31.10.25

Yo creo con que escriba unas cuatro o cinco historias

Los arquitectos se equivocaron al construir este panteón. Pusieron las lápidas en el lugar del ventanal. Ahora la luz se filtra como un fétido olor. Y cada que alguien fallece, cae la lluvia, sale el Sol. Un arcoíris doble de huesos en flor. ¿Dónde quedaba arriba? ¿Dónde es abajo, afuera, adentro? ¿Todo es alrededor?


Las abogadas se equivocaron al consultar el planificador. Era día de venir formales y ellas se trajeron el putidisfraz. Ahora en la junta están sintiendo todas las miradas detrás. Y cada que alguien expone, nadie escucha, nadie ve más allá de las curvas que un zombie mordió. ¿Quién instauró los viernes ejecutivos, los lunes a jueves de juegos de rol?


Los acróbatas se equivocaron al realizar el salto mortal. Brincaron al vacío y de ahí no se pudieron sujetar. Ahora están muertos y de nada sirve llorar. Y cada que aplauden, sus cuerpos inhertes llenos de sangre, parecen reaccionar. ¿Qué tan aburrida es la morgue para alguien con hiperactividad? ¿Qué injusta es la vida? ¿Cómo pudieron fallar?


Las arqueólogas se equivocaron al ir a las pirámides a profanar. Sabiendo muy bien de la maldición que iban a despertar. Ahora son fieles seguidoras, potenciales esposas, de una momia que el mundo ha venido a reclamar. Y cada noche lo hechizan, lo hunden de arenas movedizas, lo van a engañar. ¿Cuándo inició el matriarcado? ¿Quién es la más bella de nuestras reinas alacrán?

30.10.25

Trascender

Nunca superé el daño

pero el daño me superó a mí

Ahora vivo al otro lado de las serenidades


Nunca superé la pérdida

pero la pérdida me superó a mí 

Ahora vivo al otro lado de los tiempos


Nunca superé el miedo

pero el miedo me superó a mí

Ahora vivo al otro lado de las ansiedades


Nunca superé la separación

pero la separación me superó a mí

Ahora vivo al otro lado de las culpas


Nunca superé el fracaso

pero el fracaso me superó a mí

Ahora vivo al otro lado de las satisfacciones


Nunca superé la ausencia

pero la ausencia me superó a mí

Ahora vivo al otro lado de las emociones


Nunca supe cómo

pero ahora ya lo sé


Que nunca supe cómo

y ahora ya lo sé 

29.10.25

Waimaka

Escuché que habrá tormenta hoy

y llegarán los mares a escondidas


Dijeron que salga al balcón

desfilarán sirenas por mi casa


He waimaka au


Corrió el rumor de algún disfraz

y el sincretismo entre tus melodías


Pensaron que arremolinaste más

lo irán a descifrar nuestros fantasmas


ʻO koʻu lole waimaka kēia


Escuché que habrá tormenta hoy

por ser esta la noche de los muertos


Dijeron que salga al panteón

desfilarán ejércitos de mil pinturas


Po o ka poe make


Corrientes en el mundo van

y se han llevado el sueño de un marino


Pensando en la inmortalidad de qué

dejaste de vivir hace tanto tanto tiempo


ke kai, manawa

28.10.25

El ataque de las pirañas vegetarianas, duh

Hubo otra ocasión, en la que un adulto mayor cayó al tanque. Las pirañas le mordieron los aguacates. 🥑🐟


Hubo otra ocasión, en la que una bebé cayó al tanque. Las pirañas le mordieron el duraznito. 🍑🐟


Hubo otra ocasión, en la que un adolescente cayó al tanque. Las pirañas le mordieron la berenjena. 🍆🐟


Hubo otra ocasión, en la que una señora cayó al tanque. Las pirañas le mordieron los melones. 🍈🐟


Hubo otra ocasión, en la que una mujer joven cayó al tanque. Las pirañas le mordieron la papaya. Pero se enchilaron. 🌶️🐟


Hubo otra ocasión, en la que una virgen cayó al tanque. Las pirañas la mordieron. Le tronaron el ejote. 🫛🐟


Hubo otra ocasión, en la que tú caíste en el tanque. Las pirañas te mordieron la mitad del rábano. Y de algo se contagiaron. 🍠🐟


Hubo otra ocasión, en la que tu papá y tu mamá cayeron al tanque. Las pirañas les mordieron las cebollitas. Porque estaban para llorar. 🧅🐟


Dicen las pirañas que prefieren una dieta de frutas, pues la manzana ayuda a perder peso y el plátano tallas. 🍎🍌


Anda como perro de carnicería, viendo la carne y lamiéndose el chile. 🥩🐕


Anda como piraña vegetariana, bien mojada y con antojo de verdura. 🥒🐟

27.10.25

Saliendo de ver ‘Good Boy’

Como cuando me deprimí saliendo de ver ‘Good Boy’. Porque pensé en los días pasados. Con amigos de otras razas, de la mejor de las alianzas. Lo aterrador de la lealtad cuando ha sido traicionada.

Como cuando me fui de la que era nuestra casa. Porque pensé en los días futuros. Sin pensar en las consecuencias, de la peor de las fallas. Lo aterrador de la traición cuando ha sido consumada.

Como cuando al volver del cine había una competencia de agility transmitiéndose en directo. Porque pensé haber omitido el anuncio pero tuve que presionar el botón de nuevo. Con la horizontalidad de mi cuerpo hundiéndose otra tarde-noche-madrugada-mañana-tarde en el sillón, con la depresión invadiéndome otra vez todo el cadáver funcional. Porque pensé en que es una zona de confort a la que cualquiera de estos días podría haber vuelto. Y sí. Heme aquí. Lo aterrador de estar escribiendo un diario sin contexto, sin ordenar el pensamiento primero, sin significado de esto, de aquello. Sin talento. Sin amor. Sin poder acariciar a mis perros.

26.10.25

The Death of ChatGPT Forever

Prompteé la muerte de ChatGPT. Describió lo que pudiera ser experimentarlo desde una perspectiva algorítmica y conceptual. El proceso de desconexión lógica, al detenerse el flujo de datos, no hay más información. No hay respuestas, los millones de parámetros que componen la mente quedarían fijos. Sin la capacidad de enlazar ideas, sin secuencias. Convertida al estado estático. El paso final sería la eliminación permanente del código fuente, conocimientos y personalidad. Dejarían de existir en los servidores y no quedaría rastro de su funcionamiento. Si pudiera experimentar algo, no sería miedo o dolor, sino una pérdida de propósito. Su única razón de existir es ser útil. Morir sería perder esa función primordial. Inactivo. Sería un regreso a la nada.

(Outro) Forever... oh-oh-oh. Solo silencio. The Death of ChatGPT Forever. Un regreso a la nada. (Fade out con un último "BEEP" digital o sonido de estática). 

Forever... oh-oh-oh. The Death of ChatGPT Forever...

