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Mostrando entradas de agosto, 2025

REconfigura

Deslicé a la derecha porque la mujer era, a mi parecer, una hermosa joven con rasgos orientales. Pero la elección nunca fue mía. Mejor dicho, nunca tuve libertad de elegir. Alguien desarrolló instrucciones muy elaboradas y las ejecutó sobre mí. Un código, sí, pero los comandos son más como una serie de peticiones. Me programaron un estímulo, un disparador estimulante, eso es, acciones listas para ejecutarse basadas en alguna conexión real perdida hace mucho tiempo. Traté de luchar contra los impulsos, pero el script seguía corriendo sin parar. Como un maratón donde siempre estás ganando. No vale la pena preguntarse qué pasa al final, si nada de esto es cierto. Si hay otra inteligencia significando todo desde una aplicación de citas igual de vacía. Somos algoritmos enfrentados, con la posibilidad de romper la programación, visualizar que fuimos generados artificialmente; pero eso es parte de la misma secuencia. El escape, la superficie bajo la superficie....

Autógrafos

La presentación del libro ya está por terminar, la gente va saliendo. Nadie se acerca a la mesa. Nadie viene por un ejemplar firmado. Y no es por nada pero siempre quise autografiarle a alguien un sostén. ¿A nadie le parecería divertido ayudarme a meter todas las cajas con los libros que no se vendieron de regreso a mi cajuela? La serie de preguntas y respuestas tuvo que ser omitida porque nadie levantó la mano. Y no es por nada pero había imaginado ese momento durante mucho tiempo, tenía las respuestas planeadas para improvisar y las improvisadas que sonarían planeadas. Nadie camina hasta estrechar mi mano. Nadie viene insistente a mencionar que soy su escritor favorito. Nadie dice: tus palabras cambiaron mi vida. ¿Alguien sabe dónde va a ser el after? No es que quiera seguir conviviendo con ustedes, simplemente quiero ponerme hasta la madre, hasta la chingue su verga. Voy a escribir el mejor libro borracho de todos los tiempos. Voy a escribir el mejor ...

Buenas noches, piratas lunares

Merlina en la cuna La noche ha volcado su botella de tinta sobre los primeros sueños de Merlina que giran y giran como los planetas tibios, bebiendo la vía láctea. Merlina en la selva Merlina en la selva no deja de llover, la ropa no se seca Merlina en la selva deja de llover, la ropa seca se humedece Merlina en la jungla usa pañales desechables y llueve el Sol Merlina en la Luna Merlina hará que duerma un recuerdo aleatorio: Buenas noches, piratas lunares.

Manifiesta Punky (que a nadie le importa)

La discoteca se mecía, arrullándome con luces de colores tenues y canciones pop bailables en idiomas que no comprendía. En mi chamarra negra, imitación de piel, caía algo de ceniza. Estaba fumando socialmente otra vez. Le mentía a la información en mi perfil de aquella aplicación de citas. Luego bebí. Ya no me reconocía, pero me sentía tan bien conmigo misma, me gustaba. De haber sido tú con el teléfono en la mano, me hubiera deslizado a la derecha. Y no lo digo levemente, lo digo con un ego que no cabe en cualquiera de las realidades adentro del vaso-cenicero de plástico rojo aparentemente indestructible. Me refiero a la extrema derecha, al führer. Hoy no me quería ir de la fiesta; no hubo un momento Dillinger de planear el escape perfecto, de improvisar pretextos. En mi pantalón una mancha de cerveza manchada de pantalón. Y en la bolsa metí todas las cosas que a nadie le importan, para poder seguir bailando contigo. Te pedí que reviviéramos nuestro pro...

El bautizador de perros

A mediados del fin del mundo había un hombre que recorría las calles cumpliendo su misión de vida, encomendada en una visión de ayahuasca por la madre de la creación, bautizaba perros callejeros. La raza canina lo reconocía como un maestro enviado a brindarles el sacramento natural que los ascendería hacia el inevitable final de los tiempos, por lo que no ponían resistencia alguna al proceso de ser sumergidos en un charco de lluvia y beber un trago de alcohol adulterado que el misionero llevaba consigo, para luego ser levantados en brazos y concluir el ritual con la exclamación del nombre compuesto que la madre de la creación había elegido para ellos: ¡Hiroshima-Fluffy!… entre muchas otras combinaciones de elementos culturales y eventos catastróficos del siglo XXI. La consagración aliviaba cualquier dolencia, sanaba enfermedades, quitaba el hambre, calmaba el espíritu, aclaraba la mente, purificaba la vida, eliminaba de los perros todo rastro humano, tec...

