14.3.26

El hombre insignificante

El hombre insignificante se reafirmaba por medio de una atolondrada y fatigosa lucha por continuar fabricando cigarros en un mundo cuya atmósfera era altamente flamable. La mínima chispa de fuego produciría una reacción combustible apocalíptica.

Pero el narrador creía en él. El narrador de aquella historia, no de esta, que soy yo. 

Simplemente lo amaba y contaba su historia pensando que prevalecería frente a esas dificultades. Verán, era la primera vez que el narrador narraba su historia, también era una sorpresa para él cada capítulo y sus giros argumentales. Yo puedo narrar la historia de ese narrador porque ya sé cómo termina. De nada le sirven la confianza ni el idealismo.

El hombre insignificante muere calcinado al igual que tres cuartos de la población mundial en Planeta Fósforo.

Llámenme sarcástico, pero el narrador pudo haber sido más perspicaz. "Explosión en Planeta Fósforo: La trágica historia de un mundo en llamas y un héroe con legado de cenizas", una novela fatalista de Fabián López Mendoza...

Me pregunto yo. ¿Puede leer la contraportada el narrador omnisciente de un libro? ¿Hasta donde se limitan sus capacidades? ¿Qué tanto sabe de las dimensiones de un libro físico, de la textura del papel, de lo corriente que fue el acabado? Mientras la ciencia no me demuestre lo contrario, mi respuesta es que sí. El narrador omnisciente sí puede leer la contraportada antes de terminar su propio relato por primera vez.

Y aún así le tiene fe, a las palabras que conducen al hombre insignificante.

Pensándolo más. ¿No debía ser así el final optimista? La fatalidad hubiera sido no encender nunca alguno de los cigarrillos. Desperdiciar todos esos esfuerzos, físicos en la ficción, literarios en la imaginación y metafísicos para nosotros. Esta es la historia de hombres insignificantes, narradas por narradores insignificantes.

El hombre insignificante continuaba escribiendo sobre el narrador de otra historia, que no era la voz mental con la que se leía el relato que escribía. Se reafirmaba por medio de una atolondrada y fatigosa lucha por continuar escribiendo, escribiendo.