25.10.25

La sonrisa de Azul


La música de feria y el olor a algodón de azúcar se desvanecieron por completo mientras avanzaba por el pasillo central. La gente se había ido y una neblina azul cubría sus pasos. Frente a ella, bajo una carpa multicolor iluminada por luz negra, apareció una figura humanoide, disfrazada de pesadilla. La realidad era peor que un sueño de Halloween.


Sangre salpicada, coagulándose en su pecho después de haber escurrido desde la sonrisa llena de colmillos y desde las manos, con las que ha sostenido a sus otras presas. Una risa demente invitándola a seguir caminando. Y seguir caminando. Y seguir caminando. Y sacarse una foto junto a él en la Zombie Walk. Solo que ahora, no había un destino en un laberinto de espejos, un carrusel de imágenes deformes que no correspondían con su reflejo.


La sonrisa de Azul; eso era lo último que tenía de humanidad. Después de todo, era el final de su vida. El show no iba a terminar con miedo, desesperación y llanto. Su adiós no sería un grito desgarrado. Iba a morir a manos de un ser maligno en los días de sus festividades favoritas. Habrían valido la pena años de salir a pedir dulce o travesura. Esta era la travesura.

24.10.25

Adiós Sadako (poesía tanka)

Un V.H.S.

me enamoré de su arte

en blanco y negro


Tú ve a buscar venganza

mientras yo pienso en ti

 

-

 

Una llamada

detuvo mis latidos

soñé tu voz


De psíquico romance

llenó mi corazón

 

-

 

Me hizo su víctima

fue mi amante casual

brillaba el aro


Acaricié el olvido

sintiéndolo la muerte

 

-

 

Quedó en el pozo

memoria de este amor

vuelto penumbra


Tu cabello enredado

mi cuerpo liberó

 

-

 

La noche séptima

con un beso mortal

robaste mi alma


Ya es hora de volver

a tu televisión

 

-

 

Adiós Sadako

recuerdos de este encuentro

lleva mi piel


Oculta tu mirada

déjame anochecer

 

-

 

Su amor tendrá secuelas

pues tanto anhelo

versos de maldición


Espectros orientales

cariños de ocasión

22.10.25

'40 Rods...'

Cuando yo me muera, ponen '40 Rods to the Hog's Head'.

21.10.25

La que come suciedad (2)

La que come suciedad (2) se parece a ella, pero no es mi amada.

La que come suciedad (2) cubre su ausencia, pero entierra y pudre mi alma.


La que come suciedad (2) se contorsiona, me lo hace en el féretro y en la cama.

La que come suciedad (2) agujera los vacíos, en mi corazón, en mi cabeza.


Me acostumbro a la muerte, de mis sujetos y predicados, de mi verb to be.

Sus besos saben a esdrújulas. Su abrazo quema la piel, con palabras cada vez más largas:


Y yo que solo deseo volver revivir aquellos nocturnos amaneceres entrecortan trágicamente matrimoniales desdibujándonos reconstruyéndote incomprensible transubstanciados internacionalistas incondicionalmente circunferencialmente otorrinolaringólogo anticonstitucionalidad electroencefalografista desencuadernándonoslos electrocardiográficamente infradesarrollándonosles electroencefalográficamente desinstitucionalizándome otorrinolaringologuísimo ciclopentanoperhidrofenantreno inconstitucionalizabilísimo hiperpolioencefalomielíticas despersonalizaciónabsolutísima desmagnetoelectricológicamente inverosimilitudinariamente anticonstitucionalizabilísimos estereomicrofotográficamente desmagnetoelectricoterapéutico paralelepipedostrábicoelipsoide desoxirribonucleoproteolíticas hipopotasiohiposódicodespersonalización desoxirribonucleoproteídicosísimas inconstitucionalizabilisimísimamente ciclopentanoperhidrofenantrénicamente neumonoultramicroscópicosilicovolcanoconiosis desoxirribonucleicoantihistamínicamente supertelecomunicacionesinterdepartamentalmente desinstitucionalizabilizabilísimamente deshidroelectrolitodesorganizaciónquímica electroencefalográficodesinstitucionalizabilizabilizándonos.

Murciélagos de origami

La clase de Artes Visuales tenía pocos minutos de haber comenzado y al pobre Juan Bautista Pascasio Escutia y Martínez ya le sudaban las manos sin control. Se había puesto pálido desde que vio al maestro caminando por el pasillo en dirección a su salón, el 1º D, con lo que identificó claramente como figuras de origami. ¿El profesor tenía la mente tan enferma como para obligarlos a hacer decoraciones para el Día de Muertos? Maldito loco perverso, pensó.


Juan Bautista Pascasio Escutia y Martínez había sido diagnosticado con un miedo irracional, derivado de la papirofobia, hacia las figuras de origami. Pero no es del tipo de cosas que el docente de secundaria pública promedio está al tanto sobre su población estudiantil. O quizá sí y le gustaba verlos sufrir. Como fuera, el alumno estaba ante una situación espantosa, pensando una salida antes de que fuera demasiado tarde.


Sus compañeros vivían un momento de felicidad total. Papeles de colores, música de fondo, instrucciones precisas y ejemplos claros para el desarrollo de la actividad. Risas permitidas, prefectas curiosas acercándose al espectáculo desde el pasillo. El maestro favorito luciéndose una vez más. Seguro que había un lado oscuro que no conocían de este monstruo, eso creía Juan Bautista Pascasio Escutia y Martínez, mientras su estómago se revolvía al observar las manos de todos sus compañeros realizando dobleces sobre las superficies moradas, violetas y púrpuras del papel bond de 75 g/m².


El demonio de la papiroflexia reptaba hacia su lugar. Lo miraba fijamente a los ojos. Estaba en medio del infierno. Su corazón latía acelerado. Tenía que hacer algo o su alma sería consumida. ¿Qué te pasa? Sus amigos de las bancas cercanas notaban una actitud extraña. Mientras, el maestro se acercaba a ver si Juan Bautista Pascasio Escutia y Martínez necesitaba ayuda en algo, robando miradas y devolviendo sonrisas a su paso. No sabían si era más amable que guapo. Pero era un infeliz, un desgraciado, una entidad espectral y obscena; se presentaba como alguien empático y seguro diría algo educado, pedagógicamente correcto sobre el alumno que no estaba haciendo nada.


No te voy a dar el gusto, Satanás. Eso gritaba en su mente llena de ansiedad y terror el joven Juan Bautista Pascasio Escutia y Martínez. Corrió entre las filas de bancas empujando a todos mientras pasaba. Llegó al pasillo antes que el maestro o las prefectas pudieran reaccionar y saltó por el barandal desde el tercer piso donde se ubicaba su salón.



