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El pinche Sunday

Cinco patitos rondan mi mañana. Uno persigue. Otro hace maniobras de evasión. Uno jala plumas. Quizá en un ejercicio de dominación. Tal vez si fuera como yo, lo haría nada más por chinga-quedito.

Cuatro patitos y un pato chinga-quedito rondan la vista desde mi ventana. Uno se mete al agua. Otro se va a la sombra. Uno me imita, me mira, observa el interior de mi alma. Sabe lo que hice el pasado fin de semana. Sabe del lago, de la mujer y la pasión bajo el agua. Conoce la simulación de una salida en pareja, la zona de confort en la que nos hemos instalado, la indecisión, la terapia. Quizá ya conoce demasiado sobre mí.

Tres patitos, un pato chinga-quedito y un pato chismoso rondan mi cama. Los cuento. Me duermo. Los sueño. Los nombro de acuerdo al calendario. Los reproduzco en plástico. Los pierdo extintos con el cambio climático. Me encariño con los recuerdos. Del Sábado. Del pinche Sunday que tanto extraño.