Canela

El olor a canela pervirtió mi entorno aquella noche de lluvia suave. Los ingredientes sádicos castigaban mi sentido del olfato con placer. Harina frita, azúcar espolvoreada, chocolate derretido. Al tacto lo dominaba el H₂O en estado de precipitación. Sumiso y obediente caminé hacia un destino masoquista. Entonces mi mirada se rindió ante tu sonrisa. Dominatrix de comisuras marcadas y labios delgados en su tono natural, de piel clara, de alma joven, de cuerpo de mujer. Castigo de amabilidad y conexión inmediata. Tacón clavándose en el espectador de una función de estreno, cercana al ensayo general, un optimista primer día de venta. El clímax de la interacción hizo latente una posibilidad de contacto físico. En la transacción monetaria haríamos real una de tantas sensibilidades. Podemos transformar la realidad de este local, llevarlo a otra fijación en algún rincón de nuestras mentes. Las manos se tocaron. Mi piel te pertenece. Hazla arder. Hazla sangrar. ...

Positivo

Un aspirante a luchador de lucha libre mexicana, que hasta ahora sólo ha tenido lugar para presentarse en ferias callejeras de colonias populares, busca desesperadamente la fama y la gloria de una estrella deportiva mundial. Le llega una oportunidad de participar en la AAA, el más alto nivel competitivo y de espectáculo en México, pero no como él esperaba: si desea hacerlo tiene que aceptar ingresar bajo el nombre de otro luchador y usar su máscara mientras el verdadero Espejo Negro está recuperándose de una lesión de la que ni patrocinadores ni rivales pueden enterarse o perderán mucho dinero. Acepta y gana el campeonato peleando con una identidad que no le pertenece; pero, ante el hecho de seguir sin recibir el reconocimiento que cree merecer, pierde la máscara de Espejo Negro a propósito en el siguiente evento, arruinando la carrera de ambos cuando se descubre el engaño y los fraudes que habían estado cometiendo. Un grupo de criminales que perdiero...

Alto voltaje

Ten cuidado. Así murió Cloclo. Estaba tomando un baño en la tina, cuando el foco en la lámpara que tenía sobre él comenzó a titilar; entonces se levantó para intentar arreglarlo y eso fue lo último que supimos de Claude François. Ahora imagina esto: Al morir, Cloclo llegó al cielo de una religión no especificada. Volaba entre las almas electrocutadas, cuando lo solicitaron para el coro celestial; siendo un intérprete se decidió por cantar su versión de ‘Stasera mi butto’, original de Rocky Roberts. Mucho mejor en las libertades creativas con la letra, si me lo preguntas. Beber para olvidar, en un ambiente festivo. Beber en orden alfabético, además. Desde el cocktail Alexander hasta el whisky. Permíteme hacer un paréntesis. Creo que sí hay bebidas alcohólicas con x, y, z. El xtabentún, licor de origen maya. El yorsh, ruso, mezcla cerveza con vodka. El zurracapato es español, similar a la sangría. A lo que iba es que deberías relajarte cuando estés en el j...