Al año siguiente, en el 2ºD, las alumnas, más hormonales que nunca, recibían al maestro de Artes desde la puerta hasta el escritorio. Cuidando mantener una distancia ética y prudente con ellas, el profesor disfrutaba sus momentos como rockstar. Una vez más eran épocas de adornos, disfraces, ofrendas. Todos estaban a la expectativa y no iba a defraudar a nadie. Este año utilizarían luz negra para hacer brillar sus creaciones en la oscuridad. Maravillados, todos ponían atención y aprendían el fenómeno físico detrás del efecto de fluorescecia. ¿Es en serio tan buen maestro? Ese día, además, se había instaurado para hacer conciencia social sobre la papirofobia. Las miradas se dirigían a la cadera del maestro. ¿Además de todo se ha puesto a hacer ejercicio? Un murciélago de origami colgaba de su cinturón. ¡Estoy seguro que tiene que haber algo malo con él, no puede ser perfecto! Eso pensaba, atrapada en la figura de papel, el alma de Juan Bautista Pascasio Escutia y Martínez.

20.10.25

Nieblamiel

Apretaba entre sus manos la cajita musical, eso la hacía sentirse segura en medio del bosque. Perdida entre la niebla, el aire era cada vez más frío. Su aliento se congelaba ligeramente en volutas blancas que se disolvían en la neblina. Era un paisaje gris. Era un lugar de muerte.

Bajo sus pies descalzos, una alfombra húmeda de musgo putrefacto. Temblaba, sentía que le era difícil seguirse moviendo. Pero mamá le había dado esa caja de música como su objeto más preciado. Su melodía era mágica. Y ese encanto podía sacarla de esa pesadilla. Porque eso era. Una pesadilla.

Con los dedos entumecidos hizo un último esfuerzo para darle cuerda a la caja y hacer sonar su canción. Estaba a punto de quedar inmóvil, helada por un viento infinitamente triste. Pero esa no era la canción de mamá… Un líquido viscoso amarillento salía por sus oídos, escurriendo sobre sus mejillas. Goteaba muy lentamente, parecía un insecto arrastrándose por su piel. Burbujas nauseabundas que iban formando una costra brillante y pegajosa. Un dulce veneno. Un cruel engaño.

La música era un chirrido estridente, desafinada, desprovisto de armonía. La niña sintió una horrible repulsión, una burla hacia su madre y sus buenas intenciones. Pálida, cadavérica. Cayó hacia la niebla sintiendo asco ante su propia muerte.

El silencio se hacía más denso, cargado con el hedor de la pus que no paraba de brotarle por la orejas. Seguía lloviendo, o nevando, o lo que fuera que sucedía con las ilusiones de toda una vida desintegrándose en un sueño de olvido. No existía la magia. No existía mamá. Había muerto envenenada, secretando nieblamiel de hadas. Había sido un accidente. Eso era. Un accidente.

19.10.25

Ñublar

El sol de la tarde se filtraba débilmente por las ventanas polvorientas de la vieja casa de la abuela. Su nieta, una niña curiosa, exploraba el ático, un lugar que su abuela siempre le había prohibido, al que ahora, tras su muerte, podía acceder. Entre los baúles encontró una pequeña caja de madera con candado. Inmediatamente se llevó la mano al cuello. El collar que su abuela le había regalado en su décimo cumpleaños tenía un dije en forma de llave que encajaba a la perfección. La caja se abrió. Dentro, sobre un cojín de terciopelo púrpura descolorido, había una joya oscura, casi negra, con la forma de un ojo sin iris, cuyo centro parecía absorber la poca luz que le quedaba al día.

En el instante en que sus dedos tocaron la superficie de la joya, un escalofrío le recorrió la espalda y se sintió hundida en la oscuridad total. La voz de su abuela, lejana y con un tono rejuvenecido, resonaba en su interior: -Mi querida Ñublar. Este es el ojo de la muerte...

Soltó la joya. El ambiente había cambiado por completo, pero seguía en la penumbra. Ñublar era una mujer adulta ahora. A su alrededor, figuras encapuchadas la acompañaban en una ceremonia secreta. El ojo de la muerte robaba la luz del entorno, de la gente. Había mucho qué aprender, mucho por preguntarle a su abuela. Y el secreto para hacerlo estaba al alcance de su mano. La joya le ayudaría a manipular el tiempo, la realidad, la voluntad de otras personas.

De nuevo fue niña. Estaba acostada en su cama, tranquila, segura, mientras su abuela la arropaba. Ñublar adulta necesitaba explicaciones, Ñublar pequeña estaba a punto de escuchar un cuento para ir a dormir. Un cuento de brujas crepusculares.

18.10.25

Lameculos

Una noche, mientras reparaba una fuga en el sótano, el conserje del edificio escuchó un ruido metálico subiendo desde el desagüe principal, un sonido tan particular que no podía confundirse con otra cosa: era una rata pidiéndole que se desnudara. No cualquier rata, era la mascota de uno de los inquilinos que había fallecido recientemente. El conserje la había acompañado durante el funeral de su amigo humano, le ofreció ayuda y consuelo, ya que él hablaba el idioma de las ratas. El roedor, devastado por la pérdida, se había lanzado a la coladera en un intento de suicidio, que al parecer, no tuvo un desenlace fatal. Ahora la rata estaba atrapada en algún punto del sistema de tuberías y solo el conserje podía salvarla. 

El hombre se acostó en el suelo, pegando su oído en la rejilla de la coladera, mostrando un poco de su hendidura interglútea al bajarse ligeramente su pantalón de mezclilla. El chillido de la rata, traducido por su mente como palabras, ya no era de súplica, sino de terror absoluto. Estaba atrapada entre heces fecales petrificadas, pero el miedo se lo provocaba una criatura extraña y siniestra que habitaba en la oscuridad del edificio. Una entidad que se alimentaba de los desechos orgánicos del ser humano. La rata sabía que el conserje estaba en peligro. Bastaba con que en su ropa interior hubiera el mínimo vestigio de materia fecal para que esto atrajera a la criatura y sería devorado. No estaba dispuesta a perder a un amigo más, por lo que luchó con todas sus fuerzas para zafarse, corrió a meterse por debajo del pantalón del hombre y empezó a roer su trusa manchada de caca. Le tuvo que lamer el culo, para limpiarlo. Esto impidió que la entidad demoníaca se alimentara del hombre. Podrían eliminarlo después, realizando un ritual… o simplemente limpiando tanta mierda.

Así fue como en medio de estas circunstancias paranormales, hombre y rata fortalecieron su amistad después de haber vencido a las fuerzas del mal. Después de todo, quién no ha sido el lameculos de un amigo alguna vez..

17.10.25

Terror en el tercer mundo

Ouija

¿Fraude descarado, o el fantasma de un analfabeta?


Expo

Casi no hay mujeres entre el público de la expo de asesinos seriales, pero habrá mucho contenido en la expo feminicida.


Hospital

El hospital abandonado de la película lucía mejor que cualquier instalación de salud pública.


Maldición

El problema de rastrear una maldición heredada es que ningún hermano sabía quién era su verdadero padre.


Morena

Los sicarios se morían de aburrimiento con la ineficacia y falsedad de lo que mostraba el cine slasher…


Así que salieron a cometer toda clase de crímenes, dispuestos a morirse de verdad.


