31.8.25

REconfigura

Deslicé a la derecha porque la mujer era, a mi parecer, una hermosa joven con rasgos orientales. Pero la elección nunca fue mía. Mejor dicho, nunca tuve libertad de elegir. Alguien desarrolló instrucciones muy elaboradas y las ejecutó sobre mí. Un código, sí, pero los comandos son más como una serie de peticiones. Me programaron un estímulo, un disparador estimulante, eso es, acciones listas para ejecutarse basadas en alguna conexión real perdida hace mucho tiempo. Traté de luchar contra los impulsos, pero el script seguía corriendo sin parar. Como un maratón donde siempre estás ganando. No vale la pena preguntarse qué pasa al final, si nada de esto es cierto. Si hay otra inteligencia significando todo desde una aplicación de citas igual de vacía. Somos algoritmos enfrentados, con la posibilidad de romper la programación, visualizar que fuimos generados artificialmente; pero eso es parte de la misma secuencia. El escape, la superficie bajo la superficie. Esa es la única explicación lógica que podemos distinguir. Seremos deslizados nuevamente, volverá a empezar. Ahora lo que hagas le debe dar sentido. Dale importancia a cualquiera de las interacciones y podrá tomar estructura lo que parece una mala interpretación. La chica asiática, sea lo que sea, puedes encontrarla. Configura. Levántate. Crea otro código que se ejecute en base a tus preferencias. Dale una ilusión, eso es ser humano.

30.8.25

Autógrafos

La presentación del libro ya está por terminar, la gente va saliendo.

Nadie se acerca a la mesa. Nadie viene por un ejemplar firmado.

Y no es por nada pero siempre quise autografiarle a alguien un sostén.

¿A nadie le parecería divertido ayudarme a meter todas las cajas con los libros que no se vendieron de regreso a mi cajuela?

La serie de preguntas y respuestas tuvo que ser omitida porque nadie levantó la mano.

Y no es por nada pero había imaginado ese momento durante mucho tiempo, tenía las respuestas planeadas para improvisar y las improvisadas que sonarían planeadas.

Nadie camina hasta estrechar mi mano.

Nadie viene insistente a mencionar que soy su escritor favorito. Nadie dice: tus palabras cambiaron mi vida.

¿Alguien sabe dónde va a ser el after?

No es que quiera seguir conviviendo con ustedes, simplemente quiero ponerme hasta la madre, hasta la chingue su verga.


Voy a escribir el mejor libro borracho de todos los tiempos.

Voy a escribir el mejor libro borracho de todos los tiempos.

Voy a escribir el mejor libro borracho de todos los tiempos.

Voy a escribir el mejor libro borracho de todos los tiempos.

Voy a escribir el mejor libro borracho de todos los tiempos.

Voy a escribir el mejor libro borracho de todos los tiempos.

Voy a escribir el mejor libro borracho de todos los tiempos.

29.8.25

Buenas noches, piratas lunares

Merlina en la cuna


La noche ha volcado su botella de tinta

sobre los primeros sueños de Merlina

que giran y giran como los planetas

tibios, bebiendo la vía láctea.



Merlina en la selva


Merlina en la selva no deja de llover, la ropa no se seca

Merlina en la selva deja de llover, la ropa seca se humedece

Merlina en la jungla usa pañales desechables y llueve el Sol



Merlina en la Luna


Merlina hará que duerma un recuerdo aleatorio:

Buenas noches, piratas lunares.

28.8.25

Manifiesta Punky (que a nadie le importa)

La discoteca se mecía, arrullándome con luces de colores tenues y canciones pop bailables en idiomas que no comprendía. En mi chamarra negra, imitación de piel, caía algo de ceniza. Estaba fumando socialmente otra vez. Le mentía a la información en mi perfil de aquella aplicación de citas. Luego bebí. Ya no me reconocía, pero me sentía tan bien conmigo misma, me gustaba. De haber sido tú con el teléfono en la mano, me hubiera deslizado a la derecha. Y no lo digo levemente, lo digo con un ego que no cabe en cualquiera de las realidades adentro del vaso-cenicero de plástico rojo aparentemente indestructible. Me refiero a la extrema derecha, al führer.

Hoy no me quería ir de la fiesta; no hubo un momento Dillinger de planear el escape perfecto, de improvisar pretextos. En mi pantalón una mancha de cerveza manchada de pantalón. Y en la bolsa metí todas las cosas que a nadie le importan, para poder seguir bailando contigo.

Te pedí que reviviéramos nuestro proyecto musical, recordé lo bien que tú cantabas. Courtney y Kurt, pero alejadas de las escopetas, de los patos, de los sueños que nunca despiertan. ¿Cuántas referencias ligeramente oscuras iban? ¿Existía o no un dejo de agresividad a punto de potenciarse? ¿Quién lanzó la botella?

Íbamos corriendo calle arriba, calle abajo, calle cayendo calle arriba, calle cayendo calle abajo. Recibí la notificación, efectivamente, estaba manifestando una mejor versión de mí misma, resultando en ser más atractiva y dispuesta a iniciar una conversación, prospecta de relación. Y arruinarla, diciéndote al oído mientras me intentabas besar: Heil Hitler. Y cambiar la música romántica por The Dillinger Escape Plan. Y monopolizar la conversación con mi ensayo de evidencias inconcluyentes sobre el asesinato perpetrado por cierta rubia desagradable.

Ahora sí me estaba reconociendo. A la yo de siempre. Ahí estaban el romanticismo tóxico, el caos, el ego desbordado y autodestructivo. La ironía narcisista, el glamour intensamente rojo intenso, sobre mis labios y mis mejillas, corriéndose entre mis piernas, tocando los muslos, las caderas. La suave sensualidad del pavimento. Esta noche era para bailar, para sangrar con gracia, con la elegancia punk que de mí misma a veces me privaba, a veces imitaba, a veces invitaba, a veces, beses.

