
Érase una vez una liga
que se estiró
y se estiró
y la estiraron
y se estiró
hasta reventarse...

Érase una vez una liga
que se estiró
y se estiró
y la estiraron
y se estiró
hasta reventarse...

La isla es una crónica ficticia que comprende múltiples zonas de subducción. El porcentaje sucesor ha provocado daños y víctimas populares, importantes. Tiene la tercera articulación corta. Esta comunidad no incorporada a la ciudad se encuentra lejos, desde una perspectiva satírica de líneas onduladas. Su magnitud accidentalmente presenta una civilización en la nervadura de luz central. Una congregación que opera todavía hoy, compresiva en curso. Las alas posteriores, todas ellas asociadas, han sido discípulas de tecnología destruida submarginal, oscura. Falso archipiélago cerca de la estación, en un polígono sin fin. Se trasladó a la zona de deslizamiento de rumbo. Ahora existe como un signo de %.
Nervadura
isla invisible
bajo procesos de presión
estructura sometida
deformando la realidad
si sobreviviera
tan frágil de sentido
quedaría reducida
post-abstracta
insignificante
insignificada

Las calles en situación de animal
En un mundo complicado, su mágica exhibición de luz resulta lisérgica. Qué hacer cuando encontramos no un animal en situación de calle, sino una calle en situación de animal. Las claves de estos juegos mentales se nos revelan cuando el viento fresco aumenta, son lógicos descendientes en sentido horario.
Cerveza fría
Cerveza fría, como una descarada autoficción de su pasado sexual y emocional, restaurado. Remasterizados, así conversaban sus miedos. Futura jazz del jardín de flores a la destrucción o al olvido. A un nivel técnico están determinadas a continuar siendo cercanos. Como el seis y el cero.
¿Los robots?
Los escombros en el aire son simios aburridos y punks, que intentan empezar de cero su vida. ¿Los robos? Desplazados a través de sus sensores y software. Son la gran hola de una confusión, pero no te preocupes, no eres la única persona. Lo olvidarás tan pronto como pase.
El eclipse
Según su filosofía, saldrían polillas de la ropa nueva. Cuando la oscuridad empezaba a envolverlo en el corazón, entre su necesidad de vivir y su coqueteo con la muerte. Las adicciones, el deterioro y viceversa. La estabilidad arranca con episodios de cansancio. Como el tres y el cero. El eclipse, compuesto por los terapeutas de ácida ligera, se volvió un pasatiempo. El resto ayuda a reducir la transmisión, arrastrando señuelos, atando cometas. Se encuentra fascinado por luces misteriosas y ruidos inexplicables.
En la sangre los pasajeros no son raíces, sino fragmentos que se descubren de mi forma de vida en expansión. Muestra su potencial y maldice, con gafas oscuras que reducen a los insectos luminiscentes. El desperdicio es pieza de la nueva moda fría, de la noche anterior. Cuando encuentras una calle en situación de animal, lo mejor es darle un hogar. Yo lleve el cortejo de las luciérnagas al aeropuerto, de ahí proviene el papel utilizado para estas selecciones.

Junto a la orilla que fue
caliente el agua sin vida
Abrazo nuestro ahogado
observaba yo en la tina
A veces era jacuzzi
un hotel de noche tibia
Parecía más cubeta
que lunas de ayer asfixia
Las flores que nunca secan
llevan años sumergidas
Enfriando el beso del tiempo
romance de última tarde

La escritura rizomática es una corriente literaria basada en la Teoría de la Expansión Infinita del Lenguaje. Una obra es un sistema abierto diseñado para infinitizarse a través del tiempo, los lectores y los contextos posibles. La literatura se concibe como una estructura preparada para ser reinterpretada infinitamente. Apertura Temporal. Multiplicidad Interpretativa. El texto debe admitir lecturas contradictorias sin invalidarse. Conectores Infinitos. Ecosistema interpretativo. Eventualmente el lenguaje rizomático nos hará percibir la realidad de la misma manera, accediendo a esas dimensiones expandidas de interpretación del tiempo y de la realidad, la conciencia podría crear conexiones desde y hacia cualquier nodo del rizoma.

