sus primeras palabras:

- Eso no es un libro, es un PDF.

Eso me regresó a la realidad por un momento. Hice mis maletas. Promocioné la sopa de fideos instantáneos, directo hacia la cámara. Terminó la visita. Y yo les prometí volver, con ‘Ciudades imposibles’ publicado por una editorial en este mismo año.

Hoy, en: Cosas que nunca pasaron. Hoy, en Mientras usted duerme. Hoy, en: Decídanse qué programa estamos sintonizando.

14.1.26

Escorrentía

Este bache está en celo. Cada noche tiene el hoyo más y más abierto. ¿Qué excita tanto a este agujero en el pavimento? He visto noticias virales de gente que celebra los cumpleaños de estas irregularidades en la vialidad. Pero desconozco si se trate, secretamente, de algún club de perversión sexual.
Mira cómo pide a gritos que le den de nuevo. ¡Rápido! ¡Fuerte! Quiere que algo impacte su hendidura sucia, mojada en charcos de deseo y contaminación pluvial.
Aquí me quedo a ver un rato sus encuentros públicos, impúdicos, hundidos, desprevenidos. Que nadie sepa que he llamado para reportar que el bache fue arreglado, que nunca vean que yo lo sigo eliminando en Waze y Maps. Que no me vayan a encontrar rascándole un poquito. Metiendo mano.
¿Así te gusta, verdad? Dime “carrera de peseros” mientras te lo hago.
Cómo que me detenga. Qué importa si quedas embarazado. Quien ya aprendió a esquivarte puede con esto y más.
Ve qué pinche hoyote. No puedo parar. Préstenme una bici de cadena fácil y floja. Quiten la cubeta que anuncia su presencia, así le gusta más, que entren sin avisar.

13.1.26

GO

Cada que salgo a la calle
los extraños se me escapan
Quiero lo bien que te ves
quiero lo pendejo que pareces
No me aprendo
ni sus rostros ni sus rasgos
Quiero la manera en que te vas
quiero alejarte de mi vista para siempre
Cada que salgo a la calle
tengo que atraparlos
Quiero parecerme a ti
quiero evitar a toda costa ser la gente
Exijo un Pokémon GO
para quedarnos con algo
Quiero una aplicación
para evitarlos a todos

Cada que salgo a la calle
quisiera estar de nuevo solo
Quiero la sensación de quedarme
a donde sea que vaya
No me pueden, no me quieren
ni sus puedo ni sus quiero
Quiero lo hermoso que se ven
quiero lo mucho que los detesto

Radar de Dragon Ball
también pude haber usado eso
pero era menos digital
qué era más contemporáneo
Quiero quiero
ya no quiero nada

12.1.26

La culpa mea

Puedes decir que es la mea culpa
dejar mi corazón
Puedes decir que la culpa mea
tomar mi corazón, de nuevo
En tu corazón yo me he de mear
de nuevo

Puedo pretender ponerme filosófico
dejar mi corazón
Puedo llevar a purificar un garrafón
donde claramente no lo están purificando,
de nuevo
En mi garrafón se han de mear
de nuevo

Puedo cargar dos garrafones,
con mucho trabajo,
al mismo tiempo
Puedo ver cómo avanza
el mes de enero,
del año nuevo,
de nuevo
En el tiempo el propio tiempo se ha de mear
de nuevo

Puedes decir que la mea culpa de nadie es
que la culpa nullius est

Llevar a purificar mi corazón de nuevo
te escribiré otro verso
y en otro verso me he de mear
de nuevo


Un recipiente

orina

Un corazón

orina

11.1.26

Tarjetas de presentación afrodisíacas

Una mujer me entregó una tarjeta de presentación en blanco, que al reverso decía:

Retira las sábanas. Tu esposa está durmiendo desnuda.

Cada vez había más mujeres que expresaban sus sentimientos a través de estas tarjetas, que comunicaban todo aquello que normalmente no se hablaba en una relación de pareja. Empezó como una tendencia de redes sociales, tipo broma planeada. Sonaba estúpido incluso como contenido trivial, pero quedó demostrado que funcionaba y cada vez era más común.
Quizá porque la sociedad se había trivializado al mismo grado.
 

Yo, por ejemplo, solo había visto a mi esposa en fotografías. Llevábamos casi diez años de casados, pero hacía tanto tiempo que no había intimidad física entre nosotros… A menudo intercambiábamos imágenes sugerentes, mensajes eróticos. Pero nada de sexo. Ni siquiera nos bañábamos juntos. Por eso nos apuntamos al sistema de tarjetas de presentación afrodisíacas.

