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Mostrando entradas de 2026

Tarjetas de presentación afrodisíacas

Una mujer me entregó una tarjeta de presentación en blanco, que al reverso decía: Retira las sábanas. Tu esposa está durmiendo desnuda. Cada vez había más mujeres que expresaban sus sentimientos a través de estas tarjetas, que comunicaban todo aquello que normalmente no se hablaba en una relación de pareja. Empezó como una tendencia de redes sociales, tipo broma planeada. Sonaba estúpido incluso como contenido trivial, pero quedó demostrado que funcionaba y cada vez era más común. Quizá porque la sociedad se había trivializado al mismo grado.   Yo, por ejemplo, solo había visto a mi esposa en fotografías. Llevábamos casi diez años de casados, pero hacía tanto tiempo que no había intimidad física entre nosotros… A menudo intercambiábamos imágenes sugerentes, mensajes eróticos. Pero nada de sexo. Ni siquiera nos bañábamos juntos. Por eso nos apuntamos al sistema de tarjetas de presentación afrodisíacas. Era una cadena indirecta de favores sexuales. Si una pareja se inscribía, podía r...

La lluvia lenta

Quería irme de nuestro departamento, a mi departamento. Irme tan pronto como consiguiera las cápsulas de individualidad, dejar a todos nosotros atrás, abandonarlos. Y es que solo había sino necesario tomar una cápsula para conseguir esta sensación de conciencia aislada. Experimentaba la realidad desde una sola perspectiva, lo disfrutaba como el máximo placer que hubiera tenido en la vida, pero sabía que era una solución temporal. ¿Qué ocurrirá si las tomo repetidamente, como un hábito, o incluso tan solo una siguiente dosis? Mis manos temblaban. Pero, poco a poco, otros pensamientos que no eran míos, iban interrumpiendo. Las otras conciencias que habitamos adentro volvían a tener presencia simultánea. No le avisé a nadie que me abandonaba. Ni a ninguno de nosotros, ni a ninguno de los otros.  Había llegado hasta el tejado, pálido y temblando por la tensión. Era ansiedad, la película. Era verdadera ansiedad y lo mejor que era solo mía. Era yo el único protagonista. Desde que circula...

Manos de trapo

Nunca tuve fe. Nunca me consideré religioso. Pero quería tenerla. Conocerla, aprender, dominarla. Para poder transmitir esa confianza al hombre que no se parecía a la marioneta. A él parecía no quedarle esperanza. Ni siquiera la esperanza de recuperar la esperanza. Yo tomé el vacío y lo hice cuento infantil. Yo solo quería que sobreviviera de algún modo. Pensé en los títeres, por ser arte que antes no había probado. En escenas cortas: Las lágrimas le brotaban de los ojos. Debía ser capaz de mover al juguete tradicional para encorvar su cuerpo, llevar sus manos frente al rostro. Debía ser capaz de fingir el llanto. Lloraba siempre en actitud de conspiración. Sentía vergüenza de verse desmoronado. Ocultaba. Sufría. Cuando la ansiedad lo sobrepasaba, el miedo se apoderaba de él, como si alguien más lo controlara. La situación es desesperante. Ahora el títere me hace sentir que soy igual de asfixiante. Pero su libertad no es vida. Mi dominio no es crueldad. Es el ensayo de una obra infanti...

Cacería de primos

Debido a la pésima inteligencia financiera de mi hermana mayor, estábamos todos los primos en graves problemas económicos y desesperados por pagar sus deudas lo antes posible. Por eso respondimos a un anuncio clasificado en el periódico que decía: Cacería de primos , seguido de una dirección, un horario y la promesa de un pago por cada miembro de la familia que se presentara. En consenso llegamos a la conclusión que podía ser un evento o concurso para la televisión y todos estábamos dispuestos a participar si era el caso. Llegamos puntuales, excepto mi hermana. Buenos días, tenemos una cita. Somos la familia de las 07:30 a.m. La recepcionista consultó su agenda. Se disculpó. Decía que era incapaz de asignarnos una desgracia familiar para esta semana, nada de accidentes de tránsito contemplativos, para pasar horas mirando el espectáculo, pero que si realmente nos interesaba el dinero, nos ofrecía un lugar en la cacería de primos , con posibilidad de filmación para un documental, lo...

Yumiko

1 En su primer día como becaria de Laboratorios y Conectores de Robótica Konbini, Yumiko recibió el dilema que la acreditaría con el título universitario, si lograba resolverlo, claro está. Disponía de todo el semestre para hacerlo, pero podía marcharse antes en caso de terminar más rápido. Hubo una presentación muy breve con el personal del área y le indicaron dónde estaba su escritorio. Una terraza en la biblioteca, con un balcón que daba al patio interior. Tu horario es tal. Tu contraseña para la computadora es esta. Y así se sentó frente a una laptop sin acceso a nada más que el software de Konbini. En la pantalla, se leían las siguientes proposiciones: • El robot podrá llegar a soñar, en total libertad de programación, si y solo si el humano es capaz de inventar otro color. • Si el humano no inventa un nuevo color, entonces el robot está condenado a repetir el último sueño del humano perpetuamente. • El robot soñará y el humano perderá la vista; el precio del nuevo color es la obs...