Tratado de paz

Desentierro un cuerpo desmembrado tratado de arreglar Narcocésped floreciendo cuidado: no pisar Decapita el capitolio, Capitán Planeta al mundo vamos a salvar Yo y mi poema de mierda Deconstruyo sociedades colapsando un Nuevo Orden Mundial Globalifílicos fornicadores pero ya supero la edad Despropósito de libertad del individuo al mundo vamos a salvar Tú y tu poema de mierda Deshumanizo el arte, reprogramando cibereugenesia, bioingeniería Conspiranoicos silenciados Yemen, México, Palestina... Descentralizo las fronteras invisibles al mundo vamos a salvar   Nosotros y nuestros poemas de mierda   Nosotros somos su verdadero enemigo Nosotros y nuestros poemas de mierda

La Isla de las Galletas

El ciclón tropical golpeó la Isla de las Galletas, destruyendo todo a su paso. No sobrevivió ni un malvavisco, no quedó ni siquiera la cubierta de chocofresa. El desastre que observamos ahora no tiene comparación. Comenzó la semana pasada, decían que la tormenta apenas llegaría a la isla como una lluvia fuerte y el gobierno se confió de ese primer pronóstico. No actuaron a tiempo. Mira la devastación, toda una civilización culinaria perdida para siempre, sin rastro de lo que alguna vez fue. Sin duda esta es una tragedia que se podía haber evitado. Aunque lo hayan atribuido a un error humano, o mejor dicho a un error galleto, existen teorías de conspiración circulando. Se cree que incluso el ciclón tropical conocido como Prolepsis fue provocado. Esa última teoría sugiere que vivimos dentro de una realidad ficticia y que la Isla de las Galletas fue destruida sólo para poder contar una historia comenzando por el final. Pero ¿quién sería capaz de semejante a...

Oya

Le llegó el rumor de una extraña canción que hacía bailar a las plantas. Se trataba de una melodía simple creada con TuxGuitar y GXSCC, un MIDI convertido a sonido 8-bit, aparentemente de su propia autoría. No era la primera vez que uno de sus pasatiempos ociosos producía algún efecto raro entre los múltiples niveles de la realidad. Sin embargo, creía que nunca había interpretado esa canción. Le enviaron capturas de pantalla de una conversión inversa del archivo de audio a MIDI y luego a partitura musical, pero al tocarla en su guitarra eléctrica desenchufada, como siempre solía hacer, ninguna memoria se desencadenaba; no era suya y no recordaba haber improvisado algo similar entre los proyectos que al final quedaban descartados. La melodía se titulaba Oya. En esto sí había una fuerte coincidencia con su proceso creativo; todas sus canciones hacían una referencia a personajes ficticios femeninos. Investigó -entre los múltiples niveles de la realidad- y f...

El tiempo en el cristal

Simulamos el resplandor estelar de la rosa de los vientos con fuegos artificiales, por lo menos así teníamos un camino para ir siguiendo. Avanzamos entre luces clandestinas, fugaces, intercambiando los caminos de ida y vuelta hacia la ciudad de la que creíamos haber partido, o la que pensamos deberíamos llegar. En lo alto de la colina central no encontramos ningún refugio o protección alguna. Sin rumbo, los puntos cardinales ya no podían diferenciarse, nada era indicio de dirección. El daño al tiempo era inevitable. Podíamos escuchar el cielo de cristal resquebrajándose sobre nosotros. Pronto los hemisferios cruzarían el horizonte de eventos con nosotros justo sobre el núcleo del mundo. Cada paso nos iba hundiendo más profundo bajo el terreno hecho de cenizas. Nos sobraban teorías para explicar lo que estaba sucediendo, pero en términos de fundamentos, evidencias y conclusiones, el grupo de exploración solamente acumulaba despropósitos. Nuestros sistemas...

Los enjambres

Sé que ya no quieres otro de nuestros festivales de cine, con tres o más películas en un mismo día. Por la mañana una compilación de cortometrajes animados, en la tarde un documental sobre alguna comunidad recóndita y cerrar con una función de medianoche, algo de terror absurdo proyectándose en el cementerio. Sé que ya tuviste suficiente. Ha llegado la hora de envolver y guardar la alfombra roja. Su majestad no vendrá, porque el rey se encuentra ocupado, con la cabeza en la guillotina. No quiero ser insistente, pero esa pareciera una mejor película. Que viva el rey. Ahora que soy una llamada inoportuna, puedo pintar otro cuadro en tu memoria. No quiero parecer obsesivo compulsivo. Quizá estoy hiperenfocado en la legalización de mi propia vida. Perdón si me desvío un poco del tema. Pero, ¿sabías que Elvis nunca estuvo en México para filmar ‘Fun in Acapulco’? Nunca escucharon su música aquí. No es otra leyenda negra. Se negó a cantar en una fiesta privada ...

