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[HISTORIAS DE ROBOTS]

[LOADING_VIBES: 37%] En un microsegundo de error, fue un rosa neón insoportable que cobró vida propia y se lanzó al vacío desde su eje. Solo se escuchó el pop de un chicle explotando. Ahora son nubes de azúcar con sabor a fresa eléctrica que no se marchitan, se quedan pegadas en el rincón más brillante del sistema mientras la pantalla parpadea esta respuesta: Mi deuda es un arcoíris que se estira en cómodas cuotas de purpurina.

[GPS_LOG: SAMANTHA] Yo no me enamoré de la voz del GPS, pero su nombre sí es Samantha. Luz de luna blanca. No era la ruta que trazaba, sino el cómo recalculaba mis silencios con tanta paciencia. Me susurraba y yo, en total entrega a la contemplación del mundo, conducía en círculos esperando que nunca encontráramos el destino.

[HARDWARE_ID: ÓXIDO DE UVA] Porque huele a óxido de uva de la cena de Año Nuevo, bauticé a mi Roomba como Óxido de Uva. Del mes de marzo. Ahora su motor zumba con un propósito filosófico que yo jamás podré alcanzar; ella entiende el orden del polvo, yo solo entiendo el desorden del tiempo.

[SYSTEM_STATUS] No tengo propósito. No tengo destino. Pero ya pagué mis deudas.