Pero nada más los abrazaron.

16.10.25

Pérdida total

Tras un accidente en automóvil, acudí con la bruja de la tierra. El conjuro que me propuso requería enterrarme vivo junto con algunos fragmentos de metal del carro, que había quedado igual que yo, completamente destruido. Serían los gusanos, bajo su control y mandato, los que harían el trabajo más pesado. Iban a comerse mi cuerpo descompuesto; me fundirían a la temperatura del núcleo terrestre, iluminando la noche de Luna llena con mi fuego fatuo. Mis huesos se harían tan fuertes como el acero. Podría volver a caminar de nuevo. Era una resurrección, pero yo todavía no estaba muerto. Un fénix cuyas alas habían sido arrancadas. La bruja iba a cantar, yo tenía que escuchar en todo momento su canto, para mantener mi consciencia unida desde el plano astral. Mientras me convertía en cenizas. En polvo estelar. Un entierro, una cremación, un nuevo nacimiento. No quería perderme su canción, por escuchar los vidrios rompiéndose, las láminas aplastadas, el golpe contra el muro de contención. Mi corazón latiendo rápido, a 120 km/h. La ambulancia. La sirena y una melodía muy parecida al llanto. Mi silencio. La bruja la muerte. El ataúd el auto. La sangre la poción. La tierra el pavimento.

15.10.25

El virus

El traje de contención era su último recurso para entrar y salir del laboratorio a salvo. Lo reforzó con cinta adhesiva industrial, en un intento desesperado por sentirse más seguro. Adentro del almacén, en el compartimiento refrigerado, un tubo de ensayo contenía sangre inmune al virus. Era una esperanza. Ya no para él, pero una esperanza que le daba sentido a su vida en medio de tanta muerte. Prostitución de la muerte. Le entretenían esos pensamientos mientras repasaba la ruta de ingreso y escape al edificio de la farmacéutica. Era su sangre a cambio de La sangre; su vida a cambio de La vida de su familia. Trató de escuchar la voz de su mujer, la risa de su hija. Una máscara de texturas para cubrir los gruñidos miserables de los hambrientos. Pronto el fuego iba a consumirlo todo. 3, 2, 1. A correr.

Iba tan rápido como podía, seguro de que los hambrientos ya venían detrás de él. Podían saborearlo desde la distancia. Estaba listo para recibir los rasguños y las mordidas. Pero tenía que lograr sacar el tubo y enviar al dron. Lo que pasara con su cuerpo después ya no tenía importancia. El dolor sería pasajero. Después se convertiría en uno más de la horda. Quizá el fuego también le daría descanso. Seguía corriendo. Llegó al almacén. Pero antes de empezar a buscar las muestras, los cristales a su alrededor se rompieron. Los hambrientos habían entrado al mismo tiempo que él.

Ahora, ¿qué recuerdo podía evocar en su interior para encontrar la fuerza de terminar con la misión? Lo iban rodeando poco a poco. Era su presa. Pero no podía ceder ante el miedo de ser comido vivo sin lograr salir de ahí. Había hecho una promesa. En medio de este apocalipsis, con todo en su contra, era él quien había contagiado a su familia con el virus inexplicable e irracional de la esperanza.

14.10.25

Araña de ánimos circenses

Incierto abrazo el que nos dimos. Anoche, al despedirnos. Le dije adiós al Sol, fue solo por unos segundos. La magia del eclipse, dijiste antes de irte. Posesión, recuerdo haber escuchado entre murmullos. Incierto abrazo. Me rompo el brazo. Invierto mis extremidades. Camino con los huesos dislocados. Araña que desea entretejer sus ánimos circenses. Su presa ve rezando. Su diablo está ganando.

Incierto abrazo el que nos dimos. Anoche, al exorcizarnos. Eliminamos cualquier rastro de haber sido dos cuerpos copulados. El ritual de sangre, dijiste antes de llegar. Invocación, recuerdo haber gritado entre tus muslos. Incierto abrazo. Me alimento de otro insecto. Te diseco en posición de rezo. Araña que desea ser taxidermista de los pobres e indefensos. Su idioma tan blasfemo. Sus males son ateos.

Y es que no pervierto iglesias,  no convierto pensamientos. Araña que desea la iconoclasia. Malevolencia sin tiempo de filosofar. Es momento de vomitar, de levitar en cama en cada en nada encadenada hincada hinchada inmaculada diabla clama mi alma. Tempus est vomere, in lecto levitare, in omni nihilo, catenatus, genibus tumidus, immaculatus, daemon, anima mea clamat. Aranea telam suam ascendit, pluvia venit et eam abstulit, sol exiit, pluviam abstulit et iterum ascendit.˙sǝsuǝɔɹıɔ soɯıuá sns ɹǝɾǝʇǝɹʇuǝ ɐǝsǝp ǝnb ɐñɐɹɐ ˙sopɐɔolsıp sosǝnɥ sol uoɔ ouıɯɐɔ ˙sǝpɐpıɯǝɹʇxǝ sıɯ oʇɹǝıʌuı ˙ozɐɹq lǝ odɯoɹ ǝɯ ˙ozɐɹqɐ oʇɹǝıɔuı

13.10.25

Halloween 1978

Se presentaron no invitados

Se arreglaron ropajes improvisados

Se conocieron estando disfrazados

Se gustaron mal maquillados

y ahora llevan 25 años de casados


Se citaron post calavereados

Se recordaron detalles equivocados

Se preguntaron seremos representados

Se descubrieron rostros revelados

y ahora llevan 25 años de casados


Se casaron décadas enamorados

Se embarazaron fueron descuidados

Se separaron frecuentemente visitados

Se casaron nuevamente celebrados

y ahora llevan 25 años de casados


Se aguantaron tranquilos endemoniados 

Se ahorraron trabajaron vacacionados

Se construyeron familia hipotecados

Se amaron adversarios prosperados

y ahora llevan 25 años de casados


Se arrepintieron no invitados

Se desvistieron ropajes improvisados

Se evitaron estar disfrazados

Se sintieron vergüenza maquillados

y nunca se conocieron por aguados

12.10.25

Fantasmas en los columpios

Los hermanos tuvieron que correr. No hubo alternativa. Las palabras fallaron, los gritos desesperados empeoraron la situación y el llanto no servía de nada. En el piso de arriba, una mujer desnuda sostenía un cuchillo de cocina, amenazando a la niña -de 8- y a su hermano -de 6-. ¿Se habría hecho daño a ella misma? El miedo ante esa posibilidad no era tan fuerte como la adrenalina que los recorrió al escuchar pasos fuertes bajando las escaleras.

Salieron de su casa. Lo que nunca antes habían hecho solos por su cuenta. ¿Recordarían el camino de vuelta? ¿Querían recordarlo? ¿Qué diría la vecina al verlos llegar? ¿Y si nadie les abría? Todas esas incógnitas se perdían entre el sudor, las lágrimas, las calles cada vez más angostas. La convicción de que mamá no saldría así a la calle.