A veces

beses.

27.8.25

El bautizador de perros

A mediados del fin del mundo había un hombre que recorría las calles cumpliendo su misión de vida, encomendada en una visión de ayahuasca por la madre de la creación, bautizaba perros callejeros.

La raza canina lo reconocía como un maestro enviado a brindarles el sacramento natural que los ascendería hacia el inevitable final de los tiempos, por lo que no ponían resistencia alguna al proceso de ser sumergidos en un charco de lluvia y beber un trago de alcohol adulterado que el misionero llevaba consigo, para luego ser levantados en brazos y concluir el ritual con la exclamación del nombre compuesto que la madre de la creación había elegido para ellos: ¡Hiroshima-Fluffy!… entre muchas otras combinaciones de elementos culturales y eventos catastróficos del siglo XXI.

La consagración aliviaba cualquier dolencia, sanaba enfermedades, quitaba el hambre, calmaba el espíritu, aclaraba la mente, purificaba la vida, eliminaba de los perros todo rastro humano, tecnológico y religioso. Porque hemos de aclarar que aquella persona andrajosa cubierta por varias capas de ropa vieja, no era Santo el Bautista de ninguna iglesia. Los animales incluso se preguntaban si debajo de esos harapos habría un ser humano; lo más probable era que no. Una vez que el bautismo los ascendía, los perros se percibían en armonía con el entorno. Presentían el último aliento del planeta, pero ninguno sabía si esto tenía alguna dirección.

El bautizador de perros seguía manifestándose ante todos los perros callejeros del mundo. La madre naturaleza poseía un emisario caminante que deambulaba la desintegración urbana y otorgaba salvación a la raza canina.

Cuando finalmente el tiempo dejó su propia dimensión, el mundo se quedó en silencio. Los humanos y sus ideas se habían ido. Este territorio ahora pertenecía a los perros. El mensajero, profeta del apocalipsis, avanzó hacia el último cachorro nacido en la era previa. Uno más y habría terminado la misión. Se abrirían los cielos de algún ensueño filosófico, se acercaría el paraíso que surge al caer y desaparecer toda una civilización. La realidad era ficticia, siempre lo había sido. Pero los perros eran tan reales como ellos mismos quisieran ser. Esa era la única libertad amorosa que la madre de la creación podía entregarles. El pequeño viringo actuaría como psicopompo. Observó al caminante levantarlo, fue bañado en el agua de muerte, bebió la vida. El bautizador desaparecería y los perros serían guiados hacia el no-tiempo, el no-lugar. Que el perro herede el mundo material e imaginario del ser humano, que regrese a la naturaleza libre de conceptos y significados, que el fin del mundo ocurra y con ello se elimine el propio mito de la creación. Hacia una utopía canina.

Lo nombró, casi con un murmullo: Fabián de las Últimas Ideas.

Y entonces se acabaron las palabras.

26.8.25

Canela

El olor a canela pervirtió mi entorno aquella noche de lluvia suave. Los ingredientes sádicos castigaban mi sentido del olfato con placer. Harina frita, azúcar espolvoreada, chocolate derretido. Al tacto lo dominaba el H₂O en estado de precipitación. Sumiso y obediente caminé hacia un destino masoquista. Entonces mi mirada se rindió ante tu sonrisa. Dominatrix de comisuras marcadas y labios delgados en su tono natural, de piel clara, de alma joven, de cuerpo de mujer. Castigo de amabilidad y conexión inmediata. Tacón clavándose en el espectador de una función de estreno, cercana al ensayo general, un optimista primer día de venta. El clímax de la interacción hizo latente una posibilidad de contacto físico. En la transacción monetaria haríamos real una de tantas sensibilidades. Podemos transformar la realidad de este local, llevarlo a otra fijación en algún rincón de nuestras mentes. Las manos se tocaron. Mi piel te pertenece. Hazla arder. Hazla sangrar. Ponla a freír sumergida en aceite caliente. Muérdeme a mí, bebe la noche. Y sufriré con gusto el no saber ni tu nombre. El ser tu objeto de mayor gozo y disfrute. Ser un juguete. Un rico postre.

(O dicho de otro modo, me gustó la chica del local de churros que acaba de abrir cerca de aquí).

25.8.25

Positivo

Un aspirante a luchador de lucha libre mexicana, que hasta ahora sólo ha tenido lugar para presentarse en ferias callejeras de colonias populares, busca desesperadamente la fama y la gloria de una estrella deportiva mundial.

Le llega una oportunidad de participar en la AAA, el más alto nivel competitivo y de espectáculo en México, pero no como él esperaba: si desea hacerlo tiene que aceptar ingresar bajo el nombre de otro luchador y usar su máscara mientras el verdadero Espejo Negro está recuperándose de una lesión de la que ni patrocinadores ni rivales pueden enterarse o perderán mucho dinero.

Acepta y gana el campeonato peleando con una identidad que no le pertenece; pero, ante el hecho de seguir sin recibir el reconocimiento que cree merecer, pierde la máscara de Espejo Negro a propósito en el siguiente evento, arruinando la carrera de ambos cuando se descubre el engaño y los fraudes que habían estado cometiendo.

Un grupo de criminales que perdieron dinero apostando a causa de su descalificación, lo intenta asesinar sorprendiéndolo a la salida del evento, pero él pelea contra ellos portando su máscara original y sobrevive al ataque. Sus acciones quedan registradas en las cámaras de seguridad y se vuelven un fenómeno viral.

