Mi otro yo se
asomaba por debajo de la puerta. Lo hacía al mismo tiempo que yo.
Nuestras miradas se cruzaron, con el rostro pegado al suelo, en lados
opuestos del socavó. ¿Qué significaba esto? Una parte de mí
quería salir, irse. Otra parte de mí quería entrar, quedarse.
Un tercer yo
observaba preguntándose: ¿Qué pasaría con mi indecisión si ambos
cruzaban al mismo tiempo? Traté de recordar mis clases de la
preparatoria. Pero tampoco sabía si dirigir la evocación al área
de las ciencias exactas, de la lógica, o la filosofía.
Si un observador O
está detrás de la puerta P y el segundo observador SO es
inversamente proporcional en todo aspecto, tomando en cuenta que la
fórmula de la indecisión I nos dice que:
I = (O) (SO) / P +
TO
¿O estaba mal
planteado el tercer observador TO?
En esta realidad
holográfica, detrás de la ilusión no queda nada. Sigo en la
escuela, atrapado en mi dimensión. Soy incapaz de concentrarme en la
clase. Veo letras sin significado en el pizarrón, sólo eso.
Mientras, observo por la ventana: La niebla de la mañana se
dispersa. En el patio de la escuela todavía está la puerta que
rompieron los del 2°B.
No hay solución
para mi ecuación indecisa, porque no hay ningún problema.
¿Hoy habrá venido
Rocío?