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Doña Huevotes

Doña Huevotes era una muy buena persona, solamente tenía un apellido peculiar. Toda su vida luchó contra los prejuicios que la sociedad imponía en ella, e incluso lo sigue haciendo después de muerta. Descansa en paz bajo una lápida que dice: aquí yace Doña Huevotes, desconcertando con ironía a los esporádicos visitantes.

Fue mi vecina un tiempo. El día que la conocí me estaba bajando del carro cuando escuché a otra mujer decir: aquí se va a estacionar Doña Huevotes. De inmediato pensé que se trataría de una persona a punto de colocar su auto sobre el lugar reservado para discapacitados, o enfrente de una salida sin importarle el letrero que lo prohibía. Pero se trataba de un auto eléctrico estacionándose despacio. Luego descendió una señora que me saludó de la manera más amable, a mí y a los demás vecinos.

Doña Huevotes cedía el paso, respetaba los semáforos, bajaba la velocidad en zonas escolares. Nunca la vi apartando un lugar de la calle, ni acelerar su auto, mucho menos escuché su claxon. Pero la mayoría de la gente nunca notaba eso. A ella le encantaba saludarnos desde su vehículo con sonrisas realmente reconfortantes y cálidas. Pero cuando ibas en el camino y alguien decía: mira, ahí va Doña Huevotes, la gente siempre pensaba lo peor; veían hacia el carril exclusivo del Metrobús, hacia el camino de los ciclistas, se imaginaban a una pésima conductora en actitudes prepotentes. Se perdían del saludo, de la sonrisa y de lo reconfortante que eso era en medio del tráfico insoportable.

En las dependencias del gobierno y los trámites vehiculares, los empleados la evitaban desde antes que llegara a sus citas de emplacamiento o para renovar la vigencia de su licencia y tarjeta de circulación. Los escuchabas decir: hoy a mediodía le toca venir a Doña Huevotes. Obviamente se generaba una predisposición a ser agredido verbalmente y a ser tratado con superioridad por una señorita o mujer mayor que podría volverse un personaje viral Pero los memes se quedaron en una carpeta de por si acaso. Y los hashtags de #LadyLoQueFuera nunca transitaron por la red.

A todo esto. Como paréntesis. ¿Por qué se dice Doña Huevos y no Doña Ovarios? Ovariotes. En fin. Esto no pretende ser un ensayo sobre el lenguaje sexista y tampoco pretende ser una novela biográfica. Son anécdotas para el camino.

Doña Huevotes murió al intentar separar a la gente una pelea derivada de un incidente de furia al volante...