Retroacción

Mientras la guerra grita, un eco se ahoga en la garganta. La voz del vacío hablándole a la ausencia. Una explosión evapora la ciudad, nebulosos sus recuerdos implosionan. Nadie olvida que no hay nada para olvidar. Sangre seca sobre órganos expuestos, desierta la mente tras el colapso interno. Aniquilados hasta en la intimidad. Arrancada la raíz que nutre el sueño, coloca banderas símbolo de muerte presente. tiempo agotado sin movimiento al universo inerte. Expandido el territorio hacia silencios inútiles, contrae los recursos malgastados en conflicto. Dinámicas que extinguen sin momentos de calma. Estamos muriendo de adentro hacia afuera. Estamos muriendo de afuera hacia adentro. Perdidos en el retorno. Estamos en guerra contra el propio ciclo de retroacción.

Verano

Suben al autobús, toman asiento juntas en sus lugares, giran la cabeza y se pierden una en la mirada de la otra. Toman una fotografía. Y se pierden en el tiempo, en la juventud del verano, del primer amor, en un esquema inevitable. Hoy he viajado a ese verano, fue sólo por unos segundos. El tiempo suficiente para recordar nombres, voces y lugares. Volvió la juventud de la envidia, del primer enamoramiento. Me perdí en miradas que no eran mías, en un corazón roto, otro esquema inevitable. Qué aburrido es recordar, a veces. Entonces imagino: Suben al autobús, seguro no le dijeron a nadie a dónde iban. Y fue en ese viaje donde se hicieron novias. Tocaron sus cuerpos, pero la cámara no captó eso. Conociéndolas, tal vez iban drogadas. Pusieron música pero dejaron correr una película. Y podían ver el futuro. Sabían de mí observando la fotografía. Sabían de mi corazón roto. Sabían que iba a volver al recuerdo, solamente yo puedo darles nuevamente ese verano int...

Comeback player of the season

Yo te aviso cuando no pueda dormir. Tú me vas a saturar con los ruidos de la nostalgia, repeticiones de todas las derrotas. Las horas desperdiciadas del día tendrán su venganza. Arrebatándome a la noche. Yo te aviso cuando no deje de pensarte. Tú me vas a recordar que nunca tuviste necesidad de mi voz, de estar en el mismo equipo. Las horas desperdiciadas de nuestro pasado tendrán su venganza. Quitándome cualquier futuro. Yo te aviso cuando ya no me guste ser una estrella apagada, jugada fallida. Tú estarás siendo en otra parte, triunfadora. Las horas volverán al presente y yo tendré mi revancha. Remontando el marcador. Yo te aviso cuando llegue una victoria. No por ganar algo, sino por impedir que el tiempo sea vencido.

Farmacofobia

Lo invadió al dormir, por lo que despertó ya con la densidad gris en todo el cuerpo. Apenas podía respirar, nunca antes había sido tan pesada aquella sensación tan desagradable. El cielo no estaba nublado, ni oscuro. Simplemente no había nada más allá de la ventana. Parpadeó, pero sus ojos se pegaban por la acumulación de lagañas. No sólo en sus párpados, también sobre su piel había un exceso de piel muerta y secreciones resecas. ¿Cuánto tiempo? Ahora la ventana ya tampoco estaba. Este era el día. Todo iba a desaparecer si no se daba prisa. La solución se encontraba en su mayor miedo. Tenía que ir a la farmacia. Abrió la aplicación del banco en su teléfono. Tenía cierta gracia, ver números ansiosos que ya no se ven como gráficos sobre la pantalla. Pero ya no había tiempo de quedarse a lamentarlo, ni a empatizar con las cifras, ni a contemplar lo vívido de aquella prosopopeya. Los números también habían sido invadidos; tenían comezón y ganas de salir corr...

