1
Se infartó mientras descansaba en su balcón,
sentado sobre una silla Acapulco.
No sabía que al más allá,
se llegaba con un objeto cotidiano.
Se enteró además que un virus se propagó,
los zombies salían del sepulcro.
No podía quedarse ahí,
la silla debía ser equipaje documentado.
Regresó a la Tierra como muerto viviente,
a comer los cerebros de la gente.
Devoró de su barrio local a los vecinos de enfrente,
él quería recuperar su lugar en el balcón solamente.
Era el zombie más melancólico-relajado,
escuchando música que en vida no le había gustado.
Fue una pena verlo decapitado,
cuando había dado un tono de gruñidos afinado.
2
Pasaste a mi lado
con gran indiferencia.
Tus ojos ni siquiera
voltearon hacia mí.
Te vi sin que me vieras,
te hablé sin que me oyeras
y toda mi amargura
se ahogó dentro de mí.
Me duele hasta la vida
saber que me olvidaste,
pensar que ni desprecios
merezca yo de ti.
Y sin embargo sigues
unida a mi existencia.
Y si vivo cien años,
cien años pienso en ti...
3
Volvió al otro mundo, después de una eternidad
seguía pensando en ella, en ella y en nadie más.
La playa, una caguama, la silla Acapulco, su cabeza en su lugar
las olas rompiendo el tiempo, los recuerdos de la espuma y el mar.