
KAI KF-X. Keisuke, kamikaze kinestésico, kilometraba Kiribati.
La llave los limita. La libertad les llama. Laberintos laboriosos lastiman. Luego llueven los llantos lejanos. Lustros. La lucha languidece.
Lipogramas lúdicos, literarios. Léxicos listados logrados, lamentables. La lengua liada.
Monterrey, mi México mierdero. Miércoles, mediodía. Manuel Mirón, masturbador miserable, misteriosamente mirando musas, muchas muchachas monas meditando, midiéndose mallones muy marcados. Masajeando, motivándose mientras más mujeres muestran movimientos, manteniendo mantras musicales. Mantecoso, marrano. Mamón, menso, machista. -Mmm, merezco mamacita.
Nosotros nunca nos nupciamos. No necesitaste noches nebulosas. Ni noté naturalezas narcisistas. Nacieron navajas, negamos nuestro nombre. Ninguneados, naufragámos. Nando, Nadia. Nadie, nada.
Ñuñoa ñublado. Ñandú ñango, ñoño, ñampió ñus.
¡Oh! Ovnis omnipresentes orbitando Oslo, Osaka, Ottawa. Ovnis omniscientes oscilando, ocultos, observándonos. Oscultando, obteniendo obsesivamente ojos, orejas, ovarios, ombligos, otros órganos. Orden opresor.
Preparatoria. Prueba para pasar primer periodo parcial. Piensa, piensa, piensa. Posteriormente: ¿Pedían productos pares? Pendejamente puse puros primos. ¿Pasaste? Porque puedes provocarte problemas. Pinche Pitágoras.
Quédate, Quetzalcóatl, quien quiera quebrarte quitaremos, quimera que quemas quinientas quietudes quechuas, quintaesencia química.