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I.V.A. y venía

Esta mañana escuché en un teléfono ajeno, una canción que decía exactamente lo mismo que tú me gritaste, desde el puerto, el día que nos despedimos. Cuando al atardecer, caminando sobre la arena, clavé tanto los pies, que ni esa ni la marea fuerte de la madrugada fue capaz de moverme. Me había convertido en un faro. Me había quedado estancado. Y así pasaron los años.


Esta mañana me di cuenta que ya había dejado la costa, que iba en tren, a no sé dónde, que viajé, con no sé quién. Y alguien más iba oyendo sus ondas a todo volumen. Canciones que nunca canté, o bien, que yo mismo compuse. Me sonaban como recuerdos del futuro. Me había convertido en un Delorean. Que solo podía viajar al presente.


Esta mañana percibí que el eje de la Tierra se estaba al fin deteniendo. Que llegaba con eso el tan ansiado y tan temido, el necesario y evitado, fin de los tiempos. Y los chinas y los chinos y les chines, brincaron todos al mismo tiempo. Cuando vi que mis pies se movían otra vez en la playa. Cuando vi que mi cuerpo caía y era arrastrado por una ola tras otra. Me había entrado arena en el traje de baño. Me fui a sacudir y a bañar en la orilla, en la regadera improvisada para el turista de clase más baja.


Y me sacudí las nalgas.

Y entre que sí y que no te extrañaba.

Y como que el fin del mundo apenas iba empezando.


Iba pa' largo.

Iba y venía.

Impuesto al valor agregado.