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“En busca de la felicidad” debería llamarse “En busca del capitalismo”. La película no celebra el bienestar humano, sino la capacidad de resistir, adaptarse y encajar en un sistema que primero te exprime y luego, quizá, te recompensa. La felicidad es un premio condicionado a la productividad, al sacrificio extremo y a la obediencia silenciosa; no es un derecho universal inherente al ser humano. La miseria se romantiza y el éxito individual funciona como pretexto para no cuestionar la estructura social que necesita muchos cuerpos agotados para que unos pocos puedan llamarse felices.
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Cuido mi camita como rotweiller
temperamento seguro
equilibrado y tolerante al estrés
Saco mi lenguita como rotweiller
pensamiento circular
estoy feliz, claramente puedes ver
Cuido mi camita como rotweiller
estimulado, inteligente
apegado, necesito algo qué hacer
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Cuido mi camita como rotweiller.
La película no debería llamarse así.
A continuación te presento no uno, sino tres finales alternativos:
1. El medidor de densidad ósea sí era una máquina del tiempo, que el indigente usa para viajar en el tiempo y evitar la consolidación de la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de la Salud, etcétera.
2. El medidor de densidad ósea sí era una máquina del tiempo, que además le permite a Will Smith romper la cuarta pared para observar el futuro de Jaden y decide pegarle a él la bofetada.
3. El medidor de densidad ósea en realidad mide qué tanto saco mi lenguita como rotweiller.