Ir al contenido principal

Historia de Loto, el inmóvil

Flor de loto, mis aguas turbulentas necesitan tu quietud,

tus historias de corporalidades inmóviles, de superficies delicadas.

Mi parafilia es angustiante, mi turno aquí es el de la tarde.


Flor de loto, tu piel es blanca, tu piel no es piel,

aunque no hablas, tampoco callas, aunque no besas, me besas.

Mi sección es la caja de caballeros, compulsivo, tan lejos de ti.


Permanencia es lo que obtengo en cada encuentro placentero,

cuando las tiendas cierran, las luces se apagan, el espacio es nuestro.


Permanece estática, porque el mínimo movimiento rompería la fijación,

en tus composiciones estáticas de principio y final de temporada en el aparador.


Flor de loto, perpetua calma, silencio en reposo absoluto,

arrastré desde la sección de damas tu cuerpo femenino desnudo.

Mi deseo insaciable, húmedo, insatisfecho, de tener sexo con maniquíes.