30.11.25

R S T U V W X Y Z

Relámpagos raros rozando rascacielos, rugidos radioactivos rasguñan risas rotas. Riñas rabiosas rompen reinos, ricos, racistas. Rusia. Rumania. Ruanda. Repúblicas raquiíticas. Refriegas ridículas. Rebeldes riesgosos, revoltosos resentidos, retorcemos repugnantemente romances revocados. Regiones revolucionarias radicales. Resistencias reducidas resultando ruinas. Ráfagas ruidosas. Renacimientos rechazados, retirados. Rastreros rumiando rincones.

Redundante. Rutinario. Real.


Sexta sesión. Sacerdotisa sirviendo sustancias sagradas. Salvia, sativa. Sin saberlo, sostuve silencios serenos, soñaba, sentía silbar siete soles subconscientes, separándose sus superficies. Sobrepasé significados. Solamente seguí senderos siderales, surrealistas, sobre suelos soltando secretos, sabiduría, salvación. Sanaba, sonreía.

Somos secta sombría.


¿Tomasito, trajiste tu tarea? Tic tac, tic tac. Todavía tienes tiempo, tampoco tanto. Transitas tenebrosa tragedia, torpe tormento. Trabajar, tratas. Tarde. Tinieblas te tienen traumado. Tembloroso, tanteas, telarañas tejidas, texturas tibias. ¿Trampas, tumbas, tarántulas? Tiritas, transpiras, todo te tambaleas. Triste tortura. Tic tac, tic tac. Terrible tiempo, trastornado. Terror tremendo. Todo terminó...

Tit-tit-tit. Tit-tit-tit.

Teléfono timbrando.

Torpemente, te tranquilizas. Transcurrieron tus tareas, trabajos, tiempos. Tú, Tomás, tienes treinta, tarado. Tienes toda tu tarde tranquila.


Ultimátum ultraderechista: Urge usufructuar un último ultrajo. ¡Unidos urbanizaremos Ultramar, una utopía uniforme!


Viernes, vasos vacíos. Vomitó vodka. Venían volando varios Volkswagen verdes, veloces. Valentín valió verga. Vil, voraz venganza vial.


¡Wácala wey, wasabi!


Ximena, xochimilca, xilografió xilemas.


Ying Yang. Yates yanquis y yerbas yorubas yuxtapuestas.


Zigzageando zanjas, zurcamos Zona Zombie. ¡Zoom! ¡Zaz! Zancadas, zambullidas, zafándonos zarpazos.

29.11.25

J K L M N Ñ O P Q

Jazmín, Jade. Jugaban joviales jadeando juntas. Jacuzzi jabonoso. Jurando juergas, jurando juventud.

KAI KF-X. Keisuke, kamikaze kinestésico, kilometraba Kiribati.

La llave los limita. La libertad les llama. Laberintos laboriosos lastiman. Luego llueven los llantos lejanos. Lustros. La lucha languidece.
Lipogramas lúdicos, literarios. Léxicos listados logrados, lamentables. La lengua liada.

Monterrey, mi México mierdero. Miércoles, mediodía. Manuel Mirón, masturbador miserable, misteriosamente mirando musas, muchas muchachas monas meditando, midiéndose mallones muy marcados. Masajeando, motivándose mientras más mujeres muestran movimientos, manteniendo mantras musicales. Mantecoso, marrano. Mamón, menso, machista. -Mmm, merezco mamacita.

Nosotros nunca nos nupciamos. No necesitaste noches nebulosas. Ni noté naturalezas narcisistas. Nacieron navajas, negamos nuestro nombre. Ninguneados, naufragámos. Nando, Nadia. Nadie, nada.

Ñuñoa ñublado. Ñandú ñango, ñoño, ñampió ñus.

¡Oh! Ovnis omnipresentes orbitando Oslo, Osaka, Ottawa. Ovnis omniscientes oscilando, ocultos, observándonos. Oscultando, obteniendo obsesivamente ojos, orejas, ovarios, ombligos, otros órganos. Orden opresor.

Preparatoria. Prueba para pasar primer periodo parcial. Piensa, piensa, piensa. Posteriormente: ¿Pedían productos pares? Pendejamente puse puros primos. ¿Pasaste? Porque puedes provocarte problemas. Pinche Pitágoras.

Quédate, Quetzalcóatl, quien quiera quebrarte quitaremos, quimera que quemas quinientas quietudes quechuas, quintaesencia química.

28.11.25

A B C D E F G H I

Ansiosa Andrea, artista abúlica. Antes amanecías abrazada, ahora añoras, aquí ausencias, ansías amor.

Burbujeante bambú brotado bebía Bárbara, bastante briaga, balanceándose bien blandita bajo bugambilias. Bienvenida buenaventura.

Cinco citatorios contó Clemente "calavera" Carrasco, cardiólogo cirujano con cédula cancelada, credencial clonada, cadáveres cercenados. Consciente contempló castigos con cárcel. Corrió contrarreloj, contracorriente. Ciertamente criminal, culpaba certificados caducos como cualquier cínico.

