Carolina,
de la India,
me mira.
Me lanza una sonrisa.
Voyeurista.
Me pide que me quite la camisa.
Carolina, de boca linda, algo tímida,
me dice, en perfecto español de latina,
que desde la India me mira,
que su nombre es Carolina
yo le creo
con tal de saber si esto le excita.
Carolina,
de la India,
me mira.
Me dice que la edad es relativa.
Pervertida.
Me ordena que me ponga de rodillas.
Carolina, de verdades, de mentiras,
me pide hacerlo más de prisa,
que me venga, que ella ya casi termina
que ya se va a desconectar, me avisa
yo le entrego el control,
porque soy su buen exhibicionista.
Carolina,
que desde la noche me mira.
La videollamada finaliza,
termina la fantasía.