El lenguaje parece finito si lo tratamos como una secuencia de palabras, pero se vuelve infinito cuando entendemos que cambia según dimensiones internas y externas ilimitadas. El lenguaje no es lineal y, así como la conciencia, no es enumerable.
El tiempo es un multiplicador infinito del lenguaje, por el cual el significado cambia históricamente y si el tiempo continúa indefinidamente, el número de interpretaciones tiende al infinito.
De igual manera existe un significado emergente entre textos. Cada obra dialoga con: otras obras, referencias culturales, recuerdos del lector.
El lector es otro generador infinito que añade su experiencia única. Si el número de estados mentales posibles es ilimitado, entonces cada texto genera infinitas versiones semánticas. El lenguaje ya no es un objeto fijo, sino un proceso.
El lenguaje es un rizoma, un sistema de dimensiones expansivas infinitas. La escritura rizomática hace consciente el proceso y la lectura rizomática nos abre a una posibilidad de evolución en nuestra percepción, interpretación y manipulación de la realidad

El día no empieza, no termina
solo cambia de color la misma herida
Permanencia, nada espera
hasta la mentira se incomoda
El cuerpo se levanta, ni costumbre
una máquina olvidada
que repite movimientos
al ritmo del paisaje de Islandia
Hay un ruido constante
latido muerto
de insistencia absurda
tu nombre escrito en vapor
La ausencia sí puede
la ausencia permanece
sin gritos, ni curvaturas
en el espacio tiempo
La ausencia reina
un mundo que continúa
turística de permanencia
mi propia ausencia y el sonido de Islandia
La ausencia es dueña
La ausencia enseña
La ausencia reina
sobre la permanencia
de mi propia ausencia y el sonido de Islandia


En la tarde de Cieloquieto
tu voz cruzó el silencio
como una nota de sueño
en la letra que no era canción
Traías de sombra el cabello
rostro de cuarto menguante
en tu mirada recordé Agualenta
mientras temblaba el tiempo
No supe si eras recuerdo
o milagro pasajero
si venías de la música
o desde Verdaderosueño
Silvaluna con la guitarra
canta soñando el mundo
desnudas mis nubes
con la tijera de una golondrina
Todas las cuerdas son mi color
me reconozco en rumores
drogado de nada te respiro
otra inyección de Platinamor

Salvo no me está salvando
sigue mirando raro
los platos todavía vibrando
desde el Sábado
El amor tritura
lo que sobra de comida
Con tantos cables enredados
una lista de pendientes
sobre la constelación equivocada
Ser amigo, ser planeta, ser ruido
ser adulto, ser pareja, ser recuerdo
sólo queda el zumbido
Salvo no me está salvando
siento la desconexión
ya no extraño afuera
desde el fondo del garaje
El amor mastica
sin saber por qué

Ella está comiendo espejos
de los alojamientos turísticos
Ella es un caso terrorífico
que estudio en mi tiempo libre,
hasta que el propio tiempo se diluya
en manchas de yerba del mosquito
En ocasiones veo ladrones
abordando por la tarde
llevándose fragmentos
que después activan intereses ocultos
modernos
pero no una cafetería
Ella cintora, cabe con contra, cassette compacto
Ella nunca usando
Cuando coinciden las fechas de los eventos
al grado de parecer obsesionado
con tal de no olvidarlo
Ella en Kioto
es novia del viento
dos minutos más en el horno y estará otra vez
comiendo espejos
que algún día nos contarán
revelados en silencio
Los grandes reflejos
precipitándose por metro cuadrado
Ella es una lengua medida
solo intento visibilizar
lo hecho con el sudor del año
y la condición que somos
Ella siempre va con sudadera
Ella es mi tienda de discos


