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Teoría del lenguaje como sistema de dimensiones expansivas

El lenguaje parece finito si lo tratamos como una secuencia de palabras, pero se vuelve infinito cuando entendemos que cambia según dimensiones internas y externas ilimitadas. El lenguaje no es lineal y, así como la conciencia, no es enumerable.

El tiempo es un multiplicador infinito del lenguaje, por el cual el significado cambia históricamente y si el tiempo continúa indefinidamente, el número de interpretaciones tiende al infinito.

De igual manera existe un significado emergente entre textos. Cada obra dialoga con: otras obras, referencias culturales, recuerdos del lector.

El lector es otro generador infinito que añade su experiencia única. Si el número de estados mentales posibles es ilimitado, entonces cada texto genera infinitas versiones semánticas. El lenguaje ya no es un objeto fijo, sino un proceso.

El lenguaje es un rizoma, un sistema de dimensiones expansivas infinitas. La escritura rizomática hace consciente el proceso y la lectura rizomática nos abre a una posibilidad de evolución en nuestra percepción, interpretación y manipulación de la realidad