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Pulsiones

En el metro subterráneo las puertas se cierran. Entonces las miradas se abren paso, buscando, encontrando. Hacen contacto, refractan, se descomponen en partículas de visión. Las miradas observan. Las propias miradas también son vistas. Es un espacio de pulsión. De recorridos por superficies temporales cargadas de información en su estado puro. El impulso se toma un descanso entre cada estación. Respira la pulsión escópica. Y luego vuelve a dispersarse tras un parpadeo colectivo.


En el metro subterráneo las luces se apagan. Entonces las miradas se confunden, buscando, perdiendo. Hacen contacto, sombrean, se desintegran en partículas de oscuridad. Las miradas observan. Las pupilas dilatadas también son vistas. Es un espacio de pulsión. De recorridos por superficies temporales cegadas sin comunicación en un estado puro. El impulso de encontrar formas donde no las hay. Ansía la pulsión icónica. Y luego vuelve a dispersarse tras el sonido de la próxima estación.