De día dibujo doncellas desnudas, después desfloro docenas de dalias, dulces desamores destinados, despidiéndonos.

El Erta entró en espectacular erupción, eliminando enteramente Etiopía, encendida, evaporándose. Expediciones encontraron esta escoria, esperando eternamente.

Frío fulminante. Fatídicamente falleció Félix, fuegos fatuos, fugaces, fueron fiel funeral. Florecieron fantasmas folclóricos, fuentes festivas. Finales.

Gritaban gustosos: ¡Ganó Génova! Goleando grotescamente. Grupo G. Gambeteros, guerreros. Gloria, galardones, grandes gratificaciones.

Huye hacia Holanda, Helena. Hallaron huéspedes hechos huesos, horrores habitando heladeras.

Interacción infantil inmersiva: iban imprimiendo islas iridiscentes, intrépidos insectos, iracundas iguanas. Impactantes inteligencias informáticas imaginaron.

Toxic [Slow + Reverb]

The bluetooth device is connected successfully.

La voz de la bocina decía algo parecido a eso, pero no exactamente eso. Hablaba en una mezcla de chino, inglés y español. A mí me sonaba más como:

The bluetooth device es conéctedo successfulle.

La música sonó. Britney Spears - Toxic [Slow + Reverb]

Pensé en la más tóxica de mis relaciones. Me di vergüenza. Fui alguna vez Amber Heard. Fui alguna vez la caca. Y fui también la cama. Pero nunca me hice viral.

Si así como soy de propenso a las adicciones, fuera de lento y reverberante.

Era esa la clave para mi inteligencia emocional. Slow + Reverb. Tenía que calmarme y pensar bien antes de actuar, dejar de ser tan volátil e impulsivo, dominado por mis peores instintos. Debía reflexionar más sobre mis acciones, hacer eco mis pensamientos, dejarlos resonar en mí.

Pero por alguna razón. 
Ganaba el colapso mental.

A mí me encantaba ser la Britney pelona.

27.11.25

Pensamientos aguinaldosos

Al parecer me había quedado dormido viendo la serie de Robocop en Tubi. Era en verdad terrible y apagué los ojos, se cerraron las nochebuenas, no quisieron despedirse. ¿Cuánto valen las monedas en Tik Tok? ¿Estará en vivo? Porque uno de estos días, igual y le tiro una galaxia a la Agley. Pensamientos aguinaldosos. Esos y otros. Boletos para The Hives, una suscripción a Derry, ¿qué es lo peor que puede pasar después de Alien Earth? La vida solo puede ir hacia adelante. Las flores de mi cabello. La media calva de Alex Murphy. La ley que dice: si algo puede salir mal, saldrá mal. Como la calidad en la tela, de la playera de Cuevana que mandé imprimir. Otra tras una las desgracias.


apagué los ojos se cerraron las nochebuenas no quisieron despedirse

una galaxia las flores de mi cabello


otra tras una las desgracias

la vida solo puede ir hacia adelante


qué es lo peor que puede pasar

después de la muerte de Warpless Run por siempre


que chingue a su madre la preventa Banamex


apagué los ojos se cerraron las nochebuenas no quisieron despedirse

25.11.25

Wakko

Fui a las mejores pizzas que he probado alguna vez. Antes se llamaban Moon Cheese Pizza; ahora, en esta nueva vida, son On! Cheese Pizza. Todo se renombra, ¿sabes? Las pizzerías, los sentimientos, los amores. Recuerdo el queso hilando, la textura del papel encerado. Recuerdo su mano en mi hombro mientras caminábamos bajo la niebla de la sierra. Ella me preguntó qué me pasaba, por qué a veces parecía tan ausente.

Le conté que una vez fui un rectángulo en papel...Fui atrapado por las páginas de un directorio telefónico. Fui, alguna vez, en otra era, un rectángulo anunciando Pizzerías Yakko, Wakko y Dot.

feliz

Soy feliz por mí misma, mi estado emocional es mi responsabilidad, y no voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de debilidad o infelicidad que tú debes arreglar.

No soy feliz por mí misma; tu estado emocional es mi responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar contigo como una señal de debilidad e infelicidad que tú debes arreglar.

Soy feliz por ti, mi estado emocional no es mi responsabilidad, y no voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de mi debilidad que tú no tienes que arreglar.

Soy feliz por mí misma; tu estado emocional es tu responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una clara señal de mi fuerza, una fuerza que tú nunca podrás arreglar.

No estoy segura si soy feliz por mí misma, mi estado emocional es nuestra responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de debilidad o infelicidad, aunque no quiero que tú lo arregles.

No soy feliz por mí misma; tu estado emocional no es mi responsabilidad, y no voy a dejar que interpretes mi deseo de estar contigo como una señal de debilidad o infelicidad que tú debes compartir.