Era una cadena indirecta de favores sexuales. Si una pareja se inscribía, podía recibir mensajes a través de cualquier otra pareja que se encontrara cerca. En nuestro caso, cualquier mujer que usara el servicio podía llevarme tarjetas y yo estaba obligado por contrato a dar mensajes a otras mujeres. Mi esposa recibía y entregaba tarjetas de los hombres. Había una carga fuerte de voyeurismo, invasión de la privacidad, por momentos incluso parecía un acto de infidelidad entrar al jacuzzi de una mujer mientras se masturbaba solo para hacérselo saber a su marido:
 

Estoy pensando en ti mientras me masajeo con aceite comestible sabor fresa-kiwi.

Y era imposible no excitarse un poco ante esas situaciones. Pero nunca sucedían actos inmorales o ilegales, ya que vivíamos en un estado hipervigilado. Uno se limitaba a imprimir el mensaje con la máquina portátil y se marchaba con todo y su erección.

Algunos te dirían que la verdadera joya de esta modernidad distópica era la tinta serigráfica de secado inmediato. Desde principios del siglo XIX las tarjetas de presentación nunca se vieron tan elegantes. Para mí, aquí estaba el secreto, la tarjeta al tacto era el verdadero objeto erótico-estético, nosotros habíamos dejado de importar. Esto es la era de la información/comunicación, después de todo. Lo afrodisíaco debía despertar un interés por informar y comunicar, no interesaba el acto.

Existían edificios de comunicación afrodisíaca, donde el total de los departamentos estaba habitado por parejas inscritas. Parejas heterosexuales, homosexuales, no binarias, de todo tipo. La sociedad era tan trivial como diversa. En estos lugares las parejas estaban tan cerca como se podía, pero nunca juntas. Vivían en cuartos contiguos, sin embargo nunca se veían en todo el día. Andaba cada quién en lo suyo y las únicas interacciones reales eran las tarjetas de presentación que se repartían entre vecinos. Así era como se sentía mi relación.

¿Pero por qué sería, que la alienación se había impuesto sobre todos nuestros impulsos sociales? Al recibir la tarjeta me daban más ganas de seguir inmerso en la computadora, buscando información sobre las parejas asexuales, la natalidad en el siglo XXII, el colapso inminente de las tarjetas impresas en papel ante la falta de recursos orgánicos en el mundo. Cualquier cosa excepto ir a la recámara con mi esposa.

Existía también la variante artística de enviar una tarjeta en blanco.
 

La autoreferencial:
Nada me excita más que ver a los hombres que intercambian mis mensajes.
 

No había límite moral ante lo que uno podía escribir.

Pero, ¿qué pasaría si enviara una tarjeta rota, o con una perforación, o una rasgadura? Si atentara contra este sistema. ¿Ante quién estaría expresando rebeldía, inconformidad, anarquía? Llegué a la conclusión que lo más radical que podía existir en nuestra situación era realizar el acto físico que la tarjeta prometía. No por deseo, ni impulso sexual. Esta era la única conclusión lógica posible.
 

Retira las sábanas. Tu esposa está durmiendo desnuda.

Pensé en la vigilancia, en lo rápido que debía actuar si de verdad quería un coito con mi mujer. Tal vez el aislamiento sexual era parte de la estructura totalitaria. No tal vez, así era. Y tenía un plan, de verdad que tenía un plan después de que rompiera la tarjeta en pedazos.

Solo que no podía recordar ni hacia dónde quedaba la recámara.
 

Te encontraré de nuevo, mi amor. Espera desnuda bajo las sábanas.

Y seguí haciendo lo mío. Siempre en lo mío. ¿Qué es lo mío? ¿Por qué ya no hablo con mi esposa?