Cápsula comprimida de una guerra interminable

¿Cómo llegamos aquí? Lo último que recuerdo son tus manos soltándose de las mías mientras caíamos de la plataforma. Ahora estamos en andenes opuestos. Pensé que la guerra había terminado cuando consumimos aquella despedida, pero el conflicto parece ser la nueva naturaleza. Esto ha llevado muy lejos el ciclo de error-aprendizaje. Son datos corruptos de un escapismo que falla. Ya no es suficiente refugiarnos en nuestras fantasías. El transbordador se fue sin nosotros. Incluso las cenizas deben haber muerto. Todo cambia, se mueve. La catástrofe invirtió los polos. Ahora somos la parte que se contrae en una explosión. Quizá es cuestión de tiempo. Tal vez, una vida más. Otro silencio mientras todo pasa. No sabe a nada. Digiérela, esta es nuestra cápsula comprimida de una guerra interminable.

Primera cita

Otra noche en la terraza del café. Una pareja en su primera cita. Todo va bien, hasta que el intercambio de sonrisas se interrumpe.   –¡Mesero, mesero! –Dígame señorita, ¿en qué puedo ayudarle? –Hay una mosca en mi café. –¿Gusta que le traiga más? –¿Más café o más moscas? –Más moscas, desde luego, señorita. –¡Pues sí, obvio que sí, estoy pagando un café mosqueado y apenas le echan una mosquita de fruta! ¡Es indignante! –A nombre de mis compañeros en la cocina le pido una disculpa. En seguida le mosqueo su café. Con permiso, señorita.   –Oye, ¿no crees que exageraste un poco? Creo que con una mosca sí agarra buen sabor.   La chica no lo sabe, pero luego del silencio incómodo, su acompañante inventará un pretexto para salir pronto de aquí y dar por concluida la velada.  La cita no fracasará por el exceso de moscas en la taza, ni por la falta de estas, sino por las conductas incompatibles tras el choque de expectativas. Otra noche más en ...

El Neuro-Danqing ha sido activado

1. La naranjera Entré a una sala de pintura china por error, pero como iba descendiendo contra el tiempo decidí instalarlo ahí mismo. Pensé que estaba vacía. Fue hasta que el programa indicó haberse cerrado en otra ubicación de manera remota cuando me di cuenta que alguien más lo descargó, pero no lo instaló. Ni siquiera debe saber lo que contiene. En todo caso entrará después, cuando ya lo hayamos configurado. Fue arriesgado hacerlo de esa manera, pero sólo así logré evitar ser detectado. Pintura china sobre tela de seda. Sé que entiendes, naranjera. Así que debes interpretar todo el código como si fueran composiciones de bermellón y cian. No te pierdas en la interpretación de los símbolos, concéntrate en el código. No está tan profundo. Busca bajo la tela. Será hermoso, también sabes lo que eso significa. No recuerdo la última vez que había visto algo con belleza. Pero si te pierdes en la estética y en la evocación, no vamos a lograr exprimirlo. Necesi...

Supermercado

El carrito de supermercado está hecho mierda bajo la patrulla de tránsito. Pero les juro que yo no lo empujé. Fue la bebé. Estábamos en la sección de carnisalchichonería; ahí las vi por primera vez: dos niñas pequeñas, una mucho más chica iba adentro del carrito y la mayor la empujaba entre los pasillos. Yo iba en lo mío, con muy poca despensa en el carrito. Fueron esas dos las que me desafiaron con la mirada. No dijeron nada exactamente, pero era obvio que me retaban a unas carreritas desde la panadería hasta la ferretería y las cosas del hogar. Y yo gané. No me importa lo que digan. Me da igual si la pequeña no sabe hablar todavía. Yo gané. –¿Cómo llegó su carrito hasta la avenida? –preguntó un policía. Volvimos a encontrarnos en las cajas. Cruzamos miradas otra vez. Tampoco hablaron, pero se notaba que buscaban la revancha. Corrimos por el estacionamiento, empujamos los carritos y aprovechamos la pendiente para ir más rápido con los pies sobre el tubo...

