Te tengo una sorpresa, voy a preparar tu comida favorita, con agüita de calzón. Y de postre haremos helados a la parrilla.
Ven a mi jardín a escondidas, por la noche cuando todos duerman. Sigue el camino de luciérnagas, entonces podrás ver el sabor de mis famosas nieves a la parrilla. Eso que experimentas en tus sentidos reaccionando de manera simultánea se llama sinestesia. Esto que sientes por mí se llama atracción. Inexplicable, inevitable, Indianápolis, atracción.
Odio tener que decir te lo dije, así que diré que te lo mencioné, te lo advertí, te lo comenté, te lo hice ver, te lo arañé. Indianápolis, atracción. Ríndete ante mis trucos de seducción.
Es demasiado tarde para ti, me he ganado tu corazón. Este bombón no es tu media naranja, es una naranja completa y con la pura cascarita le voy a dar más sabor a mis legendarias congeladas a la parrilla. Es mi decisión amarme a mí y compartir ese amor contigo. Es mi voluntad amarte a ti. Pero tú estás fuera de control. Estás loca por mí, nena. ¿Vaso o barquillo? ¿Beso de lengua o de piquito?
No sabía que era tu cumpleaños, con razón la madrugada tiene este aire tan especial. ¿Sabes a qué sabes? Como agüita de calzón. Bebé, preciosa, está cabrón. Me tienes mal, derrites mi frío corazón con tu pasión ardiente. Haces hervir mi sangre con tu sonrisa tan fresca. “¿Cool como fresco o como yo?”...