Extraño
solucionar las cosas con violencia
homenaje hueco al único real problema
Autocensura tu impotencia
demasiadas dudas
no cambian, cambiarán jamás
El Miércoles se esconde
para no saber ser Sábado
lo hace de manera excepcional
Para mi tratamiento
la sonrisa en el llanto
Si tuviera que escoger
cómo mirarme en la austeridad
la escena sería
a través de una ventana en invierno

Propia
eótica
Geome
tografía
No hay gesto
solo estructura
Monocromo diseño recto
vector plano en proporción
emerge el horizonte, columna viva
superficie hacia su elevación
Cimiento asciende raíz
materia proyecta y divide inclinación
plataforma antes ensancha, eje
suaviza remates tras tensión
Línea dominante
concentra un espacio
afirma su cúspide expandida
de la curvatura es exacta mi sombra
Monocro
masa
Propia
erótica
Geome
tografía

La siesta ansiosa de madrugada
La larga caminata del amanecer
Volviéndose mañana
La poca sed transformándose
En hambre extrema
El cansancio confundiéndose
Con energía
La sensación de derrota convirtiéndose
En la esperada revancha
La vista desde arriba
Sustituyendo la mirada desde abajo
La montaña sola
Finalmente acompañada
Voy en horas del frío
Voy al calor y al ritmo
Voy en pasos y ascensos
Porque me está esperando la montaña

La ropa ondulaba suavemente, escenario que baila, lienzo que revela, nieve cayendo en un bosque congelado. Cada pliegue goteaba escarcha, fibra cargada de cristales que crujen bajo el viento cortante de la tormenta polar. La piel estorbaba, tensa sobre la capa fina de un lago solidificado, quebrándose ante cada respiración glacial. Los huesos superpuestos parecían estalactitas en cuevas milenarias, transparentes y frágiles, reflejando la luz azulada de la ráfaga exterior.
Eran mujeres. Figuras esculpidas en bloques cristalinos, talladas por ráfagas y nieve acumulada, cada curva marcada por siglos de helada presión. Congeladas en movimiento lento, surcadas por finas grietas que brillaban con la luz de la aurora boreal. Sus muslos tersos como nieve recién caída, dejando huellas que el viento cubría al instante, borrando su paso en la blancura infinita.
Arte nuevo. Otra vez era el color: el blanco absoluto de los glaciares, el azul profundo de grietas eternas, el gris cortante de tormentas que atraviesan el horizonte. Mucho calor, aunque ilusorio, el que se siente dentro de guantes congelados, sin lograr penetrar la capa sólida que recubre todo. La piel rígida como cristal transparente, imposible de tocar sin sentir el crujido y la fragilidad bajo los dedos. Los huesos, en acuarela, parecían fluir como agua que se congela en caída libre, cristalizándose en formas imposibles.
Eran jóvenes. Rubor de invierno en mejillas que nunca se calientan, pequeñas rosas de sangre solidificada entre la blancura de la ráfaga. Montículos suaves que parecen colinas cubiertas de polvo de nieve, contornos definidos por la luz reflejada en los cristales y la escarcha. Manos delicadas, moviéndose copos en un torbellino, etéreas y fugaces. Ya no necesitaba los ojos para ver; podía sentir la punzada que recorría el aire, el murmullo de glaciares que se quiebran en la distancia, el silbido de ventisqueros y la nevada que cubre todo.
Otra vez era oscuridad, la noche polar que envuelve el mundo en un manto de silencio helado, apenas interrumpido por el crujido de bloques antiguos. Mucha tranquilidad, quietud absoluta, un lago solidificado bajo la aurora boreal. Había sensualidad en lo denso del sistema óseo, en la armonía congelada de cada articulación, si la tormenta misma hubiera decidido esculpir la carne y el hueso en un instante eterno de invierno.
Eran mujeres, como un rayo de aurora. Jóvenes, como una ejecución de luz. Huesos ondulando suaves. Como polvo de diamante.