Ah sí, ya sé qué escribir:
Tarjetas de presentación afrodisíacas

10.1.26

La lluvia lenta

Quería irme de nuestro departamento, a mi departamento. Irme tan pronto como consiguiera las cápsulas de individualidad, dejar a todos nosotros atrás, abandonarlos.
Y es que solo había sino necesario tomar una cápsula para conseguir esta sensación de conciencia aislada. Experimentaba la realidad desde una sola perspectiva, lo disfrutaba como el máximo placer que hubiera tenido en la vida, pero sabía que era una solución temporal. ¿Qué ocurrirá si las tomo repetidamente, como un hábito, o incluso tan solo una siguiente dosis? Mis manos temblaban. Pero, poco a poco, otros pensamientos que no eran míos, iban interrumpiendo. Las otras conciencias que habitamos adentro volvían a tener presencia simultánea.
No le avisé a nadie que me abandonaba. Ni a ninguno de nosotros, ni a ninguno de los otros. 
Había llegado hasta el tejado, pálido y temblando por la tensión. Era ansiedad, la película. Era verdadera ansiedad y lo mejor que era solo mía. Era yo el único protagonista.
Desde que circulaba en el mercado negro un antídoto para la fragmentación, la sociedad iba camino a una revuelta masiva.
¿Qué se supone que era yo, un activista? Tengo aquí instrucciones escritas que entran automáticamente en acción en el momento mismo en que caigo inconsciente y me levanto sin intrusos en el cerebro. ¿Cómo decide la mente qué personalidad es la poseedora de nuestro cuerpo? De mi cuerpo.
Recuerdo, como si se tratara de mi primer sueño: Los demás nos iremos a esas habitaciones de ahí al lado para que ustedes dos puedan hablar en privado.
Quizá eso hace la droga, te permite que dialoguen el cuerpo y la mente como una sola entidad. La comunicación no como un proceso cíclico que necesita un alter, emisor y un ego, receptor. Un rizoma inmediato que me permite separar las personalidades múltiples con las que todo ciudadano nace impuestas.
Era como probar una noche de lluvia lenta. Pero la ansiedad interrumpía. La lluvia lenta.

8.1.26

Manos de trapo

Nunca tuve fe. Nunca me consideré religioso. Pero quería tenerla. Conocerla, aprender, dominarla. Para poder transmitir esa confianza al hombre que no se parecía a la marioneta. A él parecía no quedarle esperanza. Ni siquiera la esperanza de recuperar la esperanza. Yo tomé el vacío y lo hice cuento infantil. Yo solo quería que sobreviviera de algún modo. Pensé en los títeres, por ser arte que antes no había probado. En escenas cortas: Las lágrimas le brotaban de los ojos. Debía ser capaz de mover al juguete tradicional para encorvar su cuerpo, llevar sus manos frente al rostro. Debía ser capaz de fingir el llanto. Lloraba siempre en actitud de conspiración. Sentía vergüenza de verse desmoronado. Ocultaba. Sufría. Cuando la ansiedad lo sobrepasaba, el miedo se apoderaba de él, como si alguien más lo controlara. La situación es desesperante. Ahora el títere me hace sentir que soy igual de asfixiante. Pero su libertad no es vida. Mi dominio no es crueldad. Es el ensayo de una obra infantil para salir a desafiar las calles de una ciudad que desaparece. Un día en el parque, con todo el espectáculo montado; ese mismo día como fotografías de hace más de diez años. Dice el señor de las marionetas que Dios no existe. Dice el joven de los títeres que Dios te dará la paz que te mereces. Dice el güey de los cuentos que vayas con la psiquiatra aquí, por las pastillas acá, que la meditación es esto u otro. Mirando el cuerpo que he pintado, revestido, articulado. Sus ojos permanecen fijos en aquel punto. Y después de todas las reflexiones, nada importa. Solo tengo un abrazo y las palabras: yo te quiero. Aquí te tengo estas manos de trapo, aquí te enredo. Aquí aunque ya no entiendo, pero lo que tengo es todo sincero.

Cacería de primos

Debido a la pésima inteligencia financiera de mi hermana mayor, estábamos todos los primos en graves problemas económicos y desesperados por pagar sus deudas lo antes posible. Por eso respondimos a un anuncio clasificado en el periódico que decía: Cacería de primos, seguido de una dirección, un horario y la promesa de un pago por cada miembro de la familia que se presentara. En consenso llegamos a la conclusión que podía ser un evento o concurso para la televisión y todos estábamos dispuestos a participar si era el caso.

Llegamos puntuales, excepto mi hermana. Buenos días, tenemos una cita. Somos la familia de las 07:30 a.m.

La recepcionista consultó su agenda. Se disculpó. Decía que era incapaz de asignarnos una desgracia familiar para esta semana, nada de accidentes de tránsito contemplativos, para pasar horas mirando el espectáculo, pero que si realmente nos interesaba el dinero, nos ofrecía un lugar en la cacería de primos, con posibilidad de filmación para un documental, lo que brindaba regalías extra. Mi hermana llegó justo en ese momento y volvió a presentarnos, pero esta vez con el correcto uso del guion largo.

— Buenos días, por supuesto que aceptamos.

Firmó los papeles antes de que alguien pudiera mencionar el tema de la democratización de la puntualidad o la tiranía en la toma de decisiones. Sin embargo, obtuvimos una pequeña venganza silenciosa cuando vimos que la recepcionista nos registraba y le hacía firmar como la familia de las 09:45 a.m. El tiempo es dinero, sonrió. Pero no. El tiempo es tiempo. Lo que nosotros necesitábamos era dinero.