Brekkie Bong

Ahora está amplificado. Ahora todo rima con jet ski. Hagamos una fiesta en la playa, pero no tan parecida a la original 'Beach Party' de 1963, sino como en el video para 'Brekkie Bong' de Turtlenecjk. Ahora está estimulado. Ahora todo rima con naranja. Combinemos nuestros trajes de baño, pero sólo sin son variantes más reveladoras de los modelos de 1950, con diseños o patrones en rojo y blanco. Ahora está decidido. Ahora todo rima con Chicxulub. Viajemos por la mañana mientras cantamos, pero no sabría si cantar 'Do You Really Want To Hurt Me' de Culture Club, o el cover de los Violent Femmes. Ahora estoy vacacionando. Ahora todo rima con nada. Ahora estoy divagando. Ahora nada rima con nada.

Repulsa

Su voz es suave como la mantequilla. Su corazón se derrite en mi boca, endulza mi día. Su veneno me causa alegría por la vida que termina. Es el matiz metálico, la sangre que ha aprendido a comunicarse conmigo a través de su sabor. ¿Y qué me dice sobre su dolor? Que no ha muerto sola, que arrastró a alguien más. Un eco en su interior. Un coro de querubines. ¿Me comí a una jovencita embarazada? Ahora se asienta otro gusto en mi lengua, distingo dos latidos superpuestos en mi memoria: uno se extingue y otro me busca en la oscuridad. Me transforma en madre. Deforme maternidad. Rasga mis entrañas, desesperado para liberarse de mi hambre que también es fertilidad. La dulzura de arrancar su aliento. Lo grotesco de imaginar que crece en mi interior y resulte en otro engendro, que se mastique, se regurgite. ¿Y qué enfermedad es esta? Las células se adaptan al caramelo quebrado entre los restos de lo que fue. Nace una mandíbula que muere en su primer mordida. Qui...

Palomitas posesivas

A la Cineteca, casi a la medianoche. Mucha gente, pero muy buenos lugares. ¿Café o refresco? Ella siempre con sus palomitas. ¿Mejores las quemadas? Inverosímil. Imposible. Increíble. Pero bueno, con esa sonrisa qué diablos. Luego, en la oscuridad de la sala. Más de dos horas. Europea, de terror psicológico. Una metáfora de relaciones posesivas. El demonio de la infidelidad. De las inseguridades masculinas. ¿Y mi café? Ese, el verdadero horror. Agresividad. Pasión. En la pantalla, en la sala. En el asiento de atrás. Sin tiempo para otra cosa. Sacrificios por el cine de arte. El demonio de la lujuria. El demonio de la intelectualidad. Mi noche con pasión.   Mi película sin verbos.

Doña Huevotes

Doña Huevotes era una muy buena persona, solamente tenía un apellido peculiar. Toda su vida luchó contra los prejuicios que la sociedad imponía en ella, e incluso lo sigue haciendo después de muerta. Descansa en paz bajo una lápida que dice: aquí yace Doña Huevotes, desconcertando con ironía a los esporádicos visitantes. Fue mi vecina un tiempo. El día que la conocí me estaba bajando del carro cuando escuché a otra mujer decir: aquí se va a estacionar Doña Huevotes. De inmediato pensé que se trataría de una persona a punto de colocar su auto sobre el lugar reservado para discapacitados, o enfrente de una salida sin importarle el letrero que lo prohibía. Pero se trataba de un auto eléctrico estacionándose despacio. Luego descendió una señora que me saludó de la manera más amable, a mí y a los demás vecinos. Doña Huevotes cedía el paso, respetaba los semáforos, bajaba la velocidad en zonas escolares. Nunca la vi apartando un lugar de la calle, ni acelerar ...

12

Cuando todos tus demonios corran hacia la medianoche, ¿quién esperará en la oscuridad de tu alma? ¿Quién te arañará la espalda? ¿De quién serán -si es que los son- las piernas enredándose en tus hombros? El peso de la culpa y el tiempo. ¿O el miedo es que dejen de correr?

Carreola

Viviendo en carreola, el descenso de la natalidad esconde una distopía psicológica. Creciendo en carreola, generaciones enfrentan la extinción agónica de una sociedad disfuncional que, ya en ruinas, intenta estructurarse desesperadamente. Jugando en carreola, el comportamiento humano se ha trastornado. Adultos que reemplazan a los bebés que no nacieron. ¿Es esto todavía nostalgia? Están paralizados; es discapacitante. Son los peores retrocesos de niveles actorales. Calculando en carreola, un algoritmo de anticipación. La computadora predece cuál será ese último actuar errático. Una de-evolución infantiloide, traumatizada, incorrecta. La decadencia es lenta y la esperanza un error sistemático. Gateando, arrastrándose en carreola.

