Dicen que parezco aburrido. Llego puntual, presento una
identificación a la entrada, me dan la bienvenida. Trabajo, ya no
quiero estar aquí. Mi credencial también es un vacío, tomando el
elevador hacia ningún lugar. Presionar botones, sáquenme de aquí.
Quiero que sea tangible, materializar un sueño de exploración. Me
conformo con tener algo seguro, cómodo, un cable roto y el descenso
rápido en caída libre. Sigo mi rutina e intento ponerle algo de
espontaneidad a cada semana. Me desafío muy poco. Retos reflexivos,
ya mencioné que odio estar aquí. Pero me digo a mí mismo que esto
no está tan mal. Hastío acumulado. Lo difícil es el vacío, que
nada tenga sentido y estar siempre perdido. Qué importa. Lo haré
después. Después, llévame lejos de aquí. Acepto mi respiración y
dejo que pase. Imagino que la gente y las situaciones a mi alrededor
desaparecen. Liberado, sáquenme de aquí. Introspección. Pensando
cómo responderé, mostrando una variante. Dicen que me parezco, pero
ya no me reconozco a mí al estar aquí.