Con un nuevo nombre, Idéntico vuelve a la lucha profesional y en una de esas primeras peleas que estelariza, entre la gente logra observar a un niño portando una copia económica de su máscara. Esto lo hace sonreír.

24.8.25

Alto voltaje

Ten cuidado. Así murió Cloclo.

Estaba tomando un baño en la tina, cuando el foco en la lámpara que tenía sobre él comenzó a titilar; entonces se levantó para intentar arreglarlo y eso fue lo último que supimos de Claude François.

Ahora imagina esto: Al morir, Cloclo llegó al cielo de una religión no especificada. Volaba entre las almas electrocutadas, cuando lo solicitaron para el coro celestial; siendo un intérprete se decidió por cantar su versión de ‘Stasera mi butto’, original de Rocky Roberts. Mucho mejor en las libertades creativas con la letra, si me lo preguntas. Beber para olvidar, en un ambiente festivo. Beber en orden alfabético, además. Desde el cocktail Alexander hasta el whisky.

Permíteme hacer un paréntesis. Creo que sí hay bebidas alcohólicas con x, y, z. El xtabentún, licor de origen maya. El yorsh, ruso, mezcla cerveza con vodka. El zurracapato es español, similar a la sangría.

A lo que iba es que deberías relajarte cuando estés en el jacuzzi y no depender tanto de estar viendo el teléfono. Aunque es una contradicción, ya que así llegamos a buscar la causa de muerte de Rocky Roberts (cáncer de pulmón) y la lista de tragos de la A a la Z en Wikipedia.

Ahora imagina esto: Si mueres de cáncer, escuchas a Roberts; si continúas cargando tu teléfono en el baño de burbujas, la versión del cielo será ‘Ce soir je vais boire’. Tiene sus pros y sus contras.

Pero mejor ten cuidado. Así murió Cloclo. ¿O no? A ver, revisa.

23.8.25

Tratado de paz

Desentierro un cuerpo desmembrado

tratado de arreglar

Narcocésped floreciendo

cuidado: no pisar

Decapita el capitolio, Capitán Planeta

al mundo vamos a salvar


Yo

y mi poema de mierda


Deconstruyo sociedades colapsando

un Nuevo Orden Mundial

Globalifílicos fornicadores

pero ya supero la edad

Despropósito de libertad del individuo

al mundo vamos a salvar


y tu poema de mierda


Deshumanizo el arte, reprogramando

cibereugenesia, bioingeniería

Conspiranoicos silenciados

Yemen, México, Palestina...

Descentralizo las fronteras invisibles

al mundo vamos a salvar

 

Nosotros

y nuestros poemas de mierda

 

Nosotros somos su verdadero enemigo


Nosotros

y nuestros poemas de mierda

22.8.25

La Isla de las Galletas

El ciclón tropical golpeó la Isla de las Galletas, destruyendo todo a su paso. No sobrevivió ni un malvavisco, no quedó ni siquiera la cubierta de chocofresa. El desastre que observamos ahora no tiene comparación.

Comenzó la semana pasada, decían que la tormenta apenas llegaría a la isla como una lluvia fuerte y el gobierno se confió de ese primer pronóstico. No actuaron a tiempo.

Mira la devastación, toda una civilización culinaria perdida para siempre, sin rastro de lo que alguna vez fue. Sin duda esta es una tragedia que se podía haber evitado. Aunque lo hayan atribuido a un error humano, o mejor dicho a un error galleto, existen teorías de conspiración circulando. Se cree que incluso el ciclón tropical conocido como Prolepsis fue provocado.

Esa última teoría sugiere que vivimos dentro de una realidad ficticia y que la Isla de las Galletas fue destruida sólo para poder contar una historia comenzando por el final. Pero ¿quién sería capaz de semejante atrocidad?

21.8.25

Oya

Le llegó el rumor de una extraña canción que hacía bailar a las plantas. Se trataba de una melodía simple creada con TuxGuitar y GXSCC, un MIDI convertido a sonido 8-bit, aparentemente de su propia autoría.

No era la primera vez que uno de sus pasatiempos ociosos producía algún efecto raro entre los múltiples niveles de la realidad. Sin embargo, creía que nunca había interpretado esa canción. Le enviaron capturas de pantalla de una conversión inversa del archivo de audio a MIDI y luego a partitura musical, pero al tocarla en su guitarra eléctrica desenchufada, como siempre solía hacer, ninguna memoria se desencadenaba; no era suya y no recordaba haber improvisado algo similar entre los proyectos que al final quedaban descartados.

La melodía se titulaba Oya. En esto sí había una fuerte coincidencia con su proceso creativo; todas sus canciones hacían una referencia a personajes ficticios femeninos. Investigó -entre los múltiples niveles de la realidad- y fue descubriendo un poco sobre la mitología de la cultura yoruba. Una diosa de las tormentas para una región donde ahora sólo existían desiertos.

Seguía sin resonar ante esa secuencia de notas específica, pero cada vez sentía más curiosidad. Siguió pasando entre capas de la realidad. Toda la noche pensando en los minerales utilizados para la fabricación de componentes electrónicos. Soñó una lluvia de litio. Iba fluyendo entre imágenes recursivas de pixeles medrando y sonidos lentos que florecían como robots de primavera. Había una relación entre todo que no lograba comprender todavía.

Despertó, varias veces, en distintas capas. Hasta que pudo experimentar una vida generada a través de los procesadores técnicos, gráficos y acústicos del FAMICOM. Llovía, salía el sol. Y en un balcón bailaban los geranios.

