Una mujer me entregó una tarjeta de presentación en blanco, que al reverso decía: Retira las sábanas. Tu esposa está durmiendo desnuda. Cada vez había más mujeres que expresaban sus sentimientos a través de estas tarjetas, que comunicaban todo aquello que normalmente no se hablaba en una relación de pareja. Empezó como una tendencia de redes sociales, tipo broma planeada. Sonaba estúpido incluso como contenido trivial, pero quedó demostrado que funcionaba y cada vez era más común. Quizá porque la sociedad se había trivializado al mismo grado. Yo, por ejemplo, solo había visto a mi esposa en fotografías. Llevábamos casi diez años de casados, pero hacía tanto tiempo que no había intimidad física entre nosotros… A menudo intercambiábamos imágenes sugerentes, mensajes eróticos. Pero nada de sexo. Ni siquiera nos bañábamos juntos. Por eso nos apuntamos al sistema de tarjetas de presentación afrodisíacas. Era una cadena indirecta de favores sexuales. Si una pareja se inscribía, podía r...