¿Literalmente cazando primos? Sí. Pero eso no era del todo exacto.

Durante una semana el equipo de grabación nos seguiría a todos en la familia documentando nuestras actividades, mientras nosotros realizábamos una Cacería de primos. Retomando la democracia, acordamos enfocar los esfuerzos para dar un buen espectáculo los días 2, 3, 5 y 7 de la semana. Los días que eran números primos. Esto lo entendíamos perfectamente, pero luego vino el asunto de los números que son primos entre sí. Los primos genealógicos tuvimos que poner mucha atención.

Mi hermana habló, con guion largo:

— Vamos a mirar los números no por lo que son, sino por cómo se llevan con sus primos. Para que dos números sean primos entre sí, o coprimos, su único divisor común debe ser el 1. Comparados entre ustedes primos, cada uno va a representar un número. Entonces, el primo 1 es primo entre sí con todos los demás números. 1 y el 2, 1 y 6, 1 y 7 son coprimos. Ahora bien, primos, cualquier par de números consecutivos son primos entre sí. 1 y 2, 2 y 3, 3 y 4, 4 y 5, 5 y 6, 6 y 7, son coprimos. Por lo tanto ocurre un buen momento para la cacería de primos justo a la medianoche entre cada día.

¿Quiénes serán los enemigos? Los que NO son primos entre sí.*

* Esto descalificaba inmediatamente a la pobre prima adoptada, pero nos daba un buen momento de drama para el documental.

Los enemigos son 2 y 4, 2 y 6, 3 y 6, 4 y 6. Los equipos, por compatibilidad, o primos relativos serían 1 con todos, 2 con 1, 3, 5, 7 solo impares, 3 con 1, 2, 4, 5, 7, luego 4 con 1, 3, 5, 7 solo impares, 5 con todos, 6 con 1, 5, 7 o sea el 1 y los primos mayores que él, 7 con todos.

Para alguien con pésima administración financiera, eso era bastante trabajo de aritmética en tan poco tiempo.


Así comenzaba nuestra semana como familia de reality show, o documental de matemáticas, lo que fuera que las horas de grabación le dieran a la producción. Así nos intentábamos desahogar de tantos préstamos y deudas. Así daba inicio la Cacería de primos.

Y así descubría el camarógrafo a mi hermana haciendo otra compra innecesaria por internet, en pleno amanecer del Lunes.

7.1.26

Yumiko

1

En su primer día como becaria de Laboratorios y Conectores de Robótica Konbini, Yumiko recibió el dilema que la acreditaría con el título universitario, si lograba resolverlo, claro está. Disponía de todo el semestre para hacerlo, pero podía marcharse antes en caso de terminar más rápido. Hubo una presentación muy breve con el personal del área y le indicaron dónde estaba su escritorio. Una terraza en la biblioteca, con un balcón que daba al patio interior. Tu horario es tal. Tu contraseña para la computadora es esta. Y así se sentó frente a una laptop sin acceso a nada más que el software de Konbini.


En la pantalla, se leían las siguientes proposiciones:

• El robot podrá llegar a soñar, en total libertad de programación, si y solo si el humano es capaz de inventar otro color.

• Si el humano no inventa un nuevo color, entonces el robot está condenado a repetir el último sueño del humano perpetuamente.

• El robot soñará y el humano perderá la vista; el precio del nuevo color es la observación del mismo.


¿Inventar otro color? ¿De qué humano hablaba? ¿Iba a perder la vista haciendo obligadamente su servicio social?

Fue por un café. Al menos no tuvo que pagarlo. En el camino por los pasillos de regreso a la biblioteca, portando su gafete que la acreditaba oficialmente como parte de los Laboratorios y Conectores de Robótica, por un momento se sintió toda una profesional entre las mentes brillantes que moldeaban el mundo tecnológico y la sociedad moderna.

Luego se sintió mínima ante el dilema.

Exploró el software de Konbini como primer paso. ¿Qué tipo de respuesta tenía que dar? ¿Qué tipo de respuesta podía dar? La aplicación le permitía adjuntar respuestas en texto, audio, video, imagen y código.

Pensó en la posibilidad de responder al dilema con una imagen del nuevo color. Sonreía mientras tomaba su café. Porque no tenía ni idea. Pero al menos sabía que la solución podía ser igual de abstracta que el planteamiento. Y aunque no le gustaba, también era consciente de que podía fallar. Tenía seis meses para fallar. Un sueldo de becaria. Café gratis.

