Camaleón
Entro
a tu casa derretido por la lluvia de verano, en la madrugada. Entre
tus colores me vuelvo pintura de interiores, de la más barata que
venden como oferta en el Soriana. Me arrojo hacia el ventilador, para
que al despertar, encuentres salpicaduras de abstracción secándose
en todo el cuarto.
¿Te
resulta familiar el olor? Ahora soy un camaleón de niebla.
Conejo
¿Qué
le pasó al conejo del bíceps? Se mudó o se fue de vacaciones.
Dicen que se quedó a vivir un tiempo en el deltoides. Luego rentó,
según creo, muy cerca del esternocleidomastoideo.
Estoy
esperando a que deje de perder el tiempo entre los glúteos y los
abductores, para que se venga a vivir en el abdomen.
¡Hipiti-hipiti-hop!
Un conejo más ejercitado, mejor alimentado. Es lo que él sabe que
es, es lo que tiene para ofrecer.
Cuervo
El
oráculo literario se ha manifestado. La página aleatoria, la
palabra exacta señalada: cuervo. ¿Pero cómo interpretar el código
ante el dilema? El animal ficticio se ha materializado. En versión
alternativa, la fauna local endémica: zanate. Mi destino es poseer
conocimientos elementales de ornitología. Y no una respuesta sobre
cómo encontrar el amor.