A la Cineteca, casi a la medianoche. Mucha gente, pero muy buenos lugares. ¿Café o refresco? Ella siempre con sus palomitas. ¿Mejores las quemadas? Inverosímil. Imposible. Increíble. Pero bueno, con esa sonrisa qué diablos.
Luego, en la oscuridad de la sala. Más de dos horas. Europea, de terror psicológico. Una metáfora de relaciones posesivas. El demonio de la infidelidad. De las inseguridades masculinas. ¿Y mi café? Ese, el verdadero horror. Agresividad. Pasión. En la pantalla, en la sala.
En el asiento de atrás. Sin tiempo para otra cosa. Sacrificios por el cine de arte. El demonio de la lujuria. El demonio de la intelectualidad.
Mi noche con pasión.
Mi película sin verbos.
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