
1
Justo cuando me disponía a sumergirme, a ahogarme en el café.
Alguien llamó a la puerta: -¿estás ahí?
Y me quedé tan quieto como pude, pensando que quizá llamaba a la puerta porque con ella quería hablar. Y me quedé tan quieto como pude, porque yo también quería escuchar. Quizá la puerta estaba a punto de sumergirse, de ahogarse en el café.
2
Justo cuando me disponía a sumergirme, a ahogarme en el café.
Muerte llamó a la puerta: -¿estás ahí?
Y ahora no tengo puerta, se fue al abismo, a donde nadie puede ir. Y como ahora no tengo puerta, me quedé tan quieto como pude, pensando que quizá la muerte se iría. Porque yo no quería morirme, solamente no quería seguir estando aquí.
Y como ya no tengo puerta, podría decirse que ya no estoy aquí.
3
Justo cuando me disponía a sumergirme, a ahogarme en él.
Muerte llamó: -¿estás ahí?
Y él se quedó tan quieto como pudo, pensando que quizá no quería morirse, solamente no quería seguir estando aquí.
Y como aquí ya no hay nadie, ya de nadie soy el café.
Y me quedé tan quieto como pude.
Y dije: ya no estoy aquí.