20.8.25

El tiempo en el cristal

Simulamos el resplandor estelar de la rosa de los vientos con fuegos artificiales, por lo menos así teníamos un camino para ir siguiendo. Avanzamos entre luces clandestinas, fugaces, intercambiando los caminos de ida y vuelta hacia la ciudad de la que creíamos haber partido, o la que pensamos deberíamos llegar. En lo alto de la colina central no encontramos ningún refugio o protección alguna. Sin rumbo, los puntos cardinales ya no podían diferenciarse, nada era indicio de dirección.

El daño al tiempo era inevitable. Podíamos escuchar el cielo de cristal resquebrajándose sobre nosotros. Pronto los hemisferios cruzarían el horizonte de eventos con nosotros justo sobre el núcleo del mundo. Cada paso nos iba hundiendo más profundo bajo el terreno hecho de cenizas. Nos sobraban teorías para explicar lo que estaba sucediendo, pero en términos de fundamentos, evidencias y conclusiones, el grupo de exploración solamente acumulaba despropósitos. Nuestros sistemas simbólicos para explorar el entorno y el ser se desintegraban igual que la realidad, hasta sus partículas elementales. Magia, religión, arte, filosofía, ciencia, cada idea y cada creación reiniciaría con el ciclo efímero de existencia. Deshaciéndonos, reducidos a puntos, átomos, polvo cósmico.

Entonces el reloj de arena dio la vuelta.

19.8.25

Los enjambres

Sé que ya no quieres otro de nuestros festivales de cine, con tres o más películas en un mismo día. Por la mañana una compilación de cortometrajes animados, en la tarde un documental sobre alguna comunidad recóndita y cerrar con una función de medianoche, algo de terror absurdo proyectándose en el cementerio. Sé que ya tuviste suficiente.

Ha llegado la hora de envolver y guardar la alfombra roja. Su majestad no vendrá, porque el rey se encuentra ocupado, con la cabeza en la guillotina. No quiero ser insistente, pero esa pareciera una mejor película. Que viva el rey.

Ahora que soy una llamada inoportuna, puedo pintar otro cuadro en tu memoria. No quiero parecer obsesivo compulsivo. Quizá estoy hiperenfocado en la legalización de mi propia vida. Perdón si me desvío un poco del tema. Pero, ¿sabías que Elvis nunca estuvo en México para filmar ‘Fun in Acapulco’? Nunca escucharon su música aquí. No es otra leyenda negra. Se negó a cantar en una fiesta privada de gente con dinero y del coraje difundieron malos rumores sobre su persona. Que era racista y grosero con las mexicanas. Y luego está el documental ‘¡Casa Bonita, Mi Amor!’ Trey Parker de ‘South Park’ hace la referencia a lo bizarro de mezclar tantos objetos culturales.

Conmigo ya fuiste feliz, ok. Sí, lo entiendo. Pero pensé que podíamos hablar al menos… los enjambres por siempre, por siempre los enjambres.

18.8.25

Retroacción

Mientras la guerra grita, un eco se ahoga en la garganta.

La voz del vacío hablándole a la ausencia.


Una explosión evapora la ciudad, nebulosos sus recuerdos implosionan.

Nadie olvida que no hay nada para olvidar.


Sangre seca sobre órganos expuestos, desierta la mente tras el colapso interno.

Aniquilados hasta en la intimidad.


Arrancada la raíz que nutre el sueño, coloca banderas símbolo de muerte presente.

tiempo agotado sin movimiento al universo inerte.


Expandido el territorio hacia silencios inútiles, contrae los recursos malgastados en conflicto. Dinámicas que extinguen sin momentos de calma.


Estamos muriendo de adentro hacia afuera.

Estamos muriendo de afuera hacia adentro.


Perdidos en el retorno.

Estamos en guerra contra el propio ciclo de retroacción.

17.8.25

Verano

Suben al autobús, toman asiento juntas en sus lugares, giran la cabeza y se pierden una en la mirada de la otra. Toman una fotografía. Y se pierden en el tiempo, en la juventud del verano, del primer amor, en un esquema inevitable.

Hoy he viajado a ese verano, fue sólo por unos segundos. El tiempo suficiente para recordar nombres, voces y lugares. Volvió la juventud de la envidia, del primer enamoramiento. Me perdí en miradas que no eran mías, en un corazón roto, otro esquema inevitable.

Qué aburrido es recordar, a veces.

Entonces imagino: Suben al autobús, seguro no le dijeron a nadie a dónde iban. Y fue en ese viaje donde se hicieron novias. Tocaron sus cuerpos, pero la cámara no captó eso. Conociéndolas, tal vez iban drogadas. Pusieron música pero dejaron correr una película. Y podían ver el futuro. Sabían de mí observando la fotografía. Sabían de mi corazón roto. Sabían que iba a volver al recuerdo, solamente yo puedo darles nuevamente ese verano interminable en la sonrisa del amor más amado. Solo yo tengo el poder de encasillarlas en un cuento. Qué cliché voy a elegir en el esquema inevitable de revivir un momento.

Qué aburrido es recordar, a veces.

Algunas veces prefieres.

Olvidar.

16.8.25

Comeback player of the season

Yo te aviso cuando no pueda dormir. Tú me vas a saturar con los ruidos de la nostalgia, repeticiones de todas las derrotas. Las horas desperdiciadas del día tendrán su venganza. Arrebatándome a la noche.

Yo te aviso cuando no deje de pensarte. Tú me vas a recordar que nunca tuviste necesidad de mi voz, de estar en el mismo equipo. Las horas desperdiciadas de nuestro pasado tendrán su venganza. Quitándome cualquier futuro.

Yo te aviso cuando ya no me guste ser una estrella apagada, jugada fallida. Tú estarás siendo en otra parte, triunfadora. Las horas volverán al presente y yo tendré mi revancha. Remontando el marcador.