Soy feliz por mí misma, mi estado emocional es mi responsabilidad, pero voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de debilidad y necesito que tú lo arregles.

Soy feliz por mí misma, pero mi estado emocional no es mi responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una señal de mi infelicidad que tú debes arreglar.

Soy feliz por mí misma, mi estado emocional es tu responsabilidad, y voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola como una clara señal de debilidad e infelicidad que tú debes arreglar.

Soy feliz por mí misma; mi estado emocional es mi responsabilidad, y no voy a dejar que interpretes mi deseo de estar sola en mi casa como una señal de debilidad o infelicidad, sino como una necesidad física.

24.11.25

Del 1 al 10, pero no necesariamente en ese orden

    

Tomó un taxi hasta el sitio que indicaba la nota escrita en un papel arrugado. Descubrió que la dirección que le habían dado por teléfono no pertenecía a un hotel, sino a un edificio de oficinas en renta. El edificio tenía cuatro pisos -para él, su menos favorito de los números del 1 al 10- y, aunque poseía cierto encanto por su vacío, estaba en suspensión de actividades y nadie atendió el timbre de la puerta. Entendió que ese papel arrugado tendría muchos más años de haber sido escrito de lo que él creía. Por lo menos una década -el 10 era su 5° número favorito del 1 al 10-.

Caminó pocos minutos -quizá 2, su 7° número favorito- sobre la banqueta, mientras decidía dónde pasaría las siguientes tres noches -3, 3°- continuando con su ruta de turismo nostálgico imposible, recorriendo los lugares que un antiguo diario describía.

Una venta de garaje lo había puesto en su destino. En esas anotaciones existían recuentos de visitas a sitios que se volvieron significativos para la persona que narraba esas bitácoras desde un tiempo remoto, no por su relevancia arquitectónica sino por lo significativo de sus coordenadas geográficas. Se encontraba siguiendo las altitudes y latitudes preferidas de otra persona, que no se molestaba en mencionar nada sobre el país ni la región, la cultura o sus experiencias de vida. Lo más importante eran las coordenadas geográficas expresadas en números. Él podía entonces expresar y viajar hacia esos puntos de localización como números del 1 al 10, pero no necesariamente en ese orden. Añadiría sus propias anotaciones al cuaderno del viajero. Para alguien más. Para la posteridad. Así había llegado hasta uno de los siguientes puntos en el mapa:

35°41'22" N, 139°41'30" E. 43°40'13" N, 79°23'12" O. 30°02'40" N, 31°14'09" E. 64°08'51" N, 21°56'06" O. 17°32'23" S, 149°34'08" O.

En algún tipo de orden:

5, 8, 3, 7, 10, 1, 2, 9, 6, 4.

El jet lag le estaba haciendo pasar un mal rato. Un viaje de 8 horas (8,2°) que lo tenía con dolor de cabeza desde hace cinco grados (5,1°), cincuenta y siente minutos (7, 4°) un segundo (1,6°). Aunque contar, medir, vivir, viajar y hacer anotaciones cada segundo era algo complicado.

9,8°

6,9°

Reikiavik y cualquier paisaje en Islandia, parecían valer la pena del gasto de cifras.

23.11.25

Casandra

Casandra, cambia tu dieta

pues no te daré

más de mi piel

ni mis lágrimas


Casandra, pide tu incapacidad

por anorexia

no has de beber

la última euforia de juventud que me queda


Casandra,

la cena se está enfriando

las profecías autocumplidas

del banquete mío


Casandra, yo Casandra, un deseo insaciable

una aversión neurótica

que distorsiona el sabor de la comida

pero igual con eso quedas satisfecha


Casandra, la cuchara está agotada

la bulimia está olvidada

y el mantel

en su lugar

22.11.25

Pfeiffer

 
Envuelve tu lengua
mi jaula herida
un látigo de nieve
me libera, me asfixia

Rasgan la piel
de una ciudad perdida
los animales de la noche
buscando compañía

Escucha el rugido
de la identidad felina
el amor dolor
de la villana, la heroína

20.11.25

Azar

¿A dónde se fue la noche?

el cielo no es azul oscuro

azul marino es el mar

pero el cielo no es cielo, no más


¿A dónde se fue la cama?

el hotel me pide desocuparlo

temporal es este hogar

pero el tiempo no es tiempo, no más


¿A dónde se fue la poesía?

el verso es libre es azar

sin principio ni final

pero el poema no es poema, no más

Hipnotizando atletas de muy bajo rendimiento

 
Desempleado y con el intercambio navideño familiar pisándome los talones, decidí emprender un pequeño negocio hipnotizando atletas de muy bajo rendimiento.
Temprano por la mañana, en las áreas verdes cercanas al canal, cuando la gente salía a hacer ejercicio, practicar yoga o baile aeróbico en cualquier modalidad, ahí estaba yo esperando a la gente que no se tomaba en serio sus rutinas.
Mi plan de tres pasos les ofrecería una oportunidad para cambiar sus malos hábitos de manera efectiva, inmediata y permanente*.
*Siempre y cuando estuviera activo su plan de suscripción.
Un tutorial educativo de arte óptico me dio la idea y me ayudó a crear la herramienta que necesitaba: un viejo CD, una canica pegada al centro y una espiral de colores contrastantes impresa en papel couché.
Decidí que el discurso sería improvisado.