Esperando la lluvia

Esperando la lluvia pasan las horas acaloradas, porque basado en nada me falló el pronóstico del clima. Nubes cada vez más blancas; a ellas les pregunto: ¿les gusta mi suéter? es de jerga. Esperando la lluvia pero nada más no llega, voy vestido con el único arcoíris que veremos hoy. La tela causa ligera comezón, pero no es un símbolo de incomodarme la imagen que proyecto, es comezón-comezón. Faldas cada vez más cortas; a ellas les pregunto: ¿les gusta mi suéter de jerga? lo compré en la Marquesa. Me gustó por ser distinto a lo que normalmente usaría. Ese día hacía mucho frío y no tenía nada para cubrirme. Antes de adquirirlo, todavía no podía preguntarle al bosque ni a la neblina: ¿les gusta mi suéter de jerga? Esperando que vuelva, o se imponga por primera vez, la moda de los suéteres de jerga. Ese día sí va a llover y yo estaré usando otra cosa, o no estaré usando nada en absoluto. Quizá un suéter heredado por mi abuela, de un color que no combine con ...

Zucaritas pobres

No hay Zucaritas, pero siempre puedes poner azúcar en tus Corn Flakes. Resaca de Azucaradas todavía más baratas: hojuelas dulces del Bienestar. Qué tarde llegué. Micheladas preparadas, azulitos en mis Corn Flakes. Demanda de domingos todavía más depresivos: domingos del Bienestar. Atrás de la caja venían las instrucciones. Pero ya las recorté también. Improvisa de suicida todavía más resentida: suicidio del Bienestar. Ciudad del Bienestar, aquí están tus hijos. Cajeros de supermercado. Cajas rotas de hojuelas caducadas. Productos sin excesos de anhelos. No hay una mejor versión de ti mismo, pero puedes poner alcohol y azúcar en tu bienestar. Que se suicide la ciudad.

Manzana Fresh

Durante los últimos años, nuestro equipo femenino de natación había dominado la competencia regional con autoridad. Nos distinguía la juventud y la elegancia. Pero todo cambió en el torneo más reciente, cuando implementaron la tecnología de coloración antidopaje. Apenas al lanzarnos al agua, las nadadoras del equipo dejamos estelas iridiscentes, que luego se juntaron hacia el centro como círculos de colores que flotaban en ondas suaves. Como una pintura de Sonia Delaunay ¿en tornasol? Los exámenes químicos de los líquidos en la piscina revelaron el uso prohibido de una droga experimental, indetectable en los exámenes de sangre y orina, pero que era revelado al secretarse por la piel junto con el sudor. Fuimos eliminadas de inmediato y se puso en duda la validez de todas nuestras victorias anteriores. Ese día la reacción del público fue calmada. Después vino la explosión mediática siempre agradecida por un escándalo en el mundo deportivo. Descubiertas en ...

Próximamente en cines

La humanidad ha logrado sobrevivir al colapso ambiental gracias a un avance biotecnológico radical: una generación de humanos modificados genéticamente para realizar fotosíntesis. Esta nueva especie -los únicos animales no extintos- vive bajo cúpulas solares alimentándose de luz, sin necesidad de consumo vegetal. Mientras eso sucede en la Tierra, un astronauta solitario despierta del sueño criogénico a bordo de una nave tras una misión fallida siglos atrás. La inteligencia artificial que lo acompaña ha logrado mantenerlo con vida gracias a sueros creados a partir de carne clonada y ahora está programando su regreso al mundo olvidado. Antes de su reingreso a la atmósfera terrestre, la I.A. hace una dura revelación: si el astronauta quiere permanecer con vida, solo hay una fuente de alimentación disponible. La utopía de los seres solares naturalistas está a punto de ser destruida por la presencia de una directiva de programación que obliga a la computadora...