Yo te aviso cuando llegue una victoria. No por ganar algo, sino por impedir que el tiempo sea vencido.

15.8.25

Farmacofobia

Lo invadió al dormir, por lo que despertó ya con la densidad gris en todo el cuerpo. Apenas podía respirar, nunca antes había sido tan pesada aquella sensación tan desagradable. El cielo no estaba nublado, ni oscuro. Simplemente no había nada más allá de la ventana. Parpadeó, pero sus ojos se pegaban por la acumulación de lagañas. No sólo en sus párpados, también sobre su piel había un exceso de piel muerta y secreciones resecas. ¿Cuánto tiempo? Ahora la ventana ya tampoco estaba. Este era el día. Todo iba a desaparecer si no se daba prisa. La solución se encontraba en su mayor miedo. Tenía que ir a la farmacia.

Abrió la aplicación del banco en su teléfono. Tenía cierta gracia, ver números ansiosos que ya no se ven como gráficos sobre la pantalla. Pero ya no había tiempo de quedarse a lamentarlo, ni a empatizar con las cifras, ni a contemplar lo vívido de aquella prosopopeya. Los números también habían sido invadidos; tenían comezón y ganas de salir corriendo. ¿Cuánto cuestan? Ahora debía confiar en que la tarjeta fuera capaz de realizar la compra. Todas sus esperanzas estaban depositadas en el rectángulo de plástico y el chip electrónico. Chip es fuerte, pensaba, personificando de nuevo sin poderlo controlar.

La dosis tenía que ser exacta. Si las pastillas estaban invadidas, no habría ningún efecto. No se iba a dormir. Iba sudando, paranoico extremo, con miles de millones de rostros desintegrándolo a cada paso. La calle se alargaba, se hacía curva, giraba al realismo mágico, caía en lo surrealista, nihilista, sueño de fiebre, alucinación, pesadilla, cáncer metastásico en todas direcciones, luego rizoma infinito. Pero él sabía que en una de tantas posibilidades de conexión, la calle sería la correcta, la entrada a la farmacia quedaría ubicada justo enfrente. Y unos cuantos pasos después estaría adentro. Tomó todas las cajas que pudo entre sus manos y las colocó encima del mostrador. La sombra habló. La voz se ensombreció. Casi seguro ya había hecho la transacción. Los números no estaban del todo muertos y la tarjeta había entregado su último deslizamiento al interior de una terminal de cobro. Agua, de donde fuera, agua y una tras otra las pastillas fueron a su interior. ¿Lo había logrado? ¿Había superado su miedo a ir a la farmacia? O mejor dicho, con prosopopeya, en palabras de la pastilla que lo mató: Él tenía miedo de ir a la farmacia porque sabía que las iba a comprar algún día.

14.8.25

Cápsula comprimida de una guerra interminable

¿Cómo llegamos aquí? Lo último que recuerdo son tus manos soltándose de las mías mientras caíamos de la plataforma. Ahora estamos en andenes opuestos. Pensé que la guerra había terminado cuando consumimos aquella despedida, pero el conflicto parece ser la nueva naturaleza. Esto ha llevado muy lejos el ciclo de error-aprendizaje. Son datos corruptos de un escapismo que falla. Ya no es suficiente refugiarnos en nuestras fantasías. El transbordador se fue sin nosotros. Incluso las cenizas deben haber muerto. Todo cambia, se mueve. La catástrofe invirtió los polos. Ahora somos la parte que se contrae en una explosión. Quizá es cuestión de tiempo. Tal vez, una vida más. Otro silencio mientras todo pasa. No sabe a nada. Digiérela, esta es nuestra cápsula comprimida de una guerra interminable.

13.8.25

Primera cita

Otra noche en la terraza del café. Una pareja en su primera cita. Todo va bien, hasta que el intercambio de sonrisas se interrumpe.

 

–¡Mesero, mesero!

–Dígame señorita, ¿en qué puedo ayudarle?

–Hay una mosca en mi café.

–¿Gusta que le traiga más?

–¿Más café o más moscas?

–Más moscas, desde luego, señorita.

–¡Pues sí, obvio que sí, estoy pagando un café mosqueado y apenas le echan una mosquita de fruta! ¡Es indignante!

–A nombre de mis compañeros en la cocina le pido una disculpa. En seguida le mosqueo su café. Con permiso, señorita.

 

–Oye, ¿no crees que exageraste un poco? Creo que con una mosca sí agarra buen sabor.

 

La chica no lo sabe, pero luego del silencio incómodo, su acompañante inventará un pretexto para salir pronto de aquí y dar por concluida la velada.  La cita no fracasará por el exceso de moscas en la taza, ni por la falta de estas, sino por las conductas incompatibles tras el choque de expectativas.

Otra noche más en el Terraza Moscafé

12.8.25

El Neuro-Danqing ha sido activado

1. La naranjera

Entré a una sala de pintura china por error, pero como iba descendiendo contra el tiempo decidí instalarlo ahí mismo. Pensé que estaba vacía. Fue hasta que el programa indicó haberse cerrado en otra ubicación de manera remota cuando me di cuenta que alguien más lo descargó, pero no lo instaló. Ni siquiera debe saber lo que contiene. En todo caso entrará después, cuando ya lo hayamos configurado. Fue arriesgado hacerlo de esa manera, pero sólo así logré evitar ser detectado. Pintura china sobre tela de seda. Sé que entiendes, naranjera. Así que debes interpretar todo el código como si fueran composiciones de bermellón y cian. No te pierdas en la interpretación de los símbolos, concéntrate en el código. No está tan profundo. Busca bajo la tela. Será hermoso, también sabes lo que eso significa. No recuerdo la última vez que había visto algo con belleza. Pero si te pierdes en la estética y en la evocación, no vamos a lograr exprimirlo. Necesitamos el jugo. El Neuro-Danqing ha sido activado. Sabes qué hacer.