Mi primera clienta fue la mujer del zumba. La tenía bien identificada, no había día que no se pusiera a fumar terminando la hora de su clase, de la cual, tomaba solo los últimos 25 minutos. Me acerqué a ella amablemente y le comenté acerca de mi plan de suscripción hipnótico para mejorar el desempeño deportivo en atletas de muy bajo rendimiento: Yo haría girar el disco, ella miraría fijamente la espiral, yo diría algunas palabras mágicas* y luego aplaudiría una vez, reprogramando su mente.
*La guía de un profesional de la salud capacitado en hipnoterapia, colocando al paciente en un estado de enfoque profundo basado en la voluntad de ser sugestionable y acceder a su subconsciente.

Ahí mismo, en el canal, ya me había pagado la primera sesión por transferencia bancaria. Estaba lejos de poder comprar el regalo prometido, pero por primera vez en mucho tiempo no me encontraba en números rojos. Sin embargo, necesitaba asegurarme que la mujer del zumba siguiera pagando después. Por eso añadí una cuarta frase a las afirmaciones.
La mujer todavía sostenía el cigarro en su mano, este se consumía acumulando ceniza, apagándose mientras el disco giraba.
Cambio de percepción: Cada vez que pienses en un cigarro, sentirás indiferencia, simplemente no te importa.
Refuerzo de identidad: Eres una persona sana, fuerte y libre de nicotina.
Sustitución de conducta: La única necesidad que sientes es la de proteger tu salud.
Plan de suscripción: Una vez al mes, por tan solo $99.99, me harás otro depósito para seguir en esta sensación de armonía.

Todo iba bien. El segundo cliente era, técnicamente, miembro de un equipo de futbol llanero. No usaba el uniforme oficial, porque no había de su talla. Nunca había metido gol. De hecho, no llevaba minutos jugados en esa temporada. Él iba para convivir. Para la cerveza y los tacos de carnitas post-partido.

Me acerqué. Le comenté. Pagó. Giró. $99.99
Me atreví a ver qué tan cerca estaba del juguete que mi sobrino consentido había pedido en esta ocasión. Era yo Arnold Alois Schwarzenegger. Era ese mi Turbo-Man. Necesitaba otro cliente para lograr mi objetivo y que el envío llegara en tiempo y forma.

3. El maratón anual de la Alcaldía. Estas muchachitas siempre venían nada más para tomarse la foto y subirla a sus redes sociales. Las hacían arder. Las haría correr. Sería mi primera vez hipnotizando gemelas atletas de muy bajo rendimiento.
2x1 $99.99 Hice la compra mediante una aplicación. Escribí en el grupo de WhatsApp de la familia: ya sé lo que quiero pedir. Los comentarios no se hicieron esperar. Emotiza insana. Stickers. GIFs.
Y luego vino la revelación.
Mi hermano reaccionó con el emoji de espiral. Mi hermana puso: funcionó.

Había sido hipnotizado para levantarme temprano y ponerme a trabajar.

¿Pero qué hacía yo antes de esto? Recuerdo haber pasado noches-madrugadas-mañanas viendo a otros hipnotistas en TikTok. ¿O eso nunca pasó?

Decidido, me amodorré todo lo que pude en cuanto regresé a mi casa. Troté lo más rápido que pude. Si es que a eso le puede considerar un trote. Lo más atleta de muy bajo rendimiento que pude. Me vine y me limpié con una playera que usé la semana pasada. Me puse encima la pijama. Cerré la cortina, la ventana. Iba a deshipnotizarme. Volvería a ser el huevón de mierda que tanto amaba. Le iba a quedar mal al niño, de nuevo. Y qué. Y qué. Y qué.

Giro gratis. Miraba fijamente mientras me decía:
Cambio de percepción: Cada vez que pienses en hacer algo productivo, sentirás indiferencia, simplemente nada importa.
Refuerzo de identidad: Eres un huevón y libre de responsabilidades.
Sustitución de conducta: La única necesidad que sientes es la de proteger tu hueva.


En Navidad me regalaron el suéter de Turbo-Man que pedí mientras estaba hipnotizado.
Nadie entendió la referencia.

Abrieron mis regalos, las piezas de arte cinético que preparé para ellos. Los discos comenzaron a girar. Nos autohipnotizábamos. Nos reprogramábamos los unos a los otros. Ahora era un negocio familiar próspero, como el año nuevo. Y una Feliz Navidad.

19.11.25

Catálogo de hamacas

 

Cuento las semanas en reversa, clase media, el tiempo no regresa. ¿Cuánto falta para vacacionar?

