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Ayunópolis

Recién me mude a una colonia que es ignorada por Google Maps, es un gran baldío vacío y ningún Uber te va a querer llevar pasadas ciertas calorías. Es, además, la colonia más sobria, de entre las confirmadamente adictivas. Pero no se inhala. Se habita en un hotel de paso, con jacuzzi y servicio a la habitación. Por eso repele a sus visitantes desconocidos ocasionales. Por eso es tan buena opción para alguien como yo, que consecuencias deseo evitar. Que ya he visto El viaje de Chihiro desde la tina en más de una ocasión, con más de una pareja distinta.

Recién me mude al agua blanca anafrodisíaca, para la absoluta represión, de entre las castidades la más puta. De entre los fáciles el más incorruptible. Pienso aprobar con antídotos. Mírame tragarme las palabras de su nombre. Ayunópolis. Porque antes era Colonia Ayunópolis, me da igual si no lo entiendes.

Hace mucho que me fui de una ciudad que es tendencia en TripAdvisor, rascacielos saturado de ambiente y vida nocturna, parada obligada en los tours que se dignen de souvenirs querer vender. Es de entre los mezcales el más vodka. Por eso es tan mala opción para alguien como tú, que causas ansías buscar. Promiscuidades, las más corruptas. Mírame vomitando las palabras de su ayuno. Pólis, quisiera que me entendieras.

Alicia en el País de las Maravillas, pero japonesa. Eso me dijo alguna vez, una cintura más amplia.