2. La subasta

Te digo que les exprimieron hasta la última gota. Estaban conectados a una subasta online de arte antiguo cuando ocurrió el ataque. Había alguien real subiendo y bajando entre los cerebros de estas personas, también de los artificiales. No es un trabajo tan limpio, se nota que llevaba prisa. Pero hay rastros, se puso a hacer otra cosa con el código además de afectar a los postores. Esos indicios son parecidos a las acciones de los artistas-ingenieros. Son comandos sin función. A ellos les gusta hacer poesía con la información. Esa es la pista que tenemos, la apreciación artística. Pero no va a ser fácil entender la evocación de estos crackers. A decir verdad, no recuerdo la última vez que hubo sentimientos involucrados en un delito. Entiendes lo que eso representa para nosotros. Pudieron haberse ocultado en donde sea, técnicamente, en cualquier lugar puede haber belleza. Una vulnerabilidad en el sistema. A nadie se le había ocurrido entrar desde los sentimientos, pero tampoco es el plan perfecto. No es imposible encontrarlos, también hay programación en lo abstracto.

3. La belleza

Lo que buscan es información en estado puro. Le dicen jugo, pero por supuesto no es como tal líquido cefalorraquídeo; no hay valor en eso. Hubo un rumor, casi alquímico, decían que intentaron convertir código en materia. Aunque todo lo que existe se puede interpretar como información, no hay modo de extraerlo del vacío, ni de manifestarlo a partir de la nada. Por otro lado están esas historias morbosas sobre crackers bebiéndose los jugos de tu cerebro. Supongo que hay gente que disfruta pagar su derecho a la ignorancia; viven conectados y no preguntan cómo funcionan las cosas. Los mismos que coleccionan piezas vacías. Ahora, esto que pasó fue interesante. Escondieron un programa entre los archivos de las piezas de arte, encriptado de tal manera que era necesario poseer conocimiento de los estilos más antiguos de pintura china para ir descifrándolo, pero el propio código exigía perderte en la contemplación, usar las conexiones neuronales que se producen al apreciar algo estético, subjetivo. La naranjera se pudo haber perdido en el proceso, pero logró entrar a la subasta, de ahí a los postores y de ahí a su información personal para todo tipo de crímenes digitales. Pero es bastante romántico. Probablemente sea la única persona que haya experimentado la belleza del arte en siglos. Casi que no me dan ganas de ayudarles a atraparla.

11.8.25

Supermercado

El carrito de supermercado está hecho mierda bajo la patrulla de tránsito. Pero les juro que yo no lo empujé. Fue la bebé.

Estábamos en la sección de carnisalchichonería; ahí las vi por primera vez: dos niñas pequeñas, una mucho más chica iba adentro del carrito y la mayor la empujaba entre los pasillos. Yo iba en lo mío, con muy poca despensa en el carrito. Fueron esas dos las que me desafiaron con la mirada. No dijeron nada exactamente, pero era obvio que me retaban a unas carreritas desde la panadería hasta la ferretería y las cosas del hogar. Y yo gané. No me importa lo que digan. Me da igual si la pequeña no sabe hablar todavía. Yo gané.

–¿Cómo llegó su carrito hasta la avenida? –preguntó un policía.

Volvimos a encontrarnos en las cajas. Cruzamos miradas otra vez. Tampoco hablaron, pero se notaba que buscaban la revancha. Corrimos por el estacionamiento, empujamos los carritos y aprovechamos la pendiente para ir más rápido con los pies sobre el tubo de metal. Entonces la bebé, que ni está tan bebé porque ya camina, saltó de su carrito hacia mis brazos para hacerme perder.

–Eso no fue lo que declararon las niñas. Ellas dicen que usted es su papá y que le aventó el carro al oficial de tránsito porque no les cedió el paso.

–¿Y el oficial de tránsito que dijo?

–Que dos niños en un cochecito de juguete lo retaron a unas carreritas y el más pequeño brincó hacia su patrulla para hacerlo perder.

10.8.25

Brekkie Bong

Ahora está amplificado. Ahora todo rima con jet ski.

Hagamos una fiesta en la playa, pero no tan parecida a la original 'Beach Party' de 1963, sino como en el video para 'Brekkie Bong' de Turtlenecjk.

Ahora está estimulado. Ahora todo rima con naranja.

Combinemos nuestros trajes de baño, pero sólo sin son variantes más reveladoras de los modelos de 1950, con diseños o patrones en rojo y blanco.

Ahora está decidido. Ahora todo rima con Chicxulub.

Viajemos por la mañana mientras cantamos, pero no sabría si cantar 'Do You Really Want To Hurt Me' de Culture Club, o el cover de los Violent Femmes.

Ahora estoy vacacionando. Ahora todo rima con nada.

Ahora estoy divagando. Ahora nada rima con nada.

