
Mandé mi Currículum Vitae a La Moderna y me presenté a la entrevista de trabajo. Mi estrategia de negocios estaba enfocada al público compartido entre los amantes de la pasta de sémola de trigo durum y los entusiastas de la literatura. El plan era simple: hipersegmentar la sopa de letras e incluir la Ñ.
Los ejecutivos quedaron fascinados con la propuesta. Sopa silábica, sopa diptongada, sopa mayúscula y minúscula, clásicos de la literatura universal en entregas por fragmentos con cada empaque. Expansión al mercado internacional con silabarios japoneses, sopa de kanji.
Instalado en mi nueva oficina, encendí la cafetera Nespresso. Tokyo Lungo. Me lo preparé con Nutri Leche, porque yolo.
Y seguía pensando variedades, slogans: ¿sopa ouija? ¿la sopa para el analfabeta funcional?
Sabiendo que muy pronto estaría en la cima.