Inventar otro color. ¿Qué significa -y quién está dándole el significado- a inventar? Físicamente, biológicamente, el humano no puede percibir un color que no esté en el espectro visible, en un rango de onda. Así como no podría escuchar un sonido sin frecuencia. Inventar. Ella podría nombrar en su mente el color Yumiko, asociarlo a ella misma y decir que ese era el nuevo color. Era tan simple que no debía ser… Igual lo probó como respuesta en texto y la computadora le arrojó su primer error. ¿De cuántos?

El humano. No dice el ser humano, no dice la humanidad. ¿Quién es el humano? Parecería que el problema plantea la existencia -o el concepto de existencia- de un humano en concreto.

Condenado a repetir perpetuamente. ¿Condenado? Pareciera que el castigo del robot fuera más grave que la consecuencia de perder la vista para el humano. El humano hacía un sacrificio.

El precio. El dilema estaba instaurado en un sistema de transacciones. ¿Sería posible que Konbini estuviera trabajando en la creación de una realidad donde el ser humano intercambia conceptos abstractos? Ese tipo de sociedad aún no figuraba a lo largo de la historia. Esta última teoría es la que más sentido le hacía. Si el humano vive de abstracciones, no necesita percibir la realidad exclusivamente mediante los sentidos. No debía pensar en el humano limitado por sus características biológicas.

La ambigüedad le parecía más un conjunto de reglas injustas hechas para que ella perdiera. Era joven, inteligente, bonita. Obviamente quería ganar.

El sistema es correcto. El sistema es cruel. Desconfía del sistema. Eso iba pensando en el ascensor. En el metro. En su tina. En la cama. En el metro. En el ascensor. Otro día.

Volvió a leer las proposiciones. La paranoia semántica de no haber interpretado una de las palabras correctamente hacía enfriar su café más rápido que de costumbre.

El segundo día, intentó hacer trampa. O al menos probar una respuesta que a ella le parecía así. Cuestión de perspectiva, reflexionó después, porque al final quién iba a decidir si la solución correcta no parecía inverosímil para alguien más. Abstracto, se repetía. Y probó sus trampas.

La solución que dio: el humano ya ha inventado el nuevo color. Sin mayores explicaciones, sin contenido ni archivos adjuntos. Solamente le dijo a la máquina que el nuevo color ya había sido inventado. Así obtuvo su segundo error.

Habló en voz interior. Ojalá pudiera decir algo tan vacío como “los robots no sueñan ni podrán soñar nunca a menos que sean programados para hacerlo”, quisiera de verdad pensar así. Pero hace mucho que la humanidad dejó de dudar en esa y muchas otras posibilidades. No había conceptos imposibles, solo hacía falta revelarlos. Era un hecho comprobado por la ciencia. Si se puede imaginar, es real.

La ceguera. Si bien era cierto que el dilema podía resolverse en el plano de las ideas, la pérdida de la visión se mencionaba como algo físico, relacionado a los fenómenos ópticos naturales. Pero un nuevo color. Era antinatural.

Antinatural por naturaleza. Pensó en el ascensor, metro, tina, cama. Pensó en eso el fin de semana.

Konbini estaba desarrollando una interfaz que servía de puente entre robot y humano, para el intercambio de conceptos abstractos al alcance inmediato de todos en la sociedad -máquinas expendedoras de abstracciones-. Esta transacción parecía beneficiar más a las máquinas, no como injusticia sino por tener mayores virtudes antinaturales al ser extensiones artificiales del humano, pero solo si se consideraba al humano como una entidad únicamente biológica. En una civilización transhumana -o posthumana- las tres proposiciones ya no se interpretan como un problema lógico, sino como las instrucciones de operación de un dispensador de goma de mascar comunicando costos y beneficios, mostrando por dónde va a bajar la pieza colorida de chicle girando un canal en espiral hasta caer en las manos…

Ese era el reporte de Yumiko a quince días de haber entrado al programa de becarios en Laboratorios y Conectores de Robótica Konbini. Era su mejor teoría. Era sólida. Y pensaba, la colocaba a ella misma como posible candidata a interactuar con la máquina expendedora de abstracciones.

Pasó la siguiente semana pensando en sí misma. Lo primero que hacía al llegar era apagar la computadora. Se veía reflejada en el monitor apagado. Pensaba en cómo sería una vida sin el ancla del cuerpo físico, de la realidad material. El robot podrá llegar a soñar, en total libertad de programación, si y solo si el humano es capaz de inventar otro color. El humano podrá llegar a soñar en total libertad de programación, si y solo si el humano es capaz de inventar otro color. Esa era la primera respuesta correcta que Yumiko creía tener asegurada.