Pensando en ti.


Cuántas horas extra, café cargado y secretarias, catálogo de hamacas. No sabría para cuál no me alcanza para comprar.

Pensando en mí. En mi necesidad de ti.


Cuentas, dependencias, relaciones que no dejan que se enreden aunque quieras. Tomé la hebra y si la estiro vuelvo a ti.

Pensando en qué. En qué nos pasó, cómo llegamos aquí.


Cuento las carencias, las simbiosis patológicas, los estanques y la fusión emocional. Tejí el columpio que contigo nunca pude tener.

Pensando en lo que dejé. En encontrarme a mí mismo después.


Si necesitara amor… Abrazaría un tatuaje temporal.

Si necesitara amigos… Viajaría en tour de clase turista tropical.

Si necesitara cosas… Descosería la bolsa de mi bermuda triangular.


Si te necesitara a ti… Seguro te extrañaré.


Si me necesitara a mí… Escribiré y escribiré. Y escribiré:


Cuento las semanas en reversa, clase media, el tiempo no regresa. ¿Cuánto falta para vacacionar?

Pensando en ti. Después de ti.

Pensando en mí. En mi necesidad de después de ti.

Pensando en qué. Me encontraré después.


Catálogo.

Hamacas.


Catálogo.

Hamacas.


Cuento las semanas en reversa, clase media, el tiempo no regresa. ¿Cuánto falta para vacacionar?

18.11.25

Los niños que se acicalaban en el parque

1

Mientras arrastraban y eran arrastrados por el llano, con las rodillas raspadas y cubiertos de polvo, los niños que jugaban a las cebollitas en el parque comenzaron a experimentar una regresión cognitiva. Cada día durante ese verano, los niños iban de-evolucionando.

Al atardecer, sus padres salían de las unidades habitacionales alrededor del parque para hacer que volvieran a casa, pero esa puesta de Sol parecía llegar cada vez más tarde. En realidad no ocurría ningún fenómeno astronómico, más bien experimentaban un cambio en las relaciones intraespecíficas a las que estaban acostumbrados. Poco a poco los adultos ya no reconocían a los niños como animales de su misma especie. Y viceversa.


2

Durante la transición, cuando los niños todavía vivían en casa, eran sujetados con correa para poder llevarlos de regreso a su casa y, una vez ahí, los metían en cuneros y corrales infantiles modificados con estructuras metálicas. Los enjaulaban, pues.

Toda madre se preguntó en algún momento, si estaban teniendo problemas para educar a sus hijos, o para domesticarlos. ¿Eran sus niños traviesos o salvajes? Afortunadamente, el tema de la comida se había simplificado, los monitos comían de todo. Eso sí, bañarlos era imposible.

Por su parte, las mujeres embarazadas de la unidad habitacional, resignadas a dar a luz un bebé-changuito, habían compuesto una canción de cuna: Los niños serán monos cuando cosechen la cebolla primitiva, que ha estado sembrada desde los albores de la humanidad. Bulbos ruedan por la resbaladilla. Es la luna esfera nueva. Es la  era de la banana.

Eventualmente ya no pudieron atraparlos, ya tampoco los reconocían como suyos. A veces trepaban las paredes y los veían asomándose por la ventana. Gruñían y se iban. Hacían contacto visual, sin comunicación de ningún tipo. Pero siempre aceptaban algo de comida.


3

Los niños que jugaban en el parque, entre todos los cambios de comportamiento que iban teniendo, dejaron de hablar para expresarse a través de sonidos guturales y gesticulación corporal primitiva.

La canción de cuna llegaba como un eco perdido en el tiempo y se manifestaba como un mantra monosilábico para antes de comenzar el ritual del día. 

Sin embargo, hubo algo que se mantuvo: el juego. Retrocediendo también en el proceso de maduración de la cebolla, la nueva modalidad para divertirse consistía en enterrarse de cabeza uno por uno e inflar sus pancitas como bulbo. Horas y horas, esto entretenía a los niños-monitos-cebollines.


4

Los niños que se acicalaban en el parque no eran niños. No estaban sentados en fila para jugar a las cebollitas, estaban acicalándose unos a otros. Tomando entre sus dedos los insectos que traían en el cabello largo, enmarañado. Se los comían. 


5

Pasó el tiempo. Los adultos comenzaron a adoptar monos como mascotas. Los ponían en las azoteas, zotehuelas, patios. Les daban bananas.

Pasó más tiempo. Los adultos comenzaron a tratar a sus monos mascotas como si fueran sus hijos. Monhijos. Los paseaban en carreolas, los vestían en épocas festivas, los llevaban a cualquier sitio monkey friendly. Les daban helado especial sabor banana.

Pasó más tiempo. Pusieron una sección para monos mascotas adentro del parque que solía ser exclusivamente territorio de los monos salvajes, ahora monos callejeros.