La sensación siamesa de Œ

Jênvöltier conoció a Gkąintzań en la sección de caracteres especiales de mi teclado Gboard y fue, desde el romance más cursi que yo pudiera crear en Notas de Keep, amor a primera vista. ¿Y tú, has tenido un qwertyamor? No me refiero a cosas tipo: Ella tan Helvética, él tan Comics Sans. Eso es un meme, a lo mucho. Yo estoy hablando del verdadero qwertyamor, ese que quizá, solo las letras escritas conocen. Entonces este texto, como verás, no está dirigido para el lector humano promedio, sino hacia los corazones sensibles de todos los caracteres y símbolos en las fuentes tipográficas habidas y por haber, a un nivel de abstracción distinto al uso de la prosopopeya. Y yo no voy a ser un mamón de mierda que deja fuera a las de Dafont.com por considerarlas inferiores o de mala calidad. Este amor, el qwertyamor, es universal. Y sí, eso va para ustedes en el Diplomado en Producción Editorial de la Facultad de Artes y Diseño en la Universidad Nacional Autónoma de México. Así que dime, carácter ¿...

Ayunópolis

Recién me mude a una colonia que es ignorada por Google Maps, es un gran baldío vacío y ningún Uber te va a querer llevar pasadas ciertas calorías. Es, además, la colonia más sobria, de entre las confirmadamente adictivas. Pero no se inhala. Se habita en un hotel de paso, con jacuzzi y servicio a la habitación. Por eso repele a sus visitantes desconocidos ocasionales. Por eso es tan buena opción para alguien como yo, que consecuencias deseo evitar. Que ya he visto El viaje de Chihiro desde la tina en más de una ocasión, con más de una pareja distinta. Recién me mude al agua blanca anafrodisíaca, para la absoluta represión, de entre las castidades la más puta. De entre los fáciles el más incorruptible. Pienso aprobar con antídotos. Mírame tragarme las palabras de su nombre. Ayunópolis. Porque antes era Colonia Ayunópolis, me da igual si no lo entiendes. Hace mucho que me fui de una ciudad que es tendencia en TripAdvisor, rascacielos saturado de ambiente y vida nocturna, parada obligada ...

Un sorbito

Niña tomando su refresco, recostada boca arriba en el sofá, con medio cuerpo colgando hacia afuera, la cabeza a punto de tocar el suelo y un popote de espirales que trae la bebida girando mientras sostiene su vasito con los pies. Niña imaginando que camina sobre el techo, desde su perspectiva un nuevo suelo, con cuidado de no pisar los focos de las lámparas, explorando la sala-comedor a la inversa. ¿Y cómo afecta la gravedad a los objetos con esta disposición? Todo está congelado en sentido contrario, pero no se cae, permanece estático. Las plantas enredaderas se despliegan sin mover ninguna de sus hojas. ¿Y cómo va a poder seguir tomando su refresco si el vaso se ha quedado allá en lo alto. Además de saltar, de ir trepando por los muebles hacia el sofá, se tiene que parar de manos para lograr que la bebida pase a través del orificio, círculos de plástico burbujeantes. Y por un momento ella está en la posición original, con la gravedad imaginaria invertida. Y vuelve a pisar el techo. P...

Pescando ardillas

  1 Cómo lanzaba el hilo de la caña, no lo sé, pero desde lejos parecería que estaba yo pescando ardillas. El anzuelo se atoraba entre las ramas y al jalarlo me traía hojas secas, tierra, popó de roedores. Venía de todos lados menos del lago. Hacía contacto con cualquier superficie excepto el agua. Tenía a los turistas, sobre todo extranjeros, verdaderamente cautivados. Qué iba a saber yo, que en algunos países era considerado un desafío competitivo, que había torneos, que daban premios en efectivo por saber hacerlo. Contrario a lo más tradicional, como la pesca de trucha, la ardilla no se pesa por kilo tras haber sido pescada. Se calcula directamente su alma en proporción directa con el alma de quien la sacó del árbol. Se promedian sacrificios, se valoran vidas, muertes, como recursos, como desperdicios. 2 Las ardillas están asumiendo el silencio las más radicales me tienen pensando que no hay trazos de ciencia ficción en esto y es tan visual, me manda lejos... Pero la canción aún...

F1

Esta es la historia de un no héroe, un cadáver escondido al interior de una muñeca, candidata a ser la última simulación de familia nuclear en un mundo decadente Voyeuristas de la muerte, tuvieron su revelación, al lograr la fotosíntesis en lugar de alimentarse, encontramos el camino hacia el azul pero no puedes hacer nada para salvarme Juntos, hibridados en sirenas me enamoraré de la hermanastra fea Porque la belleza está en hacer trampa cuando no haya nada Escribiré canciones insonorización pondré después y Kafka en el título o cualquier pendejada

Bebe volcán (o Nuestras heridas encajan)

Fuiste a donde las cenizas se confunden con la nieve Eres sendero que no cede volcán mujer que nunca duerme Sigues donde los parásitos se enviolentan, se erotizan Eres hotel que cobra igual con jacuzzi, nunca agua caliente En tus senos la violencia En mi pene la violencia La rebelión nos llevó a descubrir el amor por la guerra Los crimenes de guerra no podrían ser recuerdos de amor Pero tú te las ingenias para todo En tus senos dependencia En mi pene Dependencia Cuánto puede lastimar hacer muñecos de nieve cuánto aguantan bajo el sol cenizas que se pudrieron en tu vientre Y ahora lo escribo porque me las ingenio para todo Estamos juntos porque nuestras heridas encajan Hombre volcán bebe volcán se confunde con y nunca se