Si el humano no inventa un nuevo color, entonces el robot está condenado a repetir el último sueño del humano perpetuamente. Esta proposición no le hacía mucho sentido, parecía más la visión y misión de la propia empresa Konbini. Una vida mortal, limitada, no tenía por qué ser una condena perpetua, pero en cuestiones de marketing parecía vender mejor la promesa de una solución a la propia existencia.

El robot soñará y el humano perderá la vista; el precio del nuevo color es la observación del mismo.

Aquí todavía tenía problemas. ¿Por qué mencionar que el humano se perderá la observación de esta nueva realidad?

Fue por café. Quizá era un detalle técnico. Tal vez la tecnología que Konbini había desarrollado era incapaz de proyectarse en el espectro visible. Se interpretaba directo en el cerebro, podía tocarse, sentirse, olerse, saborearse, pero no se podía ver. Probablemente era más barato de producir de esta manera. O también era parte de la filosofía en esta corporación, un nuevo sistema que erradique la visión como la primera capacidad de los seres humanos.

Un mundo en oscuridad, con total dominio sobre ella.

Salió al patio por primera vez en los tres meses que llevaba haciendo sus prácticas. Quería ver, pero no ver, los árboles de la jardinera. Quería abstraer de la realidad, sabiendo que existían potenciales más grandes que la vista. Pensó en lo invisible. Lo invisible era infinito, lo visible no. El sistema es correcto. El sistema es cruel. Desconfía del sistema. El sistema es perfectible. Resuelve el problema.

El mundo de las ideas. Hacia el universo de las ideas. La realidad de las ideas. En total convicción, disfrutaba el resto del día en los patios interiores. Segura de ella misma y de su respuesta.


2

En su primer día como becaria de Laboratorios y Conectores de Robótica Konbini, Ayumi se ofreció a llevar el café de la Dra. Yumiko. No podía esperar a olerlo.

6.1.26

La sensación siamesa de Œ

Jênvöltier conoció a Gkąintzań en la sección de caracteres especiales de mi teclado Gboard y fue, desde el romance más cursi que yo pudiera crear en Notas de Keep, amor a primera vista.

¿Y tú, has tenido un qwertyamor?

No me refiero a cosas tipo: Ella tan Helvética, él tan Comics Sans. Eso es un meme, a lo mucho. Yo estoy hablando del verdadero qwertyamor, ese que quizá, solo las letras escritas conocen. Entonces este texto, como verás, no está dirigido para el lector humano promedio, sino hacia los corazones sensibles de todos los caracteres y símbolos en las fuentes tipográficas habidas y por haber, a un nivel de abstracción distinto al uso de la prosopopeya. Y yo no voy a ser un mamón de mierda que deja fuera a las de Dafont.com por considerarlas inferiores o de mala calidad. Este amor, el qwertyamor, es universal. Y sí, eso va para ustedes en el Diplomado en Producción Editorial de la Facultad de Artes y Diseño en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Así que dime, carácter ¿lo has sentido?

Volviendo a la historia. Jênvöltier tenía predilección por las serifas. Gkąintzań decía que importaba más el grosor que el largo. En eso estoy de acuerdo, como humano que soy y como letra que he sido.

¿O me vas a decir que tú como ser humano nunca te has identificado como carácter escrito? De ser así, que mensx. Porque para eso tenemos la imaginación y los sueños. O los recuerdos y los deseos, o cualquiera de las imágenes no sensibles -o imaginarias-. Suponiendo que tenemos el recuerdo de haber sido, por ejemplo, un Œ en otra de nuestras experiencias de vida y realidades, o el deseo de serlo, quizá a partir de haber leído el presente relato. Lo cual me haría sentir muy halagado. Ve y desea pues, la sensación siamesa de ese signo.

Œ. Francesa, de origen latín. Utilizada en la palabra cœur (corazón). ¡Qué bonito está quedando esto!

Ah, Jênvöltier & Gkąintzań. Qué difícil hablar sobre su amor sin humanizarlos. Pero es para nosotros el qwertyamor, un amor abstracto. Estamos limitados en nuestra percepción a través de los sentidos, que no podemos cogernos a una contraforma, besar las ligaduras, deslizar hasta el glifo, más espuela, hasta la transversal. Por tratar de ponerlo en términos simples, porque ni siquiera se trata de contacto físico. Y aquellos dos se querían, sí, pero por supuesto que también lo hacían hasta sin papel. En donde les agarrara.