Un cuadrado rojo
enmarcado sin fin
es lienzo plano
de intensidad y sombra sutil
Justo al borde
surge la convexidad del perfil
masculino desnudo
volumen que respira
Torso arqueado
curva amplia, contenida
rojo y negro la cintura
un suspiro cóncavo
Redondez prominente
desafía la luz
empuja el aire
hacia el borde oscuro
Líneas finas atraviesan
surcos en la piel
textura matiz mate
geometría de sombra intensa
Orgánico suspendido
cuerpo en diálogo
habla de curvas enlazadas
monólogo de tonos y volumen

A las palabras
que a veces gotas
últimamente
nadie sangrando
A las palabras
que a veces nadie
les desangro
últimas gotas
A las palabras
que a veces sangre
no soy gota
último nadie
A veces las palabras
a veces sangre
a veces nadie

Qué bien te quedan
esos guantes de reloj
Con manos de tiempo
tócame esa melodía
Qué bien te quedan
esos lentes de reloj
Con manos de tiempo
obsérvame en la lejanía
Ahora estoy adentro del reloj
subí a la torre
para ver cómo era el interior
Son cuatro caras, limbo mecánico
la misma hora
suenan los engranes de las manecillas
Cuántos segundos te quedan en las manos
Van girando en tus anteojos, los mediodías
Aquí ya es madrugada, aquí el tiempo ya no pasa
Qué bien te quedarían
esos lentes de reloj
Con tu mirada en el tiempo
de todo lo que ya pasó

La galaxia parecía organizarse como una colmena suspendida en el vacío
enlazada por hilos invisibles de gravedad y deseo cósmico
Petalixia: La galaxia de pétalos que parecen latir
En la cocina del restaurante, el chef describía su nuevo postre
capas de miel tibia, pétalos cristalizados y trozos de papel de la propia receta
Cohílice: La cocina de hilos tan complejos
Los arrecifes de coral funcionan gracias a la cooperación de organismos
estructuras tan complejas que parecen latir al ritmo de una sola voluntad
Inverozas: Los arrecifes invisibles de trozos de papel
Petalixia proporciona los ingredientes, pétalos latentes
Cohílice los enlaza con entramados, casi enmarañados
Inveroza los habita, de noche en el diccionario

Este verso llegó muy tarde
lo esperaba para los días del futuro pasado
llegó el ocho de febrero
Este verso llegó tan tarde
que ya no se acordaba de qué venía a hablarme
me contó que ya era el día ocho, del mes de febrero
Este tiempo llegó en un verso
antes que la cima, que el viaje, que el perro
llegó a su tiempo, que resultó ser el ocho de febrero
Esta cima se quedó en lo alto
Este viaje se quedó en el vuelo
Este perro se quedó muy quieto,
tan quieto
que pensé que eran los versos
del ocho de febrero

Virgencita de las orejas, yo te pido
que no se me rompa el preservativo
Virgencita de las orejas, yo te imploro
que no salga todo embarrado del orto
Virgencita de las orejas, te suplico
que no termine rápido y dure otro ratito
Virgencita de las orejas, te ruego
que ella se venga todas las veces que quiera, que pueda, que te ruega
Virgencita de las orejas, qué es esto
de mirarse y no sentir nada
Virgencita de las orejas, qué día es hoy
San Valentín fuera de servicio
Virgencita de las orejas, yo también soy tu hijo
Virgencita de las orejas, qué no estoy yo aquí, que soy tu madre
Cualquier final
sobre respirar por costumbre
Entre otras cosas,
no creo en nosotros