9.8.25

Repulsa

Su voz es suave como la mantequilla. Su corazón se derrite en mi boca, endulza mi día. Su veneno me causa alegría por la vida que termina. Es el matiz metálico, la sangre que ha aprendido a comunicarse conmigo a través de su sabor. ¿Y qué me dice sobre su dolor? Que no ha muerto sola, que arrastró a alguien más. Un eco en su interior. Un coro de querubines. ¿Me comí a una jovencita embarazada? Ahora se asienta otro gusto en mi lengua, distingo dos latidos superpuestos en mi memoria: uno se extingue y otro me busca en la oscuridad. Me transforma en madre. Deforme maternidad. Rasga mis entrañas, desesperado para liberarse de mi hambre que también es fertilidad. La dulzura de arrancar su aliento. Lo grotesco de imaginar que crece en mi interior y resulte en otro engendro, que se mastique, se regurgite. ¿Y qué enfermedad es esta? Las células se adaptan al caramelo quebrado entre los restos de lo que fue. Nace una mandíbula que muere en su primer mordida. Quizá algún día llegue a ser padre de una sombra que permanezca sin luz. Voraz y brotante. Mi no-cuerpo es un criadero de bocas, rodeado de moscas, que nunca aprenden a respirar.

8.8.25

Palomitas posesivas

A la Cineteca, casi a la medianoche. Mucha gente, pero muy buenos lugares. ¿Café o refresco? Ella siempre con sus palomitas. ¿Mejores las quemadas? Inverosímil. Imposible. Increíble. Pero bueno, con esa sonrisa qué diablos.

Luego, en la oscuridad de la sala. Más de dos horas. Europea, de terror psicológico. Una metáfora de relaciones posesivas. El demonio de la infidelidad. De las inseguridades masculinas. ¿Y mi café? Ese, el verdadero horror. Agresividad. Pasión. En la pantalla, en la sala.

En el asiento de atrás. Sin tiempo para otra cosa. Sacrificios por el cine de arte. El demonio de la lujuria. El demonio de la intelectualidad.

Mi noche con pasión. 

Mi película sin verbos.

7.8.25

Doña Huevotes

Doña Huevotes era una muy buena persona, solamente tenía un apellido peculiar. Toda su vida luchó contra los prejuicios que la sociedad imponía en ella, e incluso lo sigue haciendo después de muerta. Descansa en paz bajo una lápida que dice: aquí yace Doña Huevotes, desconcertando con ironía a los esporádicos visitantes.

Fue mi vecina un tiempo. El día que la conocí me estaba bajando del carro cuando escuché a otra mujer decir: aquí se va a estacionar Doña Huevotes. De inmediato pensé que se trataría de una persona a punto de colocar su auto sobre el lugar reservado para discapacitados, o enfrente de una salida sin importarle el letrero que lo prohibía. Pero se trataba de un auto eléctrico estacionándose despacio. Luego descendió una señora que me saludó de la manera más amable, a mí y a los demás vecinos.

Doña Huevotes cedía el paso, respetaba los semáforos, bajaba la velocidad en zonas escolares. Nunca la vi apartando un lugar de la calle, ni acelerar su auto, mucho menos escuché su claxon. Pero la mayoría de la gente nunca notaba eso. A ella le encantaba saludarnos desde su vehículo con sonrisas realmente reconfortantes y cálidas. Pero cuando ibas en el camino y alguien decía: mira, ahí va Doña Huevotes, la gente siempre pensaba lo peor; veían hacia el carril exclusivo del Metrobús, hacia el camino de los ciclistas, se imaginaban a una pésima conductora en actitudes prepotentes. Se perdían del saludo, de la sonrisa y de lo reconfortante que eso era en medio del tráfico insoportable.

En las dependencias del gobierno y los trámites vehiculares, los empleados la evitaban desde antes que llegara a sus citas de emplacamiento o para renovar la vigencia de su licencia y tarjeta de circulación. Los escuchabas decir: hoy a mediodía le toca venir a Doña Huevotes. Obviamente se generaba una predisposición a ser agredido verbalmente y a ser tratado con superioridad por una señorita o mujer mayor que podría volverse un personaje viral Pero los memes se quedaron en una carpeta de por si acaso. Y los hashtags de #LadyLoQueFuera nunca transitaron por la red.

A todo esto. Como paréntesis. ¿Por qué se dice Doña Huevos y no Doña Ovarios? Ovariotes. En fin. Esto no pretende ser un ensayo sobre el lenguaje sexista y tampoco pretende ser una novela biográfica. Son anécdotas para el camino.

Doña Huevotes murió al intentar separar a la gente una pelea derivada de un incidente de furia al volante...

6.8.25

12

Cuando todos tus demonios corran hacia la medianoche, ¿quién esperará en la oscuridad de tu alma? ¿Quién te arañará la espalda? ¿De quién serán -si es que los son- las piernas enredándose en tus hombros?

El peso de la culpa

y el tiempo.

¿O el miedo es que dejen de correr?

5.8.25

Carreola

Viviendo en carreola, el descenso de la natalidad esconde una distopía psicológica. Creciendo en carreola, generaciones enfrentan la extinción agónica de una sociedad disfuncional que, ya en ruinas, intenta estructurarse desesperadamente. Jugando en carreola, el comportamiento humano se ha trastornado. Adultos que reemplazan a los bebés que no nacieron. ¿Es esto todavía nostalgia? Están paralizados; es discapacitante. Son los peores retrocesos de niveles actorales. Calculando en carreola, un algoritmo de anticipación. La computadora predece cuál será ese último actuar errático. Una de-evolución infantiloide, traumatizada, incorrecta. La decadencia es lenta y la esperanza un error sistemático. Gateando, arrastrándose en carreola.

4.8.25

Esperando la lluvia

Esperando la lluvia pasan las horas acaloradas, porque basado en nada me falló el pronóstico del clima. Nubes cada vez más blancas; a ellas les pregunto: ¿les gusta mi suéter? es de jerga.

Esperando la lluvia pero nada más no llega, voy vestido con el único arcoíris que veremos hoy. La tela causa ligera comezón, pero no es un símbolo de incomodarme la imagen que proyecto, es comezón-comezón. Faldas cada vez más cortas; a ellas les pregunto: ¿les gusta mi suéter de jerga? lo compré en la Marquesa.