Prometí no ser un mamón de mierda, pero creo que me es inevitable. Me citaré a mí mismo a continuación:

Winona Forever

Una vez soñé que era las letras borradas del tatuaje que Johnny Depp tiene en el brazo.

Era la N.

Era la A.

Fabián López Mendoza, en Sueño en texto. 2021


Ni les pregunto si quieren más blasfemia editorial o más erotismo tipográfico, porque ya sé que el cuento cachondea sabroso. La escena final es muy explícita.

À Á Â Ã Ä Å Æ Ç È É Ê Ë Ì Í Î Ï Ñ Ò Ó Ô Õ Ö Ø Œ Ù Ú Û Ü Ý Ÿ à á â ã ä å æ ç è é ê ë ì í î ï ñ ò ó ô õ ö ø œ ù ú û ü ý ÿ Æ æ Œ œ IJ ij ff fi fl ffi ffl. À á œ Û Ë î Ç ä Œ Ý ù fi Æ ò ì â fl Ñ Ü ê ø Í æ ÿ Ô È œ Ì Õ ï Å ff ö Ú ç Ÿ û Ò ë Î æ Ó ñ É ü ffi Ù à ô Í ë Ð . 

Jênvöltier: ¿ Æ ò ì â fl Ñ Ü ê ø Í ?

Gkąintzań: Ë Ì Í Î Ï Ñ Ò Ó Ô Õ...

Jênvöltier & Gkąintzań: ¡ ff ö Ú ç Ÿ û Ò ë Î æ Ó ñ É !

Ü ê ø Í æ ÿ Ô È Ò ë Î æ Ó Ø Œ Ù 

Ü ê ø Í æ ÿ Ô È Ò ë Î æ Ó Ø Œ Ù 

5.1.26

Ayunópolis

Recién me mude a una colonia que es ignorada por Google Maps, es un gran baldío vacío y ningún Uber te va a querer llevar pasadas ciertas calorías. Es, además, la colonia más sobria, de entre las confirmadamente adictivas. Pero no se inhala. Se habita en un hotel de paso, con jacuzzi y servicio a la habitación. Por eso repele a sus visitantes desconocidos ocasionales. Por eso es tan buena opción para alguien como yo, que consecuencias deseo evitar. Que ya he visto El viaje de Chihiro desde la tina en más de una ocasión, con más de una pareja distinta.

Recién me mude al agua blanca anafrodisíaca, para la absoluta represión, de entre las castidades la más puta. De entre los fáciles el más incorruptible. Pienso aprobar con antídotos. Mírame tragarme las palabras de su nombre. Ayunópolis. Porque antes era Colonia Ayunópolis, me da igual si no lo entiendes.

Hace mucho que me fui de una ciudad que es tendencia en TripAdvisor, rascacielos saturado de ambiente y vida nocturna, parada obligada en los tours que se dignen de souvenirs querer vender. Es de entre los mezcales el más vodka. Por eso es tan mala opción para alguien como tú, que causas ansías buscar. Promiscuidades, las más corruptas. Mírame vomitando las palabras de su ayuno. Pólis, quisiera que me entendieras.

Alicia en el País de las Maravillas, pero japonesa. Eso me dijo alguna vez, una cintura más amplia.

4.1.26

Un sorbito


Niña tomando su refresco, recostada boca arriba en el sofá, con medio cuerpo colgando hacia afuera, la cabeza a punto de tocar el suelo y un popote de espirales que trae la bebida girando mientras sostiene su vasito con los pies.

Niña imaginando que camina sobre el techo, desde su perspectiva un nuevo suelo, con cuidado de no pisar los focos de las lámparas, explorando la sala-comedor a la inversa. ¿Y cómo afecta la gravedad a los objetos con esta disposición? Todo está congelado en sentido contrario, pero no se cae, permanece estático. Las plantas enredaderas se despliegan sin mover ninguna de sus hojas. ¿Y cómo va a poder seguir tomando su refresco si el vaso se ha quedado allá en lo alto. Además de saltar, de ir trepando por los muebles hacia el sofá, se tiene que parar de manos para lograr que la bebida pase a través del orificio, círculos de plástico burbujeantes. Y por un momento ella está en la posición original, con la gravedad imaginaria invertida.

Y vuelve a pisar el techo. Porque el azúcar hace efecto. Es momento de comprobar qué pasaría si en esta nueva correspondencia de las leyes de la física, niña abriendo las ventanas del balcón. ¿Me voy a caer hacia mi abajo, hacia el cielo?

