Era
muy temprano por la mañana, apenas estaba saliendo el Sol, cuando
escuché un ruido muy fuerte en el piso de arriba de mi departamento.
Luego oí una exclamación: -Ay pendeja, me caí de la cama.
Al
ser mi primera noche como inquilino de ese edificio, decidí subir
por cortesía a ver si la vecina se encontraba bien. Iba todavía en
pijama. Usé las escaleras. Llamé a su puerta, golpeando con la mano
mientras decía: -Buenos días ¿está todo bien? Escuché un ruido
muy fuerte. Soy El vecino de abajo.
Después
de unos segundos, la puerta se abrió. Una señora mayor, en bata,
estrechó mi mano, disculpándose, mientras se presentaba ante mi
como La mujer que siempre soñaba lo mismo.
De
regreso a mi departamento, me encontré con El niño que tomaba mal
el elevador y le indiqué qué botón debía oprimir para llegar
hasta la planta baja y estar a tiempo para ser recogido por el
transporte escolar. Al otro lado del pasillo, una cortina se abrió y
se cerró en apenas un instante; pero fue tiempo suficiente para
distinguir a La joven que se asomaba por la ventana en ropa interior…
Era
muy temprano por la mañana, apenas estaba saliendo el Sol, cuando
escuché, de nuevo, un ruido muy fuerte en el piso de arriba de mi
departamento. Luego oí una exclamación: -Ay pendeja, me caí de la
cama. Ahora sabía que se trataba de La mujer que siempre soñaba lo
mismo, pero al ser mi segunda noche como inquilino de ese edificio,
nuevamente decidí subir por cortesía a ver si La mujer que siempre
soñaba lo mismo se encontraba bien. Iba todavía en pijama. Usé el
ascensor y me encontré, otra vez, con El niño que tomaba mal el
elevador; le indiqué qué botón debía oprimir para llegar hasta la
planta baja.
Llamé
a la puerta, usando el timbre. Después de unos segundos, la puerta
se abrió y dije: -Buenos días ¿está todo bien? Volví a escuchar
un ruido muy fuerte.
La
mujer que siempre soñaba lo mismo, se limitó a sonreír y entendí.
Le regresé la sonrisa y me dispuse a volver, diciendo: -¿Entonces
todos los días se cae de la cama? Porque yo soy El vecino de abajo y
creo que... - A lo que ella interrumpió: -También eres El hombre
que siempre despierta de la misma manera.
De
regreso a mi departamento, al otro lado del pasillo, la cortina se
abrió y se cerró, de nuevo en apenas un instante. Era La joven que
se asomaba por la ventana en ropa interior. Y yo era El hombre que
quizá había alcanzado a verla.
Era
muy temprano, apenas saliendo el Sol. Escuché un ruido muy fuerte y
una exclamación: - Ay pendeja, me caí de la cama. Era La mujer que
siempre soñaba lo mismo, yo era El vecino de abajo y eso me
convertía en El hombre que siempre despierta de la misma manera.
Sin
importar a qué hora saliera de mi departamento, eventualmente me
encontraría con El niño que tomaba mal elevador, le indicaría que
botón usar y eso me convertía en El adulto que sabe usar el
ascensor. Y de la misma forma, en cualquier momento podía mirar
hacia el otro lado del pasillo y, sin falta, tendría un vistazo de
La joven que se asomaba por la ventana en ropa interior,
convirtiéndome desde su perspectiva en El hombre que quizá había
alcanzado a verla.
¿Qué
soñaba aquella mujer? ¿Por qué se caía de la cama? Quizá la
respuesta se revelaría si entrábamos a su departamento en la noche
y rompíamos el ciclo. No me parecía una mala idea. El fin de semana
El niño que tomaba mal el elevador no iba a la escuela, podría
quedar con él y con La joven que se asomaba por la ventana en ropa
interior, para subir a verla. Eso nos convertiría en La mujer que
siempre soñaba lo mismo y Los tres vecinos que irrumpían en su
departamento.
A
menos que ese fuera el sueño que la hacía despertar abruptamente y
caerse de la cama.