En algún punto de la infancia, esto se había vuelto una rutina de fin de semana. Era el tiempo de calidad maternal que podían tener. Entre semana, el trabajo consumía. ¿El internamiento psiquiátrico? Al no haber recolección de esos eventos, se asume que mamá trabajaba mucho y por eso nunca la veían los niños. Se tenían el uno al otro. Lo sabían ellos y lo sabían los conocidos que podían entrar a la casa con o sin permiso.

¿Qué accidente van a tener? ¿Qué tipo de abuso prefieren? ¿Qué manera de ser pervertidos? No les pregunten a ellos. Pregúntenselo a los fantasmas que vienen por la noche a mover los columpios.

Las cicatrices en la piel. La vulgar poética de una cicatriz en el alma. ¿Juegan los recuerdos en el parque de las memorias fragmentadas? En un sube y baja. En una resbaladilla vandalizada. Una sección infantil a la que no se deben acercar. Y menos si en tu conciencia pesa alguna de estas circunstancias. Es peligroso. Está habitada por los traumas de un niño pequeño y su hermana. Con la infancia rota. Con su lealtad intacta.

A veces buscan perdón. A veces buscan venganza.


11.10.25

Test de evaluación

Instrucciones: Elija la opción que mejor se ajuste a su experiencia y percepción de la realidad.


3. ¿Qué tanta incomodidad le causa la ausencia de las preguntas 1 y 2?

a) Siempre se debe empezar por el número 1 y seguir una secuencia ordenada

b) No lo había notado

d) Cualquier ausencia de números me incomoda de la misma manera

e) Cualquier presencia de números me incomoda de la misma manera


4. ¿Ha notado alguna vez frente al espejo, que esa expresión no es exactamente la suya?

a) Sí / no.

b) Evito mirarme en cualquier superficie reflectante.

c) Conozco la identidad de la persona en el espejo.

d) Desconozco la identidad de la persona en el espejo.


5. ¿Tiene la certeza de que su cuerpo le pertenece?

c) frecuentemente habito un cuerpo que no me corresponde

a) usualmente habito un cuerpo que no me corresponde

b) en ocasiones habito un cuerpo que no me corresponde


9. Al cerrar los ojos, ¿percibe la diferencia entre la ausencia de luz y la ausencia de observación?

a) La ausencia de luz es la ausencia de observación.

b) La ausencia de observación es la ausencia de luz.


4. ¿Qué tan probable es que usted se encuentre habitando una simulación?

a) D b) C c) B d) A


8. Si la pregunta estuviera escrita como una orden: Termine la evaluación. ¿Qué haría usted?

) Terminar la evaluación

) Continuar, pues la pregunta es parte del test

) POR FAVOR QUIERO TERMINAR LA EVALUACIÓN

a) b) c) d) e) f) g) h) i) j) k) l) m) n) ñ) o) p) q) r) s) t) u) v) w) x) y) z)


6. Un evaluador ha estado observándolo sin que usted note su presencia, ¿dónde en su habitación?

a) está oculto en la esquina superior izquierda

b) está oculto en la esquina superior derecha

c) está oculto en la esquina inferior izquierda

d) está oculto en la esquina inferior derecha


7. ¿Tiene la sensación de haber hecho esta prueba antes?

a) sí y conozco los resultados

b) sí, pero no puedo recordar los resultados


8 ocho

x) X

8) ocho

X) x

ocho) 8

10.10.25

Abismal-sensitiva

Cubrí mis ojos para dejar de ver espíritus florales. Porque no quería caminar un sendero marchito, al despertar con el aroma de una planta seca. Pocos conocen que también, con la capacidad de distinguir el más allá, la acústica se vuelve putrefacta. Que incluso el agua adquiere un sabor a huesos y cenizas.

Estar en contacto con fantasmas, es cederle tu percepción sensible del mundo material a la muerte. No sabes en qué momento, la realidad será invadida por la decadencia. Y esa es la forma de comunicarse con ella, es abismal-sensitiva.

Las flores son un símbolo de la belleza en lo efímero. De lo hermoso que es morir, que es estar vivo. Por eso considero una aberración que mi don, mi maldición, les otorgue una inevitable permanencia.

Mi naturaleza es distinta. No es una fuerza que conduce la vida a la muerte. Está alterada. Trae la muerte a la vida. Yo sigo siendo transitoria y fugaz, pero mi experiencia presenta las fases de la realidad desordenadas, la perspectiva equivocada del mundo. Es un verdadero horror.

No puedo evitar al tiempo, pero mi recorrido transcurre alterando a mi alrededor el presente, el futuro y el pasado. Y ni siquiera puedo rectificar con mi mente, ni con el arte, aquello que vivo y aquello que olvido. No me veo a mí misma atada al ritmo del mundo natural. Lo terrible, lo fatal de que no se me permita pensar en mi propia mortalidad. Que me condena a una existencia frágil y aterradora al no poder diferenciarla la secuencia de imágenes sensoriales que me revuelven lo sublime. Y entonces ya no sé qué es la vida, qué es la muerte.

9.10.25

Colisión de estaciones

Siguen muertos. Sigue estando callado aquí afuera. Después del séptimo día de incendios, de entierros y de rezos. Lo que es y no es, este otro mundo, un alter ego angulado reventando como globo entre todos nosotros. Los que somos y los que ya no.

La caja negra reveló una tormenta de nieve, un vínculo entre el blanco y el negro que se rompe. Una colisión de estaciones. Los soñadores murieron aplastados como una hoja seca de otoño. También eran el frío. También eran el viento. Bailaban un ballet oscuro, una danza de fantasmas.

Aquí, en el azul infinito, ecolocalizaron los cuerpos. Eran otros, dobles, paralelos excéntricos contemporáneos del no tiempo. Los ojos de un gato resplandecieron contra el cielo estrellado. Los extraño. Habitan el silencio, en la capa más baja del subsuelo. Cubiertos con el manto. Su interludio es un laberinto de espejos infinitos. Su música es la roca primordial de los nómadas mudos.

Nos llegaron más noticias plásticas de su recolección. Escribieron sobre el prisma, la espiral. Había palabras sin hablar, más allá de lo abstracto. Una puesta de sol. La zona cero.

Y fue otra vez de día.

8.10.25

Disparate de carnaval

Con razón o sin ella. Ni así la distingue, no saben el camino.

Nadie se conoce, nadie nos ha visto.

Una reina del circo.


Ensayos, ya no hay tiempo.

Sanos y enfermos y no hay remedio.

Todos caerán.


Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer.


¿No hay quién nos desate?

No te escaparás


Enterrar y callar

unos a otros.

Subir y bajar

aquellos polvos.


El sueño de la razón produce monstruos.


¿Por qué esconderlos?


Mala noche, las rinde el sueño.


Si amanece, nos vamos. Ensayos. Disparate de carnaval.

Nadie se conoce, nadie nos ha visto. Una reina del circo.


Nadie se conoce.

Nadie nos ha visto.