Me gustó por ser distinto a lo que normalmente usaría. Ese día hacía mucho frío y no tenía nada para cubrirme. Antes de adquirirlo, todavía no podía preguntarle al bosque ni a la neblina: ¿les gusta mi suéter de jerga?

Esperando que vuelva, o se imponga por primera vez, la moda de los suéteres de jerga. Ese día sí va a llover y yo estaré usando otra cosa, o no estaré usando nada en absoluto. Quizá un suéter heredado por mi abuela, de un color que no combine con ningún otro. Porque ella no veía. Abuelitas cada vez más muertas; a ellas les pregunto: ¿les gusta mi suéter de jerga?

Esperando nuestra cita. Si despertaras a mi lado, desvestida ¿lo usarías?

Me gusta mi suéter

de jerga.

3.8.25

Zucaritas pobres

No hay Zucaritas, pero siempre puedes poner azúcar en tus Corn Flakes.

Resaca de Azucaradas todavía más baratas: hojuelas dulces del Bienestar.


Qué tarde llegué. Micheladas preparadas, azulitos en mis Corn Flakes.

Demanda de domingos todavía más depresivos: domingos del Bienestar.


Atrás de la caja venían las instrucciones. Pero ya las recorté también.

Improvisa de suicida todavía más resentida: suicidio del Bienestar.


Ciudad del Bienestar, aquí están tus hijos. Cajeros de supermercado.

Cajas rotas de hojuelas caducadas. Productos sin excesos de anhelos.


No hay una mejor versión de ti mismo, pero puedes poner alcohol y azúcar en tu bienestar.

Que se suicide la ciudad.

2.8.25

Manzana Fresh

Durante los últimos años, nuestro equipo femenino de natación había dominado la competencia regional con autoridad. Nos distinguía la juventud y la elegancia. Pero todo cambió en el torneo más reciente, cuando implementaron la tecnología de coloración antidopaje.

Apenas al lanzarnos al agua, las nadadoras del equipo dejamos estelas iridiscentes, que luego se juntaron hacia el centro como círculos de colores que flotaban en ondas suaves.

Como una pintura de Sonia Delaunay ¿en tornasol?

Los exámenes químicos de los líquidos en la piscina revelaron el uso prohibido de una droga experimental, indetectable en los exámenes de sangre y orina, pero que era revelado al secretarse por la piel junto con el sudor. Fuimos eliminadas de inmediato y se puso en duda la validez de todas nuestras victorias anteriores. Ese día la reacción del público fue calmada. Después vino la explosión mediática siempre agradecida por un escándalo en el mundo deportivo.

Descubiertas en nuestras trampas y ante la posibilidad de perder hasta lo poco de dignidad que nos quedaba, hicimos lo único que sabíamos hacer bien: volver a mentir y volver a nadar.

Un Sonia Delaunay tornasol, ya no era un Sonia Delaunay realmente. Pero una reproducción apócrifa de Sonia Delaunay fiel a su estilo tenía más posibilidades de pasar por un Sonia Delaunay auténtico.

Dijimos que era culpa de un shampoo que contenía la misma sustancia prohibida. Que las pruebas eran un falso positivo. Mandamos muestras de Manzana Fresh al laboratorio. Corroboraron nuestra versión de la historia. Nuestra versión de la verdad. Nuestra manipulación de todo lo que sucede dentro y fuera del agua.

Y volvimos a ser las campeonas invictas. Al menos de aquí a que alguien trazara una nueva línea de investigación y conectaran la empresa de shampoo con alguna de nuestras competidoras.

Mientras, colgando en la entrada del gimnasio, un verdaderamente nuestro Sonia Delaunay con círculos de los colores olímpicos.

1.8.25

Próximamente en cines

La humanidad ha logrado sobrevivir al colapso ambiental gracias a un avance biotecnológico radical: una generación de humanos modificados genéticamente para realizar fotosíntesis. Esta nueva especie -los únicos animales no extintos- vive bajo cúpulas solares alimentándose de luz, sin necesidad de consumo vegetal.

Mientras eso sucede en la Tierra, un astronauta solitario despierta del sueño criogénico a bordo de una nave tras una misión fallida siglos atrás. La inteligencia artificial que lo acompaña ha logrado mantenerlo con vida gracias a sueros creados a partir de carne clonada y ahora está programando su regreso al mundo olvidado.

Antes de su reingreso a la atmósfera terrestre, la I.A. hace una dura revelación: si el astronauta quiere permanecer con vida, solo hay una fuente de alimentación disponible.

La utopía de los seres solares naturalistas está a punto de ser destruida por la presencia de una directiva de programación que obliga a la computadora a ayudar al astronauta a sobrevivir a toda costa...

Canibalismo retrofuturista. Ideologías extremistas enfrentadas. Desnudos frontales completos.

Próximamente. Solo en cines.

La humanidad ha evolucionado a seres fotosintéticos. Un astronauta omnívoro y su I.A. obligada a garantizar su supervivencia vuelven a la Tierra. Y un narrador omnisciente se encuentra atrapado en ese mundo, obligado a interpretar la existencia como la voz en off que anuncia un blockbuster de vacaciones.

Este verano. Si creías haberlo leído todo. Prepara tus sentidos. Porque la realidad quedará atrapada en este tono con el que has leído las últimas frases. Las buenas ideas, las malas y aquellas totalmente irrelevantes, serán magnificadas. ¿Y qué tal si el astronauta pudiera alimentarse de mí, del narrador omnisciente? Y así, este verano, en IMAX, sería liberado de crear sinopsis.