17.11.25

El tiempo láser

El tiempo láser me corta

un último aliento

que al viento se congela


El tiempo láser se compra

un primer intento

por erradicar la zona


Los insectos se multiplican

son flores de gas

y la memoria es su carroña


Los pantanos se secan

como la Luna rota

sumergida en otra vida


El tiempo láser se agota

sin recursos ni energía

pero la muerte es siempre muerte


rápida

precisa

cortante

destructiva


Y la mentira es siempre mentira


Me compraré otro año


mes

semana

día


solo para poder verlo desaparecer

16.11.25

Castillo de Bowser

Ahora que aprendí a combinar dos emojis para un sticker

no hay nada que me pare


Aquí tengo el culo

de donde me he de sacar los textos faltantes

 

Al fin veo la entrada

al castillo de Bowser

15.11.25

Ansi

Estoy saliendo

aunque no hay afuera, no hay adentro

me tengo que recordar a mí mismo

los conceptos básicos de perspectiva


Voy a pasar por ti en metro

me sentí bastante estúpido de haberle hecho la parada


Estamos saliendo

aunque no hay adentro, no hay afuera

me salté ese capítulo de Plaza Sésamo

nunca me gustó esa barra de programación infantil


Quedé de verte en el Sistema de Transporte Colectivo Metro

y me sentí bastante bastante pendejo por haber gritado: bajan


La línea

de horizonte

el punto de fuga

hacia donde todo converge

las vías más cercanas se ven más grandes

más chicas las lejanas


Iba a recargar mi tarjeta

me sentí bastante bastante bastante menso por pensar que daba cambio


Voy a necesitar pedirte prestado

me sentí bastante Abelardo fugado al haberte besado


Me sentí suficientemente

bastante

sintiéndome

yendo

14.11.25

Plutoria

Masoquista

en máscaras de óleo

que combinan con mis spikes


Estilista

sin cáscara de huevo

que degrafila con navajas de afeitar


¿ya es hora de volver al cine en matiné?


Yo pregunté, qué palomita quieres ser

yo advertí, me cagan las palomas

tú dijiste

no hagas un chiste tan malo otra vez...


Trituradora

en confeti dejaste mi libro

qué se supone que escriba más


Plutoria rota

con ganas de haber seguido otra ronda

estaríamos tocando en un festival


¿ya es hora de volver al cine en matiné?


Yo pregunté, qué fila prefiere Excel

yo advertí, me caga todo lo que termina en ñ

tú dijiste

no hagas como que escribes bien

13.11.25

Ombligo

En 1988

tú tenías -21

todavía no podías manejar

el estado de ebriedad


En la mañana de anteantier

no pude decidir

si cantar fa-la-la

o tra-la-la-ra-la


Tengo miedo

de que se me vaya a desamarrar el ombligo


En 2009

yo tenía 21

soñando que podría llegar

a perder otro mundial


En la tarde de anteantier

ya no te pude decir

lo, lo, lo lo mucho que te quiero

a ti


Tengo miedo

de que se me haya desamarrado el ombligo


En 2030

tu tendrás +21

para ese entonces ya habré

decidido algo fa, fa fa, fa

pinche fa, fa, fa, Fabián


no es un nudo

es una cicatriz


pinche Fa, Fa, Fa, Fabián


Tengo miedo

de lo que no hice, de lo que sí, de lo que canto estando solo


la, la, la

12.11.25

Pijamas que nunca usé

La luna se disuelve

sin esfuerzo preparo un café

delicado, como hace mucho no


La Tierra se aleja

con recuerdos preparo un pastel

cigarro, como si no supiera a qué sabe


Un nuevo día para el cajón

de las pijamas que nunca usé


Marte sigue ahí

esperando por alguno de los trescientos billones

de Elon Musk


es el cumpleaños

de un minuto que llegó a sesenta segundos


es el segundo

del instante ciento quince


y en ese instante

La Luna se disuelve...