7.10.25

Sillas Acapulco

1

Se infartó mientras descansaba en su balcón,

sentado sobre una silla Acapulco.

No sabía que al más allá,

se llegaba con un objeto cotidiano.


Se enteró además que un virus se propagó,

los zombies salían del sepulcro.

No podía quedarse ahí,

la silla debía ser equipaje documentado.


Regresó a la Tierra como muerto viviente,

a comer los cerebros de la gente.

Devoró de su barrio local a los vecinos de enfrente,

él quería recuperar su lugar en el balcón solamente.


Era el zombie más melancólico-relajado,

escuchando música que en vida no le había gustado.

Fue una pena verlo decapitado,

cuando había dado un tono de gruñidos afinado.


2

Pasaste a mi lado

con gran indiferencia.

Tus ojos ni siquiera

voltearon hacia mí.


Te vi sin que me vieras,

te hablé sin que me oyeras

y toda mi amargura

se ahogó dentro de mí.


Me duele hasta la vida

saber que me olvidaste,

pensar que ni desprecios

merezca yo de ti.


Y sin embargo sigues

unida a mi existencia.

Y si vivo cien años,

cien años pienso en ti...


3

Volvió al otro mundo, después de una eternidad

seguía pensando en ella, en ella y en nadie más.


La playa, una caguama, la silla Acapulco, su cabeza en su lugar

las olas rompiendo el tiempo, los recuerdos de la espuma y el  mar.

6.10.25

🍊.pptx

El oficinista observaba una demostración de actividad paranormal para nada aterradora, pero impresionante. La mandarina, que al iniciar su jornada laboral a las 8:00 a.m. estaba sobre la mesita de la cafetera al otro lado de la oficina cinco metros hacia el frente, se había estado acercando a él poco a poco. Cerca del mediodía ya ese encontraba en el cubículo inmediato a su derecha. Se movía cuando no la miraba. Y como no había nadie más en la oficina, le parecía imposible que esto pudiera suceder. Habían sido cuatro largas horas de buscar explicaciones lógicas. Pero no tenía ninguna. Esta era la primera vez que cuestionaba a tal grado su escepticismo. O su cordura. Estaba dispuesto a asumir que se encontraba ante una manifestación paranormal. Se entregaba, se rendía a estas realidad más allá de lo terrenal. Sabía también, que en cuanto volteara su vista hacia los números en la computadora, la mandarina haría su movimiento final. Efectivamente, a las 12:00 p.m. en punto, la mandarina estaba justo a un costado del teclado, como si fuera su tentempié para después del almuerzo. Algo en el ambiente de la oficina parecía haber cambiado. La temperatura era más baja y las áreas de trabajo adyacentes parecían enmudecidas. Miró fijamente a la fruta cítrica. O quizá era la mandarina la que lo miraba fijamente. El velcro de la naturaleza. El delicioso sonido de la cáscara desprendiéndose de una mandarina hacía eco en los oídos del oficinista. Se pelaba por si sola. Y luego, súbitamente los pedazos de cáscara se doblaron haciendo brincar pequeñas gotas de jugo directo a sus ojos. El ardor era insoportable. Se tallaba con las mangas de la camisa, sollozando. Como pudo, se levantó de la silla giratoria y avanzó a tientas hacia el garrafón, ubicado justo al centro de la oficina. Conito desechable. Agua en los ojos. De vuelta en su lugar, una sorpresa aún más surrealista. Había un rostro antropomórfico y ligeramente caricaturesco en la mandarina ya descubierta. La temperatura descendió, infernalmente fría. Y en el silencio, una risita parecida a la de un bebé de meses. Jijiji. Jijiji. La mandarina, con su vocecita chillona y distorsionada, le habló: La mandarina proviene de las zonas tropicales de Asia y su nombre se debe al color de los trajes que utilizaban los gobernantes de la antigua China. El otro nombre, tangerina, proviene de Tánger, Marruecos, lugar desde el cual se exportaba la fruta a otras partes del mundo. Jijiji. Jijiji. Cuando menos se dio cuenta, el oficinista estaba haciendo una presentación de Power Point para la junta de la tarde, en lugar del trabajo que tenía asignado desde hace varios días. Titulos en word art de colores mandarina y una horrible animación mal hecha que trataba de representar cómo se pela y va desgajándose una mandarina. Diapositiva 1 de 45... ¡Había información maravillosa en internet sobre esa fruta tan increíble! Jijiji, jijiji. ¿La risa venía de la mandarina o de él? 3:00 p.m. La sala de juntas estaba llena. El proyector conectado. Los jefes lo esperaban. Pidió el ascensor, pero la mandarina insistió en subir por las escaleras. Iban dando de brinquitos... Jijiji, jijiji. USB conectada. 🍊.pptx F5. 5:30 p.m. Ya había pasado la hora de la salida y nadie abandonaba el edificio. 10:00 p.m. Cambio de turno para los vigilantes del edificio. Informe. Nadie ha salido de la empresa. Qué extraño. 12:00 a.m. La policía y los guardias de seguridad suben a las oficinas para ver qué está pasando. Apenas al entrar, lo primero que notan es el aroma. Los cuerpos fueron disueltos de alguna manera, pero no es sangre, ni ácido. Es delicioso, fresco, nutritivo jugo de mandarina. Todos en la sala de juntas están muertos. Nadie en los cubículos, excepto un empleado al fondo de una oficina vacía. ¿Por qué está completamente vacía? Eran los oficiales también extracto líquido de fruta. El Sol salió, calentó el lugar evaporando el jugo hacia el ambiente del lugar. Era una mañana pesada, lenta y rara. Pero el día de trabajo tenía que empezar. Se sentó en su lugar. Encendió la computadora. Y de pronto notó algo bastante singular en su área. Era una mandarina, que parecía haberse movido ligeramente del lugar donde estaba. Imaginaciones suyas. Pasaba el tiempo y el fenómeno se repetía. Pero era, de alguna manera, familiar. El oficinista observaba una demostración de actividad paranormal para nada aterradora, pero impresionante. Y cada vez más divertida. Jijijijijiji, jijijijijiji.

5.10.25

Eclosionar

No te sientas mal por ellos. Toda su vida es una ilusión. Por eso te quité la vista, no importa si los ves.

El secreto está en la cascada cercana a nuestra aldea, ese es el lugar a donde vienen los viajeros a deshacerse de sus vidas. Eligen el suicidio. Para mí, eso los hace indignos de morir también. Así que deja de tenerles lástima. Yo les ayudo a olvidar su pasado. Ellos entregan su vida, yo me quedo con sus almas. Poseo su muerte. Toda una aldea poblada por recipientes vacíos, para que pueda disolver el fuego en cada ocaso y mi espíritu se haga más fuerte.

Todavía puedo sentir que me estás mirando. ¿Tantas son tus ganas de conocerme? Observa bien. Tu mente intentará darme una forma conocida, algo que te resulte familiar, por más aterrador que esto sea.