El cuerpo como origen del universo. Su cuerpo y la posición que guarda en relación al resto. La imaginación no es caos, es la que ordena. Su imaginación y lo que decida el flujo de sus pensamientos. Que ahora van en espiral, en un sentido inverso, reflejadas en su verticalidad, porque en vez de sorber está soplando las burbujas hacia afuera del vaso.

Delicioso y frío, detonante metafísico. Ahora no es que toda la sala-comedor de su pequeño departamento haya quedado salpicada por sus travesuras, esparció sus capacidades para desafiar el reto ontológico que ella misma se había impuesto. ¿Qué tan fuertes son tus ideas de hoy?

Si el cielo fuera el suelo, todo lo demás quedaría muy lejos. No podría volver. Tendría que hacer llover.

Niña pisando nubes hasta que empiecen a caer los truenos. Para bajar, trepando de gota en gota, sujetándolas muy rápido. Niña soplando el mar. Esto que ven aquí, es el Océano Burbujas de refresco. Esto que ven aquí es una niña capaz de todo con vencer al aburrimiento.

Un sorbito.

Niña tomando su refresco, recostada boca arriba en el balcón, con medio cuerpo colgando hacia afuera de la ventana, la cabeza a punto de tocar las estrellas en el cielo y un popote de espirales que traen la bebida girando mientras sostiene su vasito con los pies. Está bebiendo oscuridad del universo. Vacío del espacio-tiempo.

Está en silencio. Antes de que se den cuenta. Un sorbito. Shhh. Estoy limpiando las manchas del suelo.

3.1.26

Pescando ardillas

 

1

Cómo lanzaba el hilo de la caña, no lo sé, pero desde lejos parecería que estaba yo pescando ardillas. El anzuelo se atoraba entre las ramas y al jalarlo me traía hojas secas, tierra, popó de roedores. Venía de todos lados menos del lago. Hacía contacto con cualquier superficie excepto el agua. Tenía a los turistas, sobre todo extranjeros, verdaderamente cautivados. Qué iba a saber yo, que en algunos países era considerado un desafío competitivo, que había torneos, que daban premios en efectivo por saber hacerlo.

Contrario a lo más tradicional, como la pesca de trucha, la ardilla no se pesa por kilo tras haber sido pescada. Se calcula directamente su alma en proporción directa con el alma de quien la sacó del árbol. Se promedian sacrificios, se valoran vidas, muertes, como recursos, como desperdicios.


2

Las ardillas están asumiendo el silencio

las más radicales me tienen pensando

que no hay trazos de ciencia ficción en esto

y es tan visual, me manda lejos...


Pero la canción aún no era la correcta.

Cuando ardí ya

es demasiado pronto

Pero lo intento.

Por los viejos tiempos, donde a nadie le gustaban, pero las ideas salían sin tanto esfuerzo.



3. La máxima agusticidad del panda rojo


Somos la sociedad seductora de animales

evitando que la imagen de un panda roja se sexualice, que siga intacta.


Somos el centro de adopción reposable

procurando que la máxima agusticidad aún se preserve, que nadie lo moleste.


Somos la brigada de vacunación antipática

parando el culo, pero de mala gana, preferimos usar la cola como almohada.

2.1.26

F1

Esta es la historia de un no héroe,

un cadáver escondido al interior de una muñeca,

candidata a ser la última simulación de familia nuclear en un mundo decadente


Voyeuristas de la muerte,

tuvieron su revelación,

al lograr la fotosíntesis en lugar de alimentarse,

encontramos el camino hacia el azul pero no puedes hacer nada para salvarme


Juntos,

hibridados en sirenas

me enamoraré

de la hermanastra fea


Porque la belleza está

en hacer trampa cuando no haya nada


Escribiré canciones

insonorización pondré después

y Kafka en el título

o cualquier pendejada

1.1.26

Bebe volcán (o Nuestras heridas encajan)

Fuiste a donde las cenizas

se confunden con la nieve

Eres sendero que no cede

volcán mujer que nunca duerme


Sigues donde los parásitos

se enviolentan, se erotizan

Eres hotel que cobra igual

con jacuzzi, nunca agua caliente


En tus senos

la violencia

En mi pene

la violencia


La rebelión nos llevó

a descubrir el amor por la guerra

Los crimenes de guerra

no podrían ser recuerdos de amor


Pero tú te las ingenias para todo


En tus senos

dependencia

En mi pene

Dependencia


Cuánto puede lastimar

hacer muñecos de nieve

cuánto aguantan bajo el sol

cenizas que se pudrieron en tu vientre


Y ahora lo escribo

porque me las ingenio para todo


Estamos juntos

porque nuestras heridas encajan


Hombre volcán

bebe volcán

se confunde con

y nunca se