Mírala
en su laberinto. Está buscando una salida. Una
mujer dentro del caos de
un incendio en el festival de música. A
su alrededor, la multitud celebra en máscaras de humo, estimulan
sus
cuerpos de óxidos metálicos, sudando
en todas direcciones. Ella
avanza
como si el fuego no pudiera tocarla. Se desdobla. Quizá
ella es parte del incendio. Es fuego
escapando de su propia combustión. Continúa
el trance.
Ella
fuego, ella danza. Ella entre más de dos estados físicos de la
materia. Ella pastilla, ella acaricia a la distancia. La
música la guía mediante
patrones en
repetición. El
ritmo electrónico de verano. Cada latido va
creando el
mapa secreto de su huida.
Ella, bailarina.
Sus pies descalzos pisan las
brasas,
y en cada giro se
pregunta.
Quiere saber qué
habrá tras el ritual. Si seguirá aquí cuando eso suceda. Si
la gente todavía será gente. Si el tiempo todavía será tiempo.
Mírala
ser
laberinto.