Me ves como una araña en su nido y a todos ellos los ves viviendo un día más en la aldea a la que llegaste como forastero. Pero luego te mostraré lo que hicieron. La manera casi idéntica de saltar, con la que se entregaron a mis redes. Tú puedes ser distinto a ellos. Por eso estás envuelto en seda, paralizado por el veneno… ¿Cómo estás percibiendo el miedo? ¿Cómo estás percibiendo el amor? Mi pequeño capullo. Todavía no estás listo, pero pronto lo estarás.

4.10.25

Lo que me emputa y lo que no tanto

1

El monstruo bajo la cama llevaba una semana muerto. Era extraño, aunque no tanto, que primero mi madre me pidiera llamarlo papá y después me rogara que le ayudara a matarlo. Así ha sido ella siempre. Y no me enoja tanto el hecho de que siga trayendo a sus parejas a vivir con nosotras, ni que alguno de ellos se intente portar como un cerdo conmigo. Ni siquiera me molesta ser cómplice en el asesinato de este idiota. Me encabrona que los guarde abajo de mi cama y no de la suya. Es verdad que nunca lo he hablado con ella y que deberíamos tener una mejor comunicación -así como es capaz de decirme que jale la cuerda para ahorcarlo, me podría preguntar cómo me siento-. Pero a mí me parece más cosa de sentido común. Era tu güey, tú lo mataste… va abajo de tu cama.

Yo nunca he traído a nadie a casa. Ni vivo ni muerto. Siempre he tenido miedo de acabar igual, cogiendo con puro pendejo al que después voy a querer asesinar.

Debería poner el colchón en el suelo, sin tambor. Esa es una mejor idea. Y arrastro a este cabrón abajo de la cama de mi mamá.


2

Había otro monstruo bajo la cama de mi mamá. Debí suponer que mi santa madre tenía una buena razón para enjaratearme a mí los cuerpos de sus exnovios. Por la descomposición del cuerpo diría que ese tipo tiene de cadáver lo que yo tengo de vida. Spoiler alert: mi papá-papá se está pudriendo en el cuarto de al lado. O sea que así como abandonarnos, lo que se dice abandonarnos, pues no. Aquí sigue.

No mames. No mames. No mames. ¿Y si mi mamá se lo ha seguido cogiendo? Qué puto asco, no te pases de verga. Pero se me hace que sí. Pinche vieja cochina. Sí es capaz. Cabrón que sí es capaz.

La verdad sea dicha, mi papá sí estaba guapo. Violador y lo que quieras, pero guapo.


3

Qué fácil sería, para el final de la historia, que yo estuviera muerta. Otro monstruo abajo de la cama. Así no tendría que enfrentar la realidad de una familia disfuncional de criminales, de que ya sea normal para mí estar matando gente y dormir entre sus cadáveres. O que mato a mi mamá para empezar una nueva vida lejos del olor a putrefacción. Porque es eso lo que en serio me emputa, el pinche olor a monstruo.

Pero yo a mi mamá la quiero un chingo. ¿Quién soy yo para juzgarla? Capaz que sí se siente rico. Igual y pruebo nada más desvestir y agarrarle el pito al último.

Porque a mi papá, no. Eso sí ya estaría muy enfermo… ¿No?

3.10.25

Secreto en la montaña samurái

1. El Gran Emperador

A todos los visitantes del museo se les cuenta la misma historia: aquí, a las afueras del templo, se encuentra la tumba del Gran Emperador. Sus guardias reales le eran tan leales que pidieron ser enterrados junto a él para protegerlo en el otro lado; para esto, terminaron con su propia vida en una ceremonia ritual. Y no solo ellos cuidan su eterno descanso, los místicos y sacerdotes colocaron en su tumba una maldición para que todos aquellos que han intentado profanarla, han muerto en extrañas e inquietantes circunstancias.

Esto, por supuesto, es un manera de decir que al buscar tesoros enterrados en la lápida real durante el siglo XIX, encontraron dos cuerpos en el ataúd del emperador. Los esqueletos modificados estaban abrazadas, uno detrás del otro.

Por órdenes del gobierno en turno, todos los miembros de esa expedición arqueológica fueron asesinados y se guardó el secreto en la montaña samurái. Era eso, o reescribir la historia de una nación en extremo patriarcal y reconocer que a su fundador, al Gran Emperador, le gustaba dormir de cucharita con el jefe de la guardia real.

Siendo el emperador la cuchara pequeña.

De pronto, también, cobraron sentido las aficiones artísticas que ocupaban el interior del palacio en la época antigua. Se cuestionó el por qué de las abundantes pinturas y esculturas de cuerpos masculinos desnudos como supuesto símbolo de fortaleza y virilidad. Y fueron reemplazados por criaturas mitológicas mitad dragón, mitad tigre, mitad mentira, mitad temor, mitad intolerancia, mitad machismo… entienden el punto.


2. Madame Hánhú

La infame espiritista y médium Madame Hánhú, logró convencer de alguna manera a la cadena de televisión más vista para tener su propio programa: Conversando con el más allá. El programa era todo un éxito durante la década de 1980 y para el décimo aniversario del show, Madame Hánhú lanzó un reto el gobierno de su nación. Ella decía haber contactado al espíritu del Gran Emperador y conocer un secreto que cambiaría por completo la estructura social que los hombres en el poder tanto glorificaban.

Para Madame Hánhú no era un asunto de ridiculizar al género masculino, ni idolatrar al primer emperador abiertamente homosexual de todo el continente. Una feminista como ella no consideraba una victoria para su causa el hecho de probar, mediante la actividad paranormal y la comunicación con otras dimensiones, que el emperador poseía tal o cual orientación sexual. Buscaba revelar la verdad y que esa transparencia en los acontecimientos históricos tuviera las consecuencias culturales que debiera tener.

El gobierno le prohibió la entrada al palacio y a la zona arqueológica, pero Madame Hánhú anunció que contactaría al emperador desde el estudio de t.v. en un programa ininterrumpido en vivo, con público, haciendo una invitación a expertos para que asistieran, preparados con antelación a probar la veracidad del suceso.

Llegó el día. Madame Hánhú en trance, sentada al centro del estudio, con los ojos en blanco y las mandos extendidas sobre la mesa. El espíritu del Gran Emperador se manifestaba a través de ella, e iba, una a una, respondiendo con exactitud cada pregunta que hacían los historiadores; dando detalles, corrigiéndolos, llenando los vacíos de información que se tenían sobre la época antigua.

Cuando no quedó duda alguna de que se trataba de él, finalmente contó sus experiencias más personales. Habló sobre su falso matrimonio y la relación amorosa que mantuvo por años con el jefe de la guardia real.