Esta camisa exprime en negro
traigo los huesos hambrientos
he revelado la fecha de caducidad
bajo mi piel
Bajo mi piel esta camisa exprime en seda
derrito las sobras asiluetadas
he disuelto en sangre la cafeína
tras tu adiós
Tras tu adiós declaro inaugurados los juegos
Necesito más videos
protagonista aleatorio de otros sueños
Se ha roto, se ha roto
lo que quise ser
los trozos de tu corazón
los dislikes acumulados
XCH / CH / M / G / XG
¿Hasta cuándo?
¿cuándo?
¿hasta cuándo cuándo qué?
Esto es una carrera interminable, no una camisa interminable

Cuando medio cuerpo aprendió a no existir
en la órbita vacía
El perfil que enamora abrió otro cráter
poro, promesa
Cuando medio cuerpo se fractura no duele
su hermosura entra en oferta
El espejo que niega la luz, un mercado
dólar, freemium
Cuando medio rostro es aniquilado en fases
la Luna respira cicatrices
En Marte hay geografía que nadie estudia
carne, piedra
Cuando medio rostro presume que no hay sombra
solo la tarifa nocturna
El café sonrisa es hemisferio único
mitad, deseo
¿Y de qué sería ese maquillaje?
aceptable
de polvo frío
cincuenta advertencias, doscientos capítulos
Y tú quedaste justo al centro
tú y tu medio rostro
son planeta tibio
desfalcándome

Mi poesía encuentra menos
que una madre buscadora
mi poesía siente menos
que una madre buscadora
Mi poesía encuentra madres
que una menos buscadora
Mi poesía bucea
menos madres
arcos crudos
causas rotas
Mi poesía te apoya
mi poesía se burla
buscando vida
en donde se han cansado las palabras
Mi poesía atina
mi poesía evita, falla, ridículamente ridiculizada
Imposible es la poesía
sobre una madre buscadora
Poesía en el límite
poesía en el riesgo de la peor apuesta
Pero del miedo
pero del asco
de la rabia
yo no le tengo ninguno de esos respetos
a las palabras
Porque mi poesía es patética
e insuficiente
Porque mi poesía encuentra menos
que una madre buscadora

Desintegración de los tigres
por ausencia de palabras
melancólica visión de lo salvaje
conservada en carne empacada
Resolución de antiguos crímenes
por fotógrafos paisajistas
encuadre imposible de prohibir
conservada en injusta frialdad
Revolución del vino tinto
por energías en prototipo
anuncia la lengua de la reina
conservada en Refrigeradores Kelvinator


En la granja-estado. En mi recámara-corral. En mi individualidad de rebaño. Con cientos de miles, de millones de igual de indiferentes. ¿Es esto complejo o complexión? Está lleno de mierda. Desde que el protocolo fue elaborado por las monarcas. En la noche-día. En el cielo que ya no brilla. En la post-humanidad desde los tiempos sin cosecha. Soy el rebaño. Nada es pastor. Pero seguimos obedeciendo a los rituales de distinción clasista. Hibridando hasta la extinción. La realeza siempre se ha considerado superior, ahora no hay razas para comparativa. El programa nos dejó en un matadero cíclico y de ahí nunca saldremos. Algo habrá en ser el supervisor artificial de esos procesos de sangrando y destace. Una raza aparte de las masas pobres oprimidas. De las literalmente masas de carne y huesos, pobres porque ya no sirven ni siquiera nutren, oprimidas al estar siendo molidas. En la granja-estado. Una obsesión con reproducirse entre los miembros de la nobleza plagó la humanidad de trastornos recesivos. Endogámicos. Degenerados fuera de la existencia. En mi recámara deforme. En mi individualidad inútil. En la reserva solo quedamos subnormales, defectuosos, idiotas genes, los mismos que en su momento no querían. La sociedad como una colonia de máquinas supervisoras competentes, procesadores de alimentos como ingenieros sociales. Robots que son mataderos, robots que son zoólogos. Complejo, lleno de protoplasma aniquilado. Aquí ya no estoy, ni estamos. Aquí somos un cripto-vicioso. Una no existencia oscurecida por eufemismos. En la granja-estado.