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Suben al autobús, toman asiento juntas en sus lugares, giran la cabeza y se pierden una en la mirada de la otra. Toman una fotografía. Y se pierden en el tiempo, en la juventud del verano, del primer amor, en un esquema inevitable.
Hoy he viajado a ese verano, fue sólo por unos segundos. El tiempo suficiente para recordar nombres, voces y lugares. Volvió la juventud de la envidia, del primer enamoramiento. Me perdí en miradas que no eran mías, en un corazón roto, otro esquema inevitable.
Qué aburrido es recordar, a veces.
Entonces imagino: Suben al autobús, seguro no le dijeron a nadie a dónde iban. Y fue en ese viaje donde se hicieron novias. Tocaron sus cuerpos, pero la cámara no captó eso. Conociéndolas, tal vez iban drogadas. Pusieron música pero dejaron correr una película. Y podían ver el futuro. Sabían de mí observando la fotografía. Sabían de mi corazón roto. Sabían que iba a volver al recuerdo, solamente yo puedo darles nuevamente ese verano interminable en la sonrisa del amor más amado. Solo yo tengo el poder de encasillarlas en un cuento. Qué cliché voy a elegir en el esquema inevitable de revivir un momento.
Qué aburrido es recordar, a veces.
Algunas veces prefieres.
Olvidar.
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