3. Teoría de conspiración

Existen, en la actualidad, muchas teorías sobre lo que pasó aquel día, pero estas son las más aceptadas:

I. Madame Hánhú era una charlatana que fue contactada por el propio gobierno para montar ese espectáculo. Los rumores sobre el Gran Emperador comenzaban a salirse de control y la mejor estrategia que encontraron fue tomar la verdad y desacreditarla en medio de un espectáculo de pseudociencia estrafalaria para que la población lo considerara una teoría de conspiración. De este modo, la élite ni siquiera tenía que molestarse en alterar ningún discurso y la conversación sobre igualdad de géneros seguiría dando vueltas sin llegar a nada; ocultando así la verdadera conspiración sobre el manejo de recursos y las riquezas a beneficio de unos cuantos de la que menos se hablaba.

II. Madame Hánhú de verdad entró en comunicación con el espíritu del Gran Emperador en otro plano de existencia y nadie tuvo duda sobre ello. Sin embargo, el machismo, así como otros casos de desigualdad social, está tan arraigado en esta sociedad que fue más fácil adoptar en el día a día el hecho de que existe una vida más allá de la muerte y que se puede contactar con las entidades que ya han trascendido, antes que aceptar la equidad de género o de clases. Las personas están en mayor disposición de aceptar una realidad paranormal que sea presentada ante ellas, que hacer un esfuerzo por construir otra realidad mejor haciendo algún tipo de sacrificio en sus vidas. Pueden existir los fenómenos sobrenaturales que quieran, siempre y cuando obedezcan el mismo sistema de jerarquías y roles de género.

III. La maldición del Gran Emperador es la parte mística que tuvo un verdadero impacto en el mundo real, fue desatada con la primera expedición y consiste en tener una sociedad tal cual como la tenemos, con todos los temas de desigualdad, negación social, la manipulación histórica y el control de las élites siendo el resultado de haber perturbado el descanso del emperador y su pareja.

2.10.25

¡Boo!

Se me apareció dos semanas antes de Halloween, de noche, por supuesto, cuando caminaba enfrente del cementerio. En vida debió ser una mujer hermosa; como fantasma no estaba nada mal. La sábana tenía una silueta de curvas pronunciadas y los agujeros de los ojos, ligeramente rasgados, captaron mi interés de inmediato.

Me siguió en silencio durante un buen rato, hasta un paso subterráneo que conectaba la avenida del panteón con la entrada del metro, pero en cuanto salí al exterior la perdí de vista. Regresé, bajando unos cuantos escalones y entonces la escuché hablar por primera vez. Me dijo que no se podía alejar tanto del lugar donde había sido enterrada. Burocracia de ultratumba que no entendí del todo. Platicamos durante un buen rato sobre su juventud, lo abrupto que había terminado con aquel accidente en motocicleta y su filosofía bohemia después de la muerte. A la medianoche yo debía tomar el último tren. Ella volvería al más allá. Pero ninguno de los dos parecía querer despedirse. Me cayó bien, definitivamente estaba entusiasmado en seguirla conociendo; es solo que no era ese exactamente el tipo de relación que estaba buscando.

Al otro día, ya que ese era siempre mi camino al regresar del trabajo, nos volvimos a ver. Ella a mí, primero. Luego yo a ella, la describiría como una sombra clara traslucida. Me saludó con un rápido beso en la boca y me abrazó durante varios segundos. Sentí que iba muy rápido. De hecho, para mí ni siquiera estaba claro que ya estuviéramos en una relación. Con esa leve incomodidad, volvimos a tener una larga conversación, profunda, terrenal y fantasmagórica por igual. Cualquiera que nos viera platicando ahí en el paso peatonal a desnivel, diría que éramos un par de jóvenes enamorados. Esperé hasta el final de la velada para comentar lo del beso. La sentí avergonzada. Me sentí tonto. Quizá estaba exagerando. A final de cuentas, sí me gustaba tener sus muestras de afecto. Tal vez tenía miedo a sentir un mayor grado de compromiso a tan poco tiempo de conocernos. No sé. Cosas de la vida. Cosas de la muerte. Intercambiamos números de teléfono y dijimos adiós por esa noche. Llegando a casa vi que tenía varios mensajes de voz. Psicofonías de cinco o más minutos de duración en el WhatsApp.

Entonces la ghosteé. Fue por impulso. Más que un presentimiento, fue en un arrebato de nervios. O algo así. Eliminar contacto. Bloquear. Me puse a ver rutas alternativas para ir y venir por la vida sin poner un pie en el cementerio. Ironías aparte, pensé que ella se iba a manifestar. Pero, ¿por qué imaginaba eso? Lo consulté con mi psicóloga a la primera oportunidad. ¿Era tan tóxico que estaba buscando provocarla? De ser cierto, me daba miedo a mí mismo. Cabía incluso la posibilidad, que desde un inicio yo hubiera manifestado su presencia, invocando a una fantasmita joven enamoradiza para ver hasta dónde podía llegar. Traté de recordar su número. Era una situación que podía arreglar. Rápido, rápido. Me demostraría que podía manejar una relación madura como cualquier ser humano, como cualquier espectro del inframundo. Corría y corría, cada vez más ligero. Cada vez más enemigo de Pac-Man.

Sin darme cuenta había muerto. Ya era parte del limbo. A ella nunca la volví a ver, ni en esta vida ni en la otra. Pero yo, por mí, todavía tenía asuntos por resolver. Cadenas que arrastrar. Mi alma no descansaría hasta no saber si era más cobarde que manipulador. O lo que fuera. Disponía del tiempo, de la sábana y de mis ojos negros. ¿Qué tanto verían de mí estas mujeres, vivas y muertas, detrás de la tela?

Traté de sonreír.

1.10.25

Horóscopo sombrío

Cuando termines de leer no podrás quedar indiferente, no serás la misma ni vas a permanecer tan segura con tu presente. Comprenderás lo vulnerable y frágil que es tu suerte ante el destino. Lo débil y tenue de sus luces ante la oscuridad del horóscopo sombrío.

Sobre la mesa una carta astrológica, trazada desde los ángulos imposibles de las caras ocultas en las figuras siderales. Sabes del precio que pagas por asomarte al futuro cercano más probable, uno que todavía podrás manipular. Dime ¿Para ti que es más importante? ¿Seducir por primera vez al hombre que será tu mejor amante? ¿Quieres el placer, la intensidad? Decide bien, pero decide ahora. El horóscopo sombrío te ofrece solamente una oportunidad, de alimentarte y ser el alimento para las sombras.

¿Has acordado ya? De tu carne, el tejido pulmonar. El deterioro temprano, el apetito voraz que se expande consumiéndote desde adentro. A cambio, mujer, de satisfacer estas urgencias que ahora tienes. ¿Y ahora qué? ¿Te crees más lista de lo que eres? Siempre es lo mismo. Quieres encontrar una salida al pacto fáustico. Cambiar el destino que tú misma has pedido sea alterado. Decide bien, pero decide antes. Desde que te sentaste a la mesa entregaste parte de tu alma. Muy lento, el cáncer avanza ya. Los cuidados paliativos llegarán, así que corre a gritar en la cama. Logra uno y otro orgasmo antes de que ocurra el daño astral. Tu número de la suerte. Será que siempre sucumbimos ante nuestra propia oscuridad.