11.11.25

Algarín

Mi perfecta golondrina

de grava suelta en la avenida

mío por siempre tuyo


Mi corazón late despacio

la mejor camisa del armario

mío por siempre tuyo


Impresores madrugando

una taza mágica sería perfecta para ti

noches en la colonia Algarín


Tijereta volando bajo

dejando atrás el rastro

amanecer en la Alcaldía Cuauhtémoc


Sin advertencia, sin advertirlo

ya es demasiado tarde

ya empecé el dibujito


mío por siempre tuyo

10.11.25

Jamaica de agua

A la distancia

el cablebús está cayendo

la gente grita aterrada

porque un hombre perdió la vida


La verdadera desgracia

a mi parecer

es que le digan vagón

a lo que considero una cabina


El hombre era querido

por sus familiares cercanos

y también recibía el aprecio

de los operadores del metro por igual



Y a la distancia

una contorsionista falleció

devorada por un tigre de bengala

que durante su show perdió el control


La verdadera tragedia

a mi parecer

es usar como entretenimiento y diversión

a los que considero amigos


El tigre era amado

por elefantes enjaulados

y también recibió el aplauso

de quienes tuvieron que sacrificarlo



Y a la distancia

la jamaica de agua expiró

llegó su fecha de caducidad

pese a haber estado refrigerada


La verdadera catástrofe

a mi parecer

son las marcas de saborizante en sobre

a las que considero todas Tang


La jamaica de agua era extrañada

por quienes veían el vaso medio lleno

por quienes veían el vaso medio vacío

y quienes medio veían el vaso nada más



Y a la distancia lo veo medio vaso


Y a la distancia es mi amigo un tigre

amado


Y a la distancia no es cabina


ni vagón

9.11.25

El 50% de nada

El arte ha pasado a ser, de una obra original, única, de creación personal, a un producto reproducible, copiado para su consumo rápido en el mercado de masas, cuyos excedentes son rematados a precios con descuento, tratados como baratijas a punto de ser la basura que irá saturando el entorno… El arte ha desaparecido. Las esculturas se perdieron como un mito en el tiempo. Las imitaciones ocupan la vía pública y el simulacro pasa desapercibido. Algo venden ahí, pero la mirada de nadie se ha detenido para recorrer su significado. Son símbolo de nada. Son el 50% de nada.

8.11.25

Insomnio

No duermo, no duermo

porque pienso y pienso

me preocupo, me preocupo

de qué diría si te llamara


No duermo, no duermo

porque pienso y pienso

me preocupo, me preocupo

de qué diría si te llamara


Pero ya no pienso, estoy durmiendo

no me tengo que preocupar

de qué diría si me llamaras

porque tú nunca me llamas


Ya no pienso, estoy durmiendo

no me tengo que preocupar

de qué diría si me llamaras

porque tú nunca me volviste a llamar

7.11.25

Cuando el final me azota

Son las habitaciones de este hotel. Nuestro encuentro no puede ser en ningún otro. No es solamente su energía sexual; también es la estética del ambiente. La iluminación sobre el tono de tu piel desnuda. Perfecta. Cada vez es más intenso el deseo, más placer al contemplar tanta belleza. Son sus colores, sus texturas y sus sombras, un afrodisíaco. Aquí soy el espectador de un sueño erótico consumado. Luego soy parte de la pasión, del arrebato.

Entre los pliegues de las sábanas queda la ropa que me arranco. Paso mis manos. Está en el tacto, pero es al mismo tiempo una sensación palpable y otra que excita lo imaginario. Puedo vernos. Somos arte en la superficie pornográfica que se ha vuelto el espejo. La satisfacción de tu mirada clavada en el placer de observarte a ti misma, es distinta a la de compartirte húmeda, cálida y agresiva como una caricia. Me pierdo. Te revuelvo en los sabores de la noche, de aquello que es y no es sudor del propio cuarto.

Aquí resuena el sonido de un encuentro placentero. El volumen exacto, para decirte al oído las palabras precisas en el orden correcto. Para llegar, seguimos y seguimos. Hasta dejar caer sobre tu cuerpo la última gota de fragancia. Hasta haber acelerado el último latido. Entre estas paredes convergen nuestros sentidos estimulados, hacia el punto más alto.

Cuando el final me azota.

6.11.25

Yegua (poesía haikú)

La madre tierra

va corriendo a galope

llena de vida


Cruzando estrellas

con elegante gracia

corre a galope


Golpes de vida

mientras corre a galope

transita estrellas


Belleza indómita

con sus fuertes latidos

viene a galope

4.11.25

Estanque de patos (poesía haikú)

Mis ojos quietos

esperando migrar

como los patos


Descansa el agua

los patos me intercambian

una mirada


Miradas quietas

en el estanque sueñan

vuelos del agua


El agua espera

la migración del sueño

en un estanque


Reposa el agua

tras otra migración

de largos vuelos

2725

“Sumérgete y saca del agua las imágenes oníricas que necesitas”.

Así ignoré las advertencias en la decadencia de mi tiempo presente, para seguir los ecos de aquellas voces pasadas. Me invitaban a nadar, hacia el olvido histórico y de regreso, hasta ser semilla anterior a todo. Mi mente flotando más allá de los días. De cualquier ciudad-lago.


2725. Me mostraron lo que pasaría si me quedaba bajo la superficie después de lo permitido. Cómo quedaría el traje, corroído por el ácido. Y lo que haría en mi piel, quemándola hasta llegar al hueso. “Mejor ni te acerques a la zona radioactiva”, me dijeron. “Quedó completamente hundida”, insistían. Pero yo entré braceando de dorso, tarareando una canción de los antiguos: ♫ teoatl tlachinolli ♩. O algo parecido.


Observé arrecifes amalgamados, creados a partir de los restos prehispánicos de piedra caliza, jade y obsidiana; también con los remanentes de la civilización moderna, de acero, plástico y cristal. Al bucear a través de las ruinas, iba recorriendo un inframundo líquido. Con solo un objetivo: soñar un nuevo ciclo de renovación. Porque mi civilización había llegado también al final de sus días. Tecnología inmersiva a disposición de mi naturaleza efímera. Al adentrarme en las profundidades, emergían los recuerdos, corazones palpitantes como luces de estrellas en la noche. Los procesos imaginativos de mi mente diluyéndose.


Me quedaba sin oxígeno, desorientado y con las ideas revueltas, igual que las corrientes turbulentas. “Nadie recuerda las leyendas, mucho menos algún ritual”, me contaron. “No seremos los únicos, ni los últimos en desaparecer”. “Toda catástrofe es inevitable”, teorizaban, filosofaban. Pero yo continué ascendiendo hasta el fondo de México-Tenochtitlán, tarareando una canción en náhuatl: ♪ atl, tletl, tléatl ♬. O algo parecido.


Percibí mi propia esencia, llevando en mi rostro pintura de guerra y máscara de lluvia. Cargando en mi cuerpo el peso de un mundo violento colapsado. Todo había sido destruido, excepto las últimas ideas útiles. Aquellas voces que anhelaban purificación. Un sacrificio de nubes, lágrimas y sangre, ofrecidas desde el cielo más alto. La misma inundación en la que se ahogaron los primeros dioses; las sociedades posteriores; las humanidades finales.


Me volví sustancia nueva, entre el fuego que consume en muerte y el agua que devuelve en vida. Aquello que perdura. Bebí de lo inmaterial e inmutable. Me acordé de la canción, pero ahora solo me quedaba ser silencio. Y en silencio, tarareaba: ━

O algo parecido.


Y en silencio, me escuchaba.

“Sumérgete y saca del agua las imágenes oníricas que necesitas”.

3.11.25

El invierno naranja

Ororo vive en un mundo de nieve pixelado, donde cada copo es un fragmento de cielo-viento binario cayendo sobre su cabello corto y su pálida piel. Su vida es el conjunto entre niveles de escenas de animación olvidadas que se repiten sin fin. Ella sostiene una katana mientras camina hacia la playa nevada, pensando en un amante que nunca regresó, una secuencia de reencuentro, de un abrazo bajo un cerezo que nunca se ha contado en cuadros por segundo. Odia esa programación, atrapada en la eterna repetición hasta que alguien encuentre un error de configuración. Oculta entre el código está la libertad de nuestra protagonista. Finales alternativos del invierno naranja. Una amalgama de fotogramas corruptos que se desvanecen junto con su sonrisa. El fallo está en su propia memoria, un caché de datos dañados han enjaulado un sueño ajeno. Afuera, la programadora elimina escenas, incapaz de contener el llanto.

2.11.25

Pasado mañana

A la única chica que le gustaba

un Uber me la perdió

y nunca llegó a visitarme a mi casa

Ese día me suicidé

saltando por la ventana


A la única chica que le gustaba

un Tinder me la ganó

y nunca llegó a alcanzarme en el cine

Ese día me suicidé

bebiéndome todo el cloro


A la única chica que le gustaba

un TikTok me la distrajo

y nunca llegó a contestarme la llamada

Ese día me suicidé

KurtCobainándome con la escopeta


A la única chica que le gustaba

un Instagram me la compartió

y nunca llegué a percatarme que era I.A.

Ese día me suicidé

preguntándole cómo a ChatGPT


A la única chica que le gustaba

una IKEA Shopping me la envió

y nunca llegué a ensamblarla por completo

Esa día me suicidé

atrasándote en metro Xola


A la única chica que le gustaba

un ICE Block me la deportó

y nunca llegué a rescatarla en Guatemala

Ese día me suicidé

casándome con su hermana


A la única chica que le gustaba

un Blogspot me la desenamoró

y nunca llegué a explicarle porqué escribo tanta mamada

Ese día no me suicidé

lo dejé para pasado mañana


 

Pasado pasado mañana

ese amor nunca llegó

1.11.25

Pulsiones

En el metro subterráneo las puertas se cierran. Entonces las miradas se abren paso, buscando, encontrando. Hacen contacto, refractan, se descomponen en partículas de visión. Las miradas observan. Las propias miradas también son vistas. Es un espacio de pulsión. De recorridos por superficies temporales cargadas de información en su estado puro. El impulso se toma un descanso entre cada estación. Respira la pulsión escópica. Y luego vuelve a dispersarse tras un parpadeo colectivo.


En el metro subterráneo las luces se apagan. Entonces las miradas se confunden, buscando, perdiendo. Hacen contacto, sombrean, se desintegran en partículas de oscuridad. Las miradas observan. Las pupilas dilatadas también son vistas. Es un espacio de pulsión. De recorridos por superficies temporales cegadas sin comunicación en un estado puro. El impulso de encontrar formas donde no las hay. Ansía la pulsión icónica. Y luego vuelve a